16 julio 2024

Argentina 1 Colombia 0. Final. Jugador al cuadrado

GRACIAS BICAMPEONES TOTALES

Un partido dificilísimo que, como las grandes finales, tuvo en su interior varios momentos y relatos. Por empezar, o antes de empezar, el desastre organizativo en el ingreso de los hinchas. Una situación lamentable que dejó expuesta una vez más a la organización, la Conmebol y el país anfitrión EEUU, por su inoperancia y desconocimiento de los procedimientos habituales del control y acceso a los estadios de fútbol en partidos calientes y de alta demanda.

Mamarrachos anglosajones aparte, una hora y media después del horario pactado, hubo un partido de fútbol. No fue uno de los partidos que se podía imaginar en la previa y que se bregó desde esta sencilla tribuna de doctrina llamada LoMascherano. No hubo un concierto de goles, ni figuras descollantes, no se jugó el mejor fútbol de la Copa ni el mejor que pueden desarrollar los dos finalistas. Pero fue un partidazo igual.

El drama y la tensión, el esfuerzo hasta la extenuación, el cambio de personajes y roles, la expectativa por un final previsible (los penales) y, al final sí hubo, la explosión por un gran gol argentino, uno con el sello del Campeón del Mundo.   

DINASTÍA 
Comenzó atacando Argentina, con una clara en el pie de Julián y aproximaciones al área colombiana. Los cafeteros equilibraron rápidamente y lograron durante una buena parte del primer tiempo el control del partido. James jugaba con espacios, el medio argentino no lo encontraba nunca, se asociaba con Arias (qué bueno es), insinuaba Díaz, inquietaba Córdoba con un tiro en el palo. Argentina tiene una clara luego de un centro atrás de Di María que encuentra a MESSI en posición inmejorable para su zurda. El tiro pega en Julián y se va desviado. Pasó el sofocón que provocó la presión colombiana y las cosas se nivelaron.

Veinte minutos estuvo MESSI en el segundo tiempo, con el tobillo a la miseria, pasó lo impensado: el 10 pidió el cambio. Lloró desconsolado en el banco mientras el juego seguía sin él. En otros tiempos una salida intempestiva del capitán como esta hubiera derrumbado al equipo, pero eso no sucedió. La transición hacia el post MESSI está sucediendo, con él mismo en vigencia. Para ese entonces Colombia había tenido un par y Argentina las suyas, de los pies de Di María. El partido estaba parejo, pero Argentina lentamente lo llevaba a su mejor conveniencia, bajar el ritmo, tener y mover la pelota, salir rápido con un pelotazo o contra y no sufrir en defensa.

Con Nico González en cancha, Argentina ganó en atrevimiento y llegadas, pero el resultado no se movía. Los dos cuerpos técnicos movieron el banco y la fisonomía de los equipos cambió. Scaloni rotó el medio campo y provocó un flashback a 2021, cuando ni Enzo ni el Colorado eran una fija. Un Paredes imponente roba con maestría yendo al piso, cortando un contragolpe, Lautaro sale a jugar con él (como hizo en el partido contra Perú en la tercera fecha), amaga para derecha y toca de nuevo con el 5 que de primera hace un pase firme para Locelso solo por el medio, Lautaro ya picó, Locelso no se entretiene y de primera asiste al Toro que apunta a arrancarle la cabeza a Vargas. Gol y locura. Casi que el equipo no entiende de goles feos y su mejor herencia es dejar un tendal de golazos colectivos para ver en continuado.

En un partido parejo, la vigente campeona de todo mostró un poco más de determinación y, fundamentalmente, su recambio fue más determinante que el colombiano. Dignísimo rival Colombia, gran equipo, con capacidad de competir contra cualquiera y con margen de crecimiento. Pero Argentina es Argentina. El Bicampeón de América.

LO QUE VIENE, LO QUE VIENE

En estos últimos días, horas, se recapituló gran parte de lo conseguido por Argentina en los últimos 50 años, el equipo más ganador de Mundiales, Copas América, qué más finales jugó y que, en el ínterin, brindó al fútbol dos de sus jugadores más emblemáticos: Diego y Messi. Si se reduce el espectro y nos enfocamos en el Siglo XXI, hay solo otra selección que logró como la Scaloneta el título continental, el Mundial y luego revalidó en su continente: España, campeón en 2008, en Sudáfrica 2010 y luego en 2012.   

En la próxima final, Argentina encontrará al único rival nacional que puede probarse sus mismos zapatos. Las únicas dinastías futboleras del nuevo milenio frente a frente en la Finalissima 2025. Una zanahoria lo suficientemente importante como para que MESSI vuelva enfocarse en un próximo objetivo con la albiceleste. El equipo, ya lo sabemos, siempre responderá. 

El 11 titular que le dio a Argentina la 16° Copa América de su historia

DIBU. Un arquero casi perfecto. Cuando sale a cortar por arriba acomete la misión con tal seguridad y firmeza que las pelotas le van a él, como si fuera su único dueño. Prácticamente no comete errores. Voz de mando desde el fondo, cuando el equipo le pide jugar juega, cuando tiene que saltear líneas bajo la presión rival manda bochazo. Nada de todo lo que logró Argentina en los últimos años hubiera sido posible sin la aparición de su arquero definitivo. 9 puntos. 


MONTIEL. Tuvo la primera jugada de peligro en sus pies, cuando pudo meter un muy buen centro atrás, con el mismo gesto técnico de patear penales, pero Julián no llegó a conectar bien. Otros avances en ofensiva no tuvieron el mismo resultado y cayeron en lo que se conoce popularmente como “centros de mierda”. No obstante este déficit, lo del lateral durante la final fue asombroso en su despliegue defensivo, no fue superado por uno de los mejores puntas del mundo como Luis Díaz en ningún momento, y entusiasmo para mostrarse. Al igual que sus compañeros, juega las finales como deben jugarse, sin reservarse nada. 8 puntos. 


El mejor arquero del mundo

CUTI Y LISANDRO. Argentina tiene una de las mejores duplas de centrales de selecciones del mundo. Si a los dos le sumamos al Dibu, en conjunto arman el mejor tridente defensivo del planeta. La síntesis del juego simbiótico de los dos se da en el tiempo suplementario cuando Jhon Arias encuentra un espacio por el medio y saca un disparo de media distancia con destino de arco, los dos centrales cerraron ese tiro casi al mismo tiempo, la pelota se desvía y el Dibu, que había ido para el otro lado, vuelve sobre sus pasos para asegurarla. Entre los tres conforman la unidad básica de la jerarquía del seleccionado. El Cuti se faja, gana arriba, anticipa y deja la piel. En el camino deja marcas en los rivales, sabe putear y ser puteado. Es un jugador con mañas de antaño pero bien contextualizadas en el hoy. Lisandro cuenta en su haber ya dos cierres providenciales: uno ante Australia en Catar, el otro la madrugada del lunes 15, milésimas antes que Miguel Borja patee para el gol colombiano. 9 puntos.    


El Cuti maneja el repertorio completo del defensor de equipo grande

TAGLIAFICO. Un lateral defensivo de una solvencia, actitud y aplomo sin parangón. Cuando no está en el mapa del juego Nicolás pasa al olvido, hasta que emerge para un corte providencial, un desacomodo al rival o para recapturar una pelota que parece perdida: así comenzó la jugada del gol anulado a Nico González a los 74’. Como sucedió con Francia en Catar, Tagliafico es un SR. JUGADOR DE FINALES. 8 puntos.  

DEPOL. Cuando el equipo queda huérfano de manija la papa caliente la toma Depol. Es un jugador todo terreno, pero cuando tiene la misión clara es aún mucho mejor. Es el 8 del equipo, aunque viste la 7. Con Colombia, además de marcar y sostener la posesión, llegó al fondo para entregar una asistencia que podía ser el gol del campeonato. En el segundo previo al gol argentino Depol intenta correr al 5 cafetero, Castaño, pero no puede, no le dan más las piernas, pero emerge Paredes. Luego del gol, el renacido Depol volvió a correr como nunca. Al retirarse Di María, el próximo jugador en entrar en la línea de sucesión de la capitanía debería ser él. 9 puntos.

Simeone debe ver lo que juega Depol en Argentina y le explota la cabeza 

ENZO Y MACALLISTER. En el balance general de los 6 partidos de Copa ellos dos quizás sean quienes más quedaron “en deuda” con el equipo y el juego. Siempre dentro de un estándar altamente competitivo, Enzo y Macca no fueron determinantes en ningún resultado, ni con goles, ni asistencias, ni jugadas marcadas en la retina. Tuvieron sus momentos, pero no volaron, como sucedió en el Mundial. Enzo venía de una lesión y los minutos en cancha le sirvieron para entrar en ritmo y acelerar la recuperación. Alexis llegaba luego de una gran temporada con el Liverpool que se desinfló sobre el final. El desgaste del pasaje a un equipo gigante pareció haberle pesado. Mencionar esto no hace más que agrandar la leyenda de este equipo. Aún con un mediocampo que no fue dominador pudo salir campeón. En ellos dos, su vínculo y su crecimiento, radica el futuro creativo y combativo de la selección. 7 puntos.    

MESSI. Aún con el objetivo conseguido, MESSI no debe estar conforme. Y estará pensando qué hacer. Cuánto más, hasta dónde, hasta cuándo. Su llanto desconsolado en el banco suplente hace creer que las ganas están intactas pero el cuerpo empieza a resistirse. El mejor marcador de MESSI es el tiempo. Días atrás se vio una escena similar cuando en un partido definitorio Cristiano Ronaldo erró un penal clave, que podría haber asegurado la clasificación a Portugal. Al finalizar el tiempo regular, CR7 explotó en lágrimas. Como nunca las dos estrellas más grandes de esta era quedaron expuestos en su vulnerabilidad, en sus temores e impotencias. Ahora que se acercan al final de sus carreras, pocas veces estuvieron más cercanos al público que los consume y viven sus carreras y vidas personales junto a ellos. 

Y todavía le faltan un par de capítulos más

MESSI entregó en este partido algo que quizás él no hubiera querido hacerlo así, pero salió. Se corrió para permitir el crecimiento del grupo y dejar en manos de su amigo Di María la cinta. En el torneo donde Argentina menos necesitó de él, ni siquiera tuvo que estar en cancha para poder ganar. Una verdadera transición ordenada, observada y guiada por el líder, ejecutada por la próxima generación de gestores de uno de los patrimonios más hermosos de este país. 8 puntos.  

DI MARÍA. Como se podía anticipar el Fideo puso todo lo que tenía para jugar su último partido con la selección. Fue el más punzante y desequilibrante en ataque, una asistencia de gol a MESSI, un disparo que tapó muy bien el arquero, insinuaciones de peligro constante y entrega para retroceder, marcar y jugar. Un jugador total que entró hace rato en la historia grande de la camiseta nacional, ya no solo por los títulos, sino por ser representante del bien que se avizora más escaso en el fútbol por venir: la gambeta, el engaño, el firulete sudamericano, el despliegue sorpresivo que nadie ve venir. Di María es uno de los últimos exponentes de un fútbol que se va y se va a extrañar. Un montón. La nota amarga en su carrera, es que sólo la autodestrucción que el país viene encarando impide que el Fideo se retire del fútbol jugando en las canchas nacionales, vistiendo la camiseta de Rosario Central y siendo aplaudido de pie por todo el territorio argentino. 10 puntos.

De una zurda mágica
JULIÁN. La Final en modo correcaminos, perdiendo el arco de vista. Solo esa en el comienzo del primer tiempo. ¿Cuánto de su trabajo incansable por más de 90 minutos permitió el desenlace final? Seguramente mucho, pero imposible medirlo. Julián sigue tan fresco como cuando empezó a jugar en River, tan así que ni vacaciones, próxima escala París, a intentar conquistar la tercera medalla dorada bajo la conducción de Javier Mascherano (curiosamente ganador de las otras dos). Pendiente también de su futuro en el club, los rumores lo alejan del City en busca de minutos y titularidad. La de Julián es una historia tan fantástica que nadie se la quiere perder. 8 puntos. 

Ahora va por el único título que le falta
NICO GONZÁLEZ. El destino lo coloca casi indefectiblemente en situaciones de gol y gloria. Pero así como Nico tiene facilidad para “llegar” también la tiene para desperdiciar cada una de esas oportunidades. Es como nuestro Pinilla (pero mejor, eh). Su ingreso por MESSI le dio aire a Argentina, Nico fue receptor de los pelotazos del Dibu y la defensa, pivotando cuando pudo, corriendo y encarando. Le inyectó al equipo una energía que le permitió resistir el asedio colombiano. Tuvo la más clara luego de un corajudo centro atrás de Depol, el tiro fue bien atajado por Camilo Vargas, pero quedó la sensación que descripta en la primera línea del párrafo. 

LAUTARO. Este equipo reserva diferentes arcos narrativos para sus protagonistas, los hay inamovibles, que ocupan el centro de la escena (MESSI, Di María, Dibu) casi en todo momento y hay secundarios que entran y salen, modificando la narrativa, recibiendo por largos pasajes el foco de luz. Pasa con los delanteros, Julián saltó al primer plano en el Mundial, con Lautaro destacando en el penal ante Países Bajos. En la Copa alternaron momentos, Lautaro con goles, Julián provocando el desgaste de defensores, compensando la presión que ya no puede hacer MESSI, por ejemplo. En la Final el libreto reservaba una historia más para el Toro, nada más ni nada menos que meter el gol, qué digo gol, recontra golazo, del título. Además fue el goleador del torneo. Merecido broche de una temporada en que fue campeón, capitán y figura con el Inter y capocannonieri del Calcio.   

El Toro Loco

PAREDES. Uno de los mejores ingresos de tiempo suplementario de todos los tiempos. Se escribirán manuales de escuela sobre esos 23 minutos. En su haber están dos quites providenciales en área propia, el primero cortando un chutazo al peligroso Juanfer Quintero y luego trabando con firmeza, sin falta, para salir jugando. Pero la joya fue una barrida marca registrada en mediocampo para cortar un contragolpe, jugar con Lautaro, recibir y ceder con seguridad de campeón la pelota a Locelso. El resto es historia. 

LOCELSO. Después de las dos pelotas que perdió por aguantar y demorar la pelota, con la lentitud de un caracol, dudamos de diosjesúsymaríasantísima, pero se acomodó y metió DE PRIMERA una asistencia de gol divina. 


OTAMENDI. Capitán en cancha para el pitazo final. Entrega sus últimos minutos o partidos con entereza y espíritu de equipo. Del desastre con Alemania en 2010 a este presente, lo de Otamendi es una de esas historias que sólo el fútbol puede entregar. 


¿El mejor triple cambio de la historia?

SCALONI. Evidentemente no solo basta con tener jugadores tocados por la varita. También lo debe ser el cuerpo técnico. Al ver a Ayala, Samuel y Aimar trabajando en la selección el fútbol argentino se reconcilia con parte de su pasado. Tres verdaderos jugadorazos que marcaron su época y llevaron de la mejor manera el paréntesis de 10 años entre el final de la era Maradona y el comienzo de la era Messi, Argentina nunca bajó de la elite, pero los títulos le fueron esquivos. Hoy con ellos eso se revierte. 

Scaloni como jugador nunca estuvo al nivel de los otros tres, fue más segunda línea, pero siempre estuvo. Como una especie de Zelig criollo y pujatense, los flashbacks muestran a Scaloni en el tiempo justo y el momento adecuado: formado en dos escuelas históricas (Ñuls y Estudiantes), fue campeón sub 20 con Pekerman a la cabeza, formó parte de La Coruña que desafió a los grandes de España, jugó el Mundial 2006 con MESSI (y Ayala y Aimar) y trabajó con Sampaoli en el raro Rusia 2018. ¿Sin Rusia no había Catar? La varita que tocó a Scaloni es tan poderosa, de madera de Saúco sin duda, que en la madrugada del lunes le bajó la inspiración de hacer tres cambios: afuera Julián, Enzo y Macallister; adentro Lautaro, Paredes y Locelso. El partido lo ganó el DT desde el banco, nunca mejor dicho. 10 puntos.

Masterclass

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien, siempre es un agrado leer esta columna futbolera al 100%.

Anónimo dijo...

Abrazo hasta la próxima!! Hoy le pueden cambiar el nombre por la Angelito!!!

Unknown dijo...

Tal cual, realmente un agrado

Unknown dijo...

😂😂 Loangelito no estaría nada mal jaja

Unknown dijo...

Excelente nota! hasta la proxima 🙌
El dibu y Scaloni genios! muy bien el DIEZ para ellos 🤩