07 julio 2015

Nos volveremos a ver

Por Tute F. Drina

Que difícil dar en la tecla, pensar un comienzo que de alguna manera disimule las pocas ganas de escribir sobre la final, pero habiendo pasado ya algunos días, todo de a poco se va aclarando; el tiempo todo lo cura.

Se perdió otra final, de esas que dejan pensando en un montón de cosas, abren una caja de pandora de la que pueden surgir desde los análisis más estúpidos hasta el sentimiento más puro y tozudo.

El combinado de Chile planteo un partido muy inteligente desde el minuto cero, sin renunciar a su estilo alocado y también vistoso, pero le agregó una pizca de marca para desactivar los conocidos circuitos de Argentina. En contrapartida, Martino no pensó en el rival y simplemente planteó el mismo esquema con el objetivo de imponer condiciones. 


Lamentablemente las condiciones las impuso Chile, que baso esta imposición en la intensidad con la que jugó gran parte del partido, sobretodo el primer tiempo, que transcurrió como una ráfaga. Más allá del buen toque y la precisión de ambos, ninguno de los dos equipos puso en aprietos al otro, aunque la Roja tuvo más tiempo la pelota, y eso les dio una luz de ventaja en lo sensorial de la Final.

Pensé por un momento que Argentina iba a salir el segundo tiempo con otra intensidad, que estaba cansando al rival los primeros cuarenta y cinco, que todo era una estrategia; pero no fue así, y aquí lo pierde la Albiceleste, que no creyó (humilde opinión), que no fue a buscar con locura, con esa necesidad que demuestran los jugadores, que estoy seguro tienen (Mascherano desborda de ella), pero que nuevamente estuvo ausente en el momento donde debió aflorar. 

Pesó más el temor que la ambición, “el temor a ganar” titulan algunos psicólogos, que semánticamente parece ilógico, pero tiene una fuerza paralizadora, se manifiesta y puede enquistarse si uno no hace nada al respecto. La única solución es enfrentarlo, la selección deberá hacerlo en algún momento, y créanme, todos nos daremos cuenta cuando suceda.

No puedo dejar de mencionar que, como se esperaba, el árbitro inclinó bastante la cancha para los trasandinos, no lo suficiente para ser escandaloso, pero si para ir diezmando las energías, que no es menor en una final (la patada de Medel a Messi “vale punto” en casi todas las disciplinas de artes marciales, deliberada y dada con justeza, debió ser acompañada de tarjeta roja).


Tampoco se “ligó” cual otras épocas de epopeya, como en ese último ataque, en el que Messi saca de la galera una gambeta doble, traslada lo justo y necesario, suelta para un Lavezzi que sin tanta justeza cruza para el “Pipita” (que una vez más se empezó a transformar en el gran señalado) quien remata incómodo, sin mucho ángulo, pero con el arco solo, para ver como el balón no entraba por 10 centímetros. Me vino a la mente la pelota de Messi en la final del Mundial 2014, que también careció de 10 cm para explotar en un grito.

Permítanme hacer como Marty McFly, cambiar el futuro y afirmarles que, si esa pelota entraba, Messi hoy seria el mejor del mundo para todos los argentinos (no me incluyo, para mí ya lo es), y flotarían en el aire frases como “en el último minuto te gana partidos”, “que delicia la jugada que inventó”, “parece ausente pero te inventan un gol”, etc. Los resultados condicionan los análisis, los inflan o los achatan, y me hace pensar que no importa nada más que el resultado, que el fin justifica todo ya que es lo único que importa. 

 
Luego, un alargue que solo sirvió para acalambrar jugadores, llegar a los penales para ver desmoronar la ilusión que se fue forjando desde el primer día; y terminar de encontrar a quien señalar con el dedo luego de la derrota.

Si algo terminé de aprender en esta Copa, es que la pasión es ilógica, hermosa, incontrolable, y que donde sea que la selección se presente de nuevo, ahí estará ella, renovando esperanzas, fuerzas, ganas, y alimentando una vez más la ilusión.

Y apoyándome en el segundo principio de este deporte (“el fútbol da revancha”), les deseo lo mejor a los Campeones de la Copa América, ya nos volveremos a ver…



05 julio 2015

Jugador al Cuadrado VI. Argentina vs Chile

Por Lucas Martin

Sergio Germán ROMERO: En seis partidos mostró un desempeño sin fisuras, seguro por arriba, cada vez más confiado para salir jugando, atento cuando lo sorprendieron. Estuvo cerca de tapar uno de los penales ayer, no se le puedo dar. Arquero titular inamovible del seleccionado. Tiene que encontrar un equipo que lo valore en su justa medida. 8 puntos.

Pablo Javier ZABALETA: Como había sucedido ante Alemania, en la instancia final de la Copa América jugó su mejor partido defensivo. En ofensiva no estuvo punzante porque el equipo no lo estuvo. Dependerá de él seguir siendo el 4 titular de Argentina por los próximos años. 8 puntos. 


Martin Gastón DEMICHELIS: Es más que probable que este haya sido su último partido con la selección, a la que dejará sin reproche posible. Más allá de algún desliz, debido a la presión que ejerció el contrario, ayer dio Cátedra de como defender con categoría. A cinco años de jugar un Mundial decepcionante en Sudáfrica, renació en Brasil y Chile, se va sin título pero como baluarte. 8 puntos.

Nicolás Hernán Gonzalo OTAMENDI: La situación inversa a lo de Demichelis, no por el nivel mostrado, misma solvencia de jerarquía en el Final y la Copa, pero sólo que él está comenzando definitivamente su camino como uno de los centrales titulares de Argentina para los años venideros. 8 puntos.

Faustino Marcos Alberto Marcos ROJO: Apelo a mi memoria emotiva, casi no recuerdo jugadas de todo el partido, para decir que ayer jugó un gran partido, emocionante en el empeño y en el despliegue de recursos técnicos, además que siempre puso la patita con ganas. Un baluarte. Todo futuro. 8,5 puntos.


Lucas Rodrigo BIGLIA: Jugó con lo que pudo, marcó incansablemente y se movió para cubrir todos los baches posibles, en la mayoría de las veces con aciertos. Faltó en la intención de adelantar al equipo (tampoco tengo claro si estaba en los planes) y no estuvo claro en la faceta ofensiva (pero la responsabilidad de ello era de otros). Sostengo que con Biglia Masche tiene bien cubierta la espalda y el liderazgo. 7 puntos.

Javier Alejandro MASCHERANO: Como en el Mundial, terminó siendo la figura de Argentina. Es el jugador que todos queremos. Irreprochable desde cualquier punto de vista. Es un amigo, un familiar, un primo, un tío, un hermano. Queremos invitarlo a comer un asado, conocer a su familia, su mujer, que nos invite a los cumpleaños de los hijos, que se hagan amigos de los nuestros, llamarlo para que nos de una mano para arreglar una pared o hacer una instalación eléctrica. Ayer, además de su clásico repertorio de jugadas defensivas al límite, jugó muy bien al fútbol, la pelota siempre certera, con intención, clara, al pie o la trayectoria trazada por un compañero. Es indudablemente uno de los mejores jugadores de fútbol del mundo, un Campeón sin Copa, un Capitán sin cinta, una inspiración modelo Rocky Balboa. 9 puntos. 

Javier Matías PASTORE: El único de los creativos que se plantó a sostener un juego atractivo y ofensivo, encontró pocos compañeros pero buscó siempre, hasta que se fue apagando por el cansancio y la frustración. Lo que viene lo tiene que incluir de forma definitiva y central. 7 puntos.


Lionel Andrés MESSI: El gran misterio de esta Copa será cómo un jugador de su estatura histórica, y que llegaba en alza, haya jugado un partido tan malo ¿Qué pasó? Quizás creyó que el partido había que jugarlo de otra manera, evitar el contragolpe, pero tampoco llegó a cargarse la responsabilidad de conducir al equipo por la senda correcta. Hubo dos o tres jugadas que lo mostraron en esta línea, un jugador argentino recuperaba en en mitad de cancha (Di María, Pastore o Mascherano), levantaba la cabeza buscando a MESSI adelantado en el costado derecho pero se lo encontraban apenas al lado, por el círculo central, sin posibilidad de lanzar un veloz ataque que sorprendiera al concentradísimo Chile. Así, no acompañó a Di María en el pique que lo lesiona ni a Pastore cuando quizo armar alguna jugada. Con el correr de los minutos también fue clara la estrategia chilena de cortarlo con falta ante cualquier intento de gambeta, eso lo fue desgastando hasta disminuirlo. Hay que decir que también lo marcaron legalmente, lo apretaron hasta casi no dejarlo darse vuelta, un mérito que pocos equipos en el mundo pueden arrogarse. Puede ser que Argentina haya planteado el partido pensando en jugarle de contra a Chile, apostando a que el frenesí y la presión los agotaría, esto apenas sucedió -ni las contras, ni el agotamiento chileno- y en ese híbrido táctico el fútbol de presión alta y ataque que tanto había entusiasmado se diluyó tanto que aniquiló a sus propios protagonistas, entre ellos -y fundamentalmente MESSI. Las imágenes de su rostro desangelado ante lo que sucedía me persiguieron durante la noche y hoy se presentan como una amargura que no tiene fin. Deseaba tanto su gol y su partido como el título para Argentina. El mejor jugador de fútbol que ví y veré no logró elevar el ki, ni siquiera invocarlo, si llegase a quedar ahora en deuda es con sus compañeros y con la actualización de sus palmares en Wikipedia. A mi, y al resto de los hinchas, no nos debe nada. Yo estoy pagado hasta la tumba desde el primer partido que le vi jugar en un Sudamericano Sub-20 hace más de 10 años. Para lo otro, el fútbol dará revancha. 3 puntos. 

Ángel Fabián DI MARÍA: Empecinado toda la Copa en su propia empresa personal murió en la cancha intentando una jugada imposible. Su presencia se reveló con el correr de los minutos cómo la única posible de un gesto de rebeldía y chispa para encender a los compañeros en el ataque argentino. Ojalá recupere su fútbol en un equipo (¿será el Bayern de Pep?) que le permita crecer como jugador y pueda reincorporarse a la selección como lo que es: un crack insustituible. 4 puntos. 

Sergio Leonel AGÜERO: Se encontró profundamente inmerso en el estilo de juego que propuso durante toda la Copa, en medio de los centrales, jugando de espaldas, solo que ayer perdió muchas pelotas, pareció nunca hacer pie, llevado al extremo por una tremenda defensa chilena (encabezada por el animal de Medel, que tenía unas ganas de llevarse la Copa a la cucha) no pudo conectarse ni tener situaciones de gol. También tendrá su revancha. 4 puntos. 

Suplentes

Ezequiel Iván LAVEZZI: Co-protagonista de la jugada más peligrosa que generó el equipo, la que nos podía dar el puto título, el Pocho metió un pase largo que le achicó al límite de lo imposible el ángulo al Pipa que entraba. Otra cosa que le pasa a Lavezzi, se acalambra... ¡¡apenas jugando 60 minutos!!

Gonzalo Gerardo HIGUAÍN: Ingrato destino lo deja al Pipita señalado en falta grave en estas dos últimas finales. Durante el partido sólo tuvo una chance y se fue por poco. Te esperamos en River para que te canses de levantar Copas.

Ever Maximiliano David BANEGA: ¿Qué se le puede decir? ¿Qué pateó una masita y regaló el penal? El partido estaba perdido mucho antes.


03 julio 2015

Rotas cadenas


Por Tute F. Drina

…Y se abrió el arco, y se destrabó ese nudo en la garganta, en la mente, sobre todo en los pies. Pareció como si Tevez –a quien analizábamos anteriormente-, al destrabar hace unos días tantos años de congoja, desencandenó algún efecto de contagio en el resto del grupo.

Argentina abrió el partido temprano con la moneda corriente de su rival de turno Paraguay, mediante una pelota parada –enviada por Messi- que arribó al área salpicando veneno. Marcos Red rompió el arco pegándole lo más rápido posible sin pensar mucho (ese andar sin pensamiento parece haberse expandido también).


El equipo de Martino aprovechó el gol para serenarse, manejar la pelota con criterio, abanicar "a lo loco mía” al team de Ramón y, casi sin darse cuenta, enlazar una jugada tan vertical como el mismísimo obelisco entre Messi de asistente y Pastore con un delicioso derechazo junto al palo. Argentina empezó a delinear no solo una victoria, sino esa sensación de “se abrió el arco, carajo”.

Le quedaba una eternidad al partido (Argentina se puso 2-0 a los 27 del primer tiempo) y, como el karma del “saber sufrir” dicta, en el peor momento para arriesgar (los últimos cinco minutos del primer tiempo), se arriesgó de más saliendo a los toques. Paraguay se encontró con una pelota huérfana cerca del área nacional que Barrios (quien había reemplazado al eterno Roque Santa Cruz) cambió por gol con un bombazo inapelable, poniéndole suspenso al partido. 

Tal vez lo mejor (paradójicamente) que le pudo pasar a la selección fue arriesgar de más en esos cinco minutos finales y tener que aguantar el embate de un rival que, inyectado de confianza, tuvo una situación clara para ponerse 2-2 en escasos minutos. Era mucho premio. Fue el entretiempo más sufrido de toda la Copa, donde sensaciones encontradas de un primer tiempo fluían por las mentes de todos.


Comenzó el segundo tiempo, y en los primeros cinco minutos los jugadores volvieron a arriesgar, saliendo en toque por el piso, como si hubieran olvidado el final del primer tiempo, casi sin pensar; sabiendo que era el momento de invocar al primer principio del fútbol, ese que claramente reduce las millones de variables futbolísticas a una sola: “los partidos se ganan con goles”.

Zabaleta (saliendo incomodo desde el fondo) tocó para un Biglia apurado que soltó justo para que Messi de primera la suelte a Mascherano, quien rompió la línea de presión y tocó en vertical (también de primera) para Pastore. El "Flaco" trasladó lo necesario para darle tiempo a que Di María le “coma” la espalda al defensor paraguayo, y meter un pase filtrado en modo tres dedos, permitiendo que “Fideo” pudiera aparecer en este “finde largo” que lo tenía como ausente, y meterle el golpe de knock-out al equipo guaraní con una definición, obviamente, de primera.

Dos momentos antagónicos (el del final del primer tiempo y principio del segundo), una misma idea, que me recordaron lo que sinceramente había anticipado Martino en el preludio de esta competencia: “este equipo va a correr riesgos”.

El resto del partido y con el espíritu del gol ya invocado, la albiceleste se llenó de confianza, tres goles más para delinear ese espeluznante 6-1, instalándose definitivamente en la última tarde de la Copa América, para enfrentar a Chile.


En el análisis fino, destaco a Pastore y Messi, que se entrelazaron cual dos purretes, divirtiéndose y disfrutando como si estuvieran en la canchita de la esquina, aprovechando los últimos rayos del sol, sin hacer caso a sus madres que los llaman a los gritos para cenar.

Se viene la final, entre los dos mejores equipos del certamen, que derraman buen fútbol y ambición, y hacen lo que pueden para defender, auguro un final de película.

Si me preguntan, Argentina tiene la carta ganadora, que aún no se manifestó en las redes; ese
que gambetea inconsciente, como si estuviera soñando….soñemos despiertos, nos vemos del otro lado.

02 julio 2015

Jugador al Cuadrado V. Argentina vs Paraguay

Por Lucas Martin

Germán Adrián Ramón Romero: impecable como en toda la Copa. En el gol no tiene nada que hacer, Barros va de frente al arco, saca un balazo que se desvía en Demichelis. Despejó seguro en algunas pelotas comprometidas y cuando pudo salió jugando. 7 puntos.




Javier Adelmar Zabaleta: Con los días los detalles de sus intervenciones se van perdiendo y Zabaleta no es de esos jugadores que dejen jugadas marcadas a fuego, sino más bien paisajes: el suyo está pintado de solvencia, calidad y seriedad. Cada vez más tranquilo en la salida y en la marca, está haciendo, al igual que en Brasil, una Copa de menor a mayor. 8 puntos.

Roberto Fabián Demichelis: Le tocó bailar con la gastroenterocolítica ausencia del central más consolidado del equipo y el mejor pateador de penales del mundo. Hoy por hoy, Mundial mediante, nadie duda que Demichelis es un reemplazo de jerarquía para los centrales argentinos. Cumplió muy bien ese rol en los dos partidos que le tocó jugar. Amigazo de Roque Santa Cruz. 7 puntos.

Pablo Ariel Otamendi: Me quedó la sensación que fue quien más sufrió la ausencia de Garay y no estuvo tan firme como en el partido ante Colombia. En el gol paraguayo no despeja con suficiente entusiasmo. Sin embargo las cualidades técnicas evidentes, la entereza anímica y capacidad de reponerse de situaciones de mierda (un país entero lo señaló como el co-culpable de la derrota ante Alemania en Sudáfrica 2010, además se quedó afuera de Brasil), lo convierten en uno de los futuros abanderados de la defensa argentina. 6,5 puntos.



Nelson David Rojo: El partido había comenzado difícil. La pelota se escurría debajo de las suelas de los talentosos y los no tanto. Paraguay presionaba y mostraba cartas más agresivas que en el primer partido. Como en estos últimos partidos, a Argentina le costaba meter ese primer gol que abriera el arco. La tensión estaba puesta en ese detalle. Un gol. Un puto fucking gol. Entonces, un centro desde la izquierda de MESSI que se adivinó picante no llega a ser cabeceado por el primer defensor paraguayo. Acto seguido, pelota en el área chica capturada por D160S. Gol pedorro vale triple. A buscarla adentro y a empezar el baile. 8 puntos.

Matías Jesús Mascherano: Marcó con la mirada, la postura y el liderazgo. “Vista” dijo cada vez que pasó un paraguayo por el costado, para quedarse luego con la pelota. Segundo partido en la cornisa donde queda bien parado. Quizás el equipo sufrió un poco (particularmente Biglia) por esta situación, pero el resultado posterior facilitó las cosas y Mascherano pudo salir indemne para jugar una nueva final con Argentina. (Bonus: Masche acaba de ser elegido por los hinchas del Barcelona en una encuesta del Sport como el tercer mejor jugador culé de la temporada 2014-2015) 7 puntos.


Leonardo Rubén Biglia: Hay que buscarle la vuelta a su mal partido, probablemente el peor que haya jugado un miembro de este equipo durante la Copa. Irreconocible con la pelota en los pies, prácticamente erró todos los pases, muchos de ellos en situación comprometida. En la marca se vio condicionado por una amarilla tempranera. Lo más probable es que haya tenido que multiplicar esfuerzos en compensar al Mascherano “etéreo”, en cuidar al “Jefe”, como lo había anticipado en la previa, y en ese desgaste se complicó más de la cuenta. En todo caso, allí, en la entrega en pos del equipo, está una de las grandes virtudes que tiene Biglia. Indiscutible. 5 puntos.


Juan Sebastián Pastore: Protagonista de dos de las mejores jugadas de Argentina en toda la Copa y de la más desafortunada en la Semifinal. El segundo gol del equipo es un joya. Un estiletazo preciso y elegante. Donde a primera vista se intuía una gran habilitación de MESSI reside en realidad el mérito del “Flaco”: la jugada parecía sólo comenzar, como muchas otras en este torneo, el 10 la tira y comienza a correr, espera la devolución y continuar el slalom. Pastore se corrió del plan y con un sútil toque continua para adelante para sacar el remate (en plena corrida apenas acomoda la pelota). El otro momento magistral de Pastore es el pase a Di María para el 3 a 1. Atravesando el medio campo en velocidad mete un sutil pase de cachetada (un recurso que ya habíamos celebrado) que debe ser la mejor asistencia de todo el campeonato (peleando mano a mano con la de Valdivia para Gary Medel para cerrar la goleada chilena ante Bolivia). Su tercera intervención la celebramos un poco menos: lo sorprende un paraguayo por la espalda para ganarle una pelota de aire (flojo despeje de Otamendi) que termina en el gol de Barrios y la zozobra nacional durante los últimos minutos del primer tiempo. Posteriormente compensó la macana con el pase para el tercer gol. 8,5 puntos.


Sergio Ángel Di María: Volvió a la red. Pedimos el festejo corazón y llegó por duplicado. Además metió un buen centro para el gol del Kun. Pastore en ascenso, Di María recuperado de la amnesia goleadora, Agüero que continúa en la senda del gol (3 en 5). Pésimas noticias para Chile. 8 puntos.

Marcelo Daniel MESSI: ¿Habrá pensado Víctor Cáceres “es mía, es mía, llego fácil” cuando fue a buscar esa pelota dividida? La imagen da la sensación que sí. Los televidentes también pensamos que era del paraguayo, a lo sumo el balón se iba a disputar, a trabar, pero nunca, nunca, podés creer que MESSI va a llegar con tanta comodidad a ganar la pelota, como un X-MEN que se teletransporta, y seguir acelerando y guapeando (vean como le va el paraguayo y el tipo aguanta, y se le viene uno de frente con los tapones de punta, y lo esquiva). Recuerda a la jugada del gol de Di María contra Suiza en el Mundial. Otro momento de magia messianica es en el gol de Higuaín. A primera vista parece que el delantero impacta con velocidad y potencia una pelota que le quedó ahí... Eso, al menos, parece suceder, pero en las repeticiones se puede ver a MESSI tirado en el piso tocando el balón con la puntita del botín ¡El tipo no para de jugar! Como ya lo dijo Casciari en su famosa nota, el 10 “solamente desea la pelota dentro del arco contrario”. La diferencia con otros goleadores de estirpe es que ya tiene claro que si la mete un compañero, para el equipo vale lo mismo. En el debe no tiene ni siquiera las tres jugadas donde se empecinó en acorralarse en área argentina para intentar salir gambeteando y que no le salieron bien. Que lo intente mil veces. 8,5 puntos.


Hernán Jorge Agüero: Tuvo un partido difícil, una vez más trabajando para el equipo y cumpliendo el plan del juego. No llega a tener situaciones de gol ni a enfrentar el arco contrario, su labor se luce en las oportunidades que tienen los volantes que llegan. Pero el esfuerzo y constancia tienen premio: un golazo de cabeza. Un go-la-zo. 7,5 puntos.


Suplentes

Claudio Javier Higuaín: Merito del Tata su ingreso. Donde se podía pensar en la opción Tevez, lo mete al “Pipita”, un jugador que -dolorosas finales de Mundial aparte- cuando tiene una la manda a guardar. Lindo gol entre miles de piernas paraguas. Fuera de humorada, nadie entiende a MESSI como él. Incluso más que el amigazo Agüero.

Héctor Mauricio Banega: Brindó su cóctel habitual de despliegue, buenos pases y perfil bajo.

Diego Pablo Gago: Nunca creímos que lo íbamos a ver ingresar y menos por… ¡Mascherano! Pero cinco goles hacen milagros y el 5 de Boca tuvo su correcta ¿despedida? con la selección.




*Adivine el equipo argentino oculto.

01 julio 2015

Un dedo en el culo

Por Javier Asioli

La periodista Ángela Lerena les preguntaba a sus seguidores en Twitter, después del episodio Jara-Cavani, por qué les daba más bronca un dedo en el culo que una patada.

Una teoría posible, si creemos en la nobleza de nuestro pueblo, es que lo que levantaba esas olas de indignación no era el dedo en el culo, sino la trampa vil y malaleche. El ataque artero que mediante una provocación sutil genera una reacción visible y termina en una sanción que recae sobre el verdadero injuriado. El éxito del tramposo.

Gonzalo Jara es un psicópata. Cultor de una forma de agresión sutil y por debajo del radar, pero persistente y acumulativa. El agredido aguanta hasta que no aguanta, y devuelve en un solo movimiento la misma carga de violencia que le fue administrada en pequeñas dosis durante un largo periodo de acoso. A los ojos del observador imparcial, el violento de los dos es el que reacciona último y peor.

Mientras tanto, el psicópata se revuelca en el suelo tomándose la cara, sorprendido, herido en su rostro y en su buena fe.

Los televidentes son testigos de la agresión, la reacción y la torpeza de la Justicia, pero no pueden intervenir. Desesperados, como chicos frente a una obra de títeres, gritándole al idiota del muñeco protagonista que el monstruo está “¡ALLÁ, ALLÁ!”.

“Si se estremecen con indignación ante toda injusticia, entonces son camaradas míos”, dijo el Che Guevara. Ahí están, entonces, los camaradas del Che gritándole a la tele porque acaban de presenciar un nuevo triunfo de la infamia.



De todos modos, es probable que la pregunta de Ángela apuntara al origen machista de la indignación. Para confirmarlo, dos tuits después sospecha que “en el asunto hay algo de homofobia”.

Debe ser así, pero tampoco es momento de minimizar la gravedad de los accesos no autorizados a zonas tan privadas del cuerpo. Ahora que está de moda condenar la violación, y todo eso.

Desde el punto de vista homofóbico que señala la periodista de Fútbol Para Todos, es cierto: el dedo en el culo pretende disminuir la hombría del toqueteado. Supone que eso es un valor y procura agraviarlo.

En ese sentido, la patada es un elogio. Reconoce la viril masculinidad del agredido, porque lo agrede como a un hombre. Es de suponer que Ruggeri nunca le pegaría a su mujer una patada como la que alguna vez intentó pegarle a Chilavert. No solo porque es su mujer, en este ejemplo, sino porque es una mujer.


En un breve recorrido por el saber popular, enseguida se pueden encontrar dos teorías en relación con la violencia hacia las mujeres: 1) a la mujer no se le pega; 2) a la mujer se le pega con la mano abierta. El mundo es tan complejo y fascinante que incluye este tipo de agresión considerada que, al compás del tortazo, señala y contempla la debilidad relativa de la golpeada.

Por eso, si se considera un doble insulto pegarle a un hombre con la mano abierta, imagínese usted meterle un dedo el orto.

Para profundizar en este punto, se recomienda la lectura del relato breve "El día que me metieron el dedo por colectora", publicado por Don Rata en el sitio El Mendolotudo, y que es el primer resultado que ofrece Google para la búsqueda "dedo en el orto".

Dicho esto, ¿sería justo decirle a Gonzalo Jara –suspendido por dos fechas cuando a su selección le quedaban dos partidos por jugar– “te quedaste afuera por puto y cagón”?

Nada que ver, pero es una duda legítima.

Muchas gracias y hasta pronto.