07 julio 2015

Nos volveremos a ver

Por Tute F. Drina

Que difícil dar en la tecla, pensar un comienzo que de alguna manera disimule las pocas ganas de escribir sobre la final, pero habiendo pasado ya algunos días, todo de a poco se va aclarando; el tiempo todo lo cura.

Se perdió otra final, de esas que dejan pensando en un montón de cosas, abren una caja de pandora de la que pueden surgir desde los análisis más estúpidos hasta el sentimiento más puro y tozudo.

El combinado de Chile planteo un partido muy inteligente desde el minuto cero, sin renunciar a su estilo alocado y también vistoso, pero le agregó una pizca de marca para desactivar los conocidos circuitos de Argentina. En contrapartida, Martino no pensó en el rival y simplemente planteó el mismo esquema con el objetivo de imponer condiciones. 


Lamentablemente las condiciones las impuso Chile, que baso esta imposición en la intensidad con la que jugó gran parte del partido, sobretodo el primer tiempo, que transcurrió como una ráfaga. Más allá del buen toque y la precisión de ambos, ninguno de los dos equipos puso en aprietos al otro, aunque la Roja tuvo más tiempo la pelota, y eso les dio una luz de ventaja en lo sensorial de la Final.

Pensé por un momento que Argentina iba a salir el segundo tiempo con otra intensidad, que estaba cansando al rival los primeros cuarenta y cinco, que todo era una estrategia; pero no fue así, y aquí lo pierde la Albiceleste, que no creyó (humilde opinión), que no fue a buscar con locura, con esa necesidad que demuestran los jugadores, que estoy seguro tienen (Mascherano desborda de ella), pero que nuevamente estuvo ausente en el momento donde debió aflorar. 

Pesó más el temor que la ambición, “el temor a ganar” titulan algunos psicólogos, que semánticamente parece ilógico, pero tiene una fuerza paralizadora, se manifiesta y puede enquistarse si uno no hace nada al respecto. La única solución es enfrentarlo, la selección deberá hacerlo en algún momento, y créanme, todos nos daremos cuenta cuando suceda.

No puedo dejar de mencionar que, como se esperaba, el árbitro inclinó bastante la cancha para los trasandinos, no lo suficiente para ser escandaloso, pero si para ir diezmando las energías, que no es menor en una final (la patada de Medel a Messi “vale punto” en casi todas las disciplinas de artes marciales, deliberada y dada con justeza, debió ser acompañada de tarjeta roja).


Tampoco se “ligó” cual otras épocas de epopeya, como en ese último ataque, en el que Messi saca de la galera una gambeta doble, traslada lo justo y necesario, suelta para un Lavezzi que sin tanta justeza cruza para el “Pipita” (que una vez más se empezó a transformar en el gran señalado) quien remata incómodo, sin mucho ángulo, pero con el arco solo, para ver como el balón no entraba por 10 centímetros. Me vino a la mente la pelota de Messi en la final del Mundial 2014, que también careció de 10 cm para explotar en un grito.

Permítanme hacer como Marty McFly, cambiar el futuro y afirmarles que, si esa pelota entraba, Messi hoy seria el mejor del mundo para todos los argentinos (no me incluyo, para mí ya lo es), y flotarían en el aire frases como “en el último minuto te gana partidos”, “que delicia la jugada que inventó”, “parece ausente pero te inventan un gol”, etc. Los resultados condicionan los análisis, los inflan o los achatan, y me hace pensar que no importa nada más que el resultado, que el fin justifica todo ya que es lo único que importa. 

 
Luego, un alargue que solo sirvió para acalambrar jugadores, llegar a los penales para ver desmoronar la ilusión que se fue forjando desde el primer día; y terminar de encontrar a quien señalar con el dedo luego de la derrota.

Si algo terminé de aprender en esta Copa, es que la pasión es ilógica, hermosa, incontrolable, y que donde sea que la selección se presente de nuevo, ahí estará ella, renovando esperanzas, fuerzas, ganas, y alimentando una vez más la ilusión.

Y apoyándome en el segundo principio de este deporte (“el fútbol da revancha”), les deseo lo mejor a los Campeones de la Copa América, ya nos volveremos a ver…



05 julio 2015

Jugador al Cuadrado VI. Argentina vs Chile

Por Lucas Martin

Sergio Germán ROMERO: En seis partidos mostró un desempeño sin fisuras, seguro por arriba, cada vez más confiado para salir jugando, atento cuando lo sorprendieron. Estuvo cerca de tapar uno de los penales ayer, no se le puedo dar. Arquero titular inamovible del seleccionado. Tiene que encontrar un equipo que lo valore en su justa medida. 8 puntos.

Pablo Javier ZABALETA: Como había sucedido ante Alemania, en la instancia final de la Copa América jugó su mejor partido defensivo. En ofensiva no estuvo punzante porque el equipo no lo estuvo. Dependerá de él seguir siendo el 4 titular de Argentina por los próximos años. 8 puntos. 


Martin Gastón DEMICHELIS: Es más que probable que este haya sido su último partido con la selección, a la que dejará sin reproche posible. Más allá de algún desliz, debido a la presión que ejerció el contrario, ayer dio Cátedra de como defender con categoría. A cinco años de jugar un Mundial decepcionante en Sudáfrica, renació en Brasil y Chile, se va sin título pero como baluarte. 8 puntos.

Nicolás Hernán Gonzalo OTAMENDI: La situación inversa a lo de Demichelis, no por el nivel mostrado, misma solvencia de jerarquía en el Final y la Copa, pero sólo que él está comenzando definitivamente su camino como uno de los centrales titulares de Argentina para los años venideros. 8 puntos.

Faustino Marcos Alberto Marcos ROJO: Apelo a mi memoria emotiva, casi no recuerdo jugadas de todo el partido, para decir que ayer jugó un gran partido, emocionante en el empeño y en el despliegue de recursos técnicos, además que siempre puso la patita con ganas. Un baluarte. Todo futuro. 8,5 puntos.


Lucas Rodrigo BIGLIA: Jugó con lo que pudo, marcó incansablemente y se movió para cubrir todos los baches posibles, en la mayoría de las veces con aciertos. Faltó en la intención de adelantar al equipo (tampoco tengo claro si estaba en los planes) y no estuvo claro en la faceta ofensiva (pero la responsabilidad de ello era de otros). Sostengo que con Biglia Masche tiene bien cubierta la espalda y el liderazgo. 7 puntos.

Javier Alejandro MASCHERANO: Como en el Mundial, terminó siendo la figura de Argentina. Es el jugador que todos queremos. Irreprochable desde cualquier punto de vista. Es un amigo, un familiar, un primo, un tío, un hermano. Queremos invitarlo a comer un asado, conocer a su familia, su mujer, que nos invite a los cumpleaños de los hijos, que se hagan amigos de los nuestros, llamarlo para que nos de una mano para arreglar una pared o hacer una instalación eléctrica. Ayer, además de su clásico repertorio de jugadas defensivas al límite, jugó muy bien al fútbol, la pelota siempre certera, con intención, clara, al pie o la trayectoria trazada por un compañero. Es indudablemente uno de los mejores jugadores de fútbol del mundo, un Campeón sin Copa, un Capitán sin cinta, una inspiración modelo Rocky Balboa. 9 puntos. 

Javier Matías PASTORE: El único de los creativos que se plantó a sostener un juego atractivo y ofensivo, encontró pocos compañeros pero buscó siempre, hasta que se fue apagando por el cansancio y la frustración. Lo que viene lo tiene que incluir de forma definitiva y central. 7 puntos.


Lionel Andrés MESSI: El gran misterio de esta Copa será cómo un jugador de su estatura histórica, y que llegaba en alza, haya jugado un partido tan malo ¿Qué pasó? Quizás creyó que el partido había que jugarlo de otra manera, evitar el contragolpe, pero tampoco llegó a cargarse la responsabilidad de conducir al equipo por la senda correcta. Hubo dos o tres jugadas que lo mostraron en esta línea, un jugador argentino recuperaba en en mitad de cancha (Di María, Pastore o Mascherano), levantaba la cabeza buscando a MESSI adelantado en el costado derecho pero se lo encontraban apenas al lado, por el círculo central, sin posibilidad de lanzar un veloz ataque que sorprendiera al concentradísimo Chile. Así, no acompañó a Di María en el pique que lo lesiona ni a Pastore cuando quizo armar alguna jugada. Con el correr de los minutos también fue clara la estrategia chilena de cortarlo con falta ante cualquier intento de gambeta, eso lo fue desgastando hasta disminuirlo. Hay que decir que también lo marcaron legalmente, lo apretaron hasta casi no dejarlo darse vuelta, un mérito que pocos equipos en el mundo pueden arrogarse. Puede ser que Argentina haya planteado el partido pensando en jugarle de contra a Chile, apostando a que el frenesí y la presión los agotaría, esto apenas sucedió -ni las contras, ni el agotamiento chileno- y en ese híbrido táctico el fútbol de presión alta y ataque que tanto había entusiasmado se diluyó tanto que aniquiló a sus propios protagonistas, entre ellos -y fundamentalmente MESSI. Las imágenes de su rostro desangelado ante lo que sucedía me persiguieron durante la noche y hoy se presentan como una amargura que no tiene fin. Deseaba tanto su gol y su partido como el título para Argentina. El mejor jugador de fútbol que ví y veré no logró elevar el ki, ni siquiera invocarlo, si llegase a quedar ahora en deuda es con sus compañeros y con la actualización de sus palmares en Wikipedia. A mi, y al resto de los hinchas, no nos debe nada. Yo estoy pagado hasta la tumba desde el primer partido que le vi jugar en un Sudamericano Sub-20 hace más de 10 años. Para lo otro, el fútbol dará revancha. 3 puntos. 

Ángel Fabián DI MARÍA: Empecinado toda la Copa en su propia empresa personal murió en la cancha intentando una jugada imposible. Su presencia se reveló con el correr de los minutos cómo la única posible de un gesto de rebeldía y chispa para encender a los compañeros en el ataque argentino. Ojalá recupere su fútbol en un equipo (¿será el Bayern de Pep?) que le permita crecer como jugador y pueda reincorporarse a la selección como lo que es: un crack insustituible. 4 puntos. 

Sergio Leonel AGÜERO: Se encontró profundamente inmerso en el estilo de juego que propuso durante toda la Copa, en medio de los centrales, jugando de espaldas, solo que ayer perdió muchas pelotas, pareció nunca hacer pie, llevado al extremo por una tremenda defensa chilena (encabezada por el animal de Medel, que tenía unas ganas de llevarse la Copa a la cucha) no pudo conectarse ni tener situaciones de gol. También tendrá su revancha. 4 puntos. 

Suplentes

Ezequiel Iván LAVEZZI: Co-protagonista de la jugada más peligrosa que generó el equipo, la que nos podía dar el puto título, el Pocho metió un pase largo que le achicó al límite de lo imposible el ángulo al Pipa que entraba. Otra cosa que le pasa a Lavezzi, se acalambra... ¡¡apenas jugando 60 minutos!!

Gonzalo Gerardo HIGUAÍN: Ingrato destino lo deja al Pipita señalado en falta grave en estas dos últimas finales. Durante el partido sólo tuvo una chance y se fue por poco. Te esperamos en River para que te canses de levantar Copas.

Ever Maximiliano David BANEGA: ¿Qué se le puede decir? ¿Qué pateó una masita y regaló el penal? El partido estaba perdido mucho antes.


03 julio 2015

Rotas cadenas


Por Tute F. Drina

…Y se abrió el arco, y se destrabó ese nudo en la garganta, en la mente, sobre todo en los pies. Pareció como si Tevez –a quien analizábamos anteriormente-, al destrabar hace unos días tantos años de congoja, desencandenó algún efecto de contagio en el resto del grupo.

Argentina abrió el partido temprano con la moneda corriente de su rival de turno Paraguay, mediante una pelota parada –enviada por Messi- que arribó al área salpicando veneno. Marcos Red rompió el arco pegándole lo más rápido posible sin pensar mucho (ese andar sin pensamiento parece haberse expandido también).


El equipo de Martino aprovechó el gol para serenarse, manejar la pelota con criterio, abanicar "a lo loco mía” al team de Ramón y, casi sin darse cuenta, enlazar una jugada tan vertical como el mismísimo obelisco entre Messi de asistente y Pastore con un delicioso derechazo junto al palo. Argentina empezó a delinear no solo una victoria, sino esa sensación de “se abrió el arco, carajo”.

Le quedaba una eternidad al partido (Argentina se puso 2-0 a los 27 del primer tiempo) y, como el karma del “saber sufrir” dicta, en el peor momento para arriesgar (los últimos cinco minutos del primer tiempo), se arriesgó de más saliendo a los toques. Paraguay se encontró con una pelota huérfana cerca del área nacional que Barrios (quien había reemplazado al eterno Roque Santa Cruz) cambió por gol con un bombazo inapelable, poniéndole suspenso al partido. 

Tal vez lo mejor (paradójicamente) que le pudo pasar a la selección fue arriesgar de más en esos cinco minutos finales y tener que aguantar el embate de un rival que, inyectado de confianza, tuvo una situación clara para ponerse 2-2 en escasos minutos. Era mucho premio. Fue el entretiempo más sufrido de toda la Copa, donde sensaciones encontradas de un primer tiempo fluían por las mentes de todos.


Comenzó el segundo tiempo, y en los primeros cinco minutos los jugadores volvieron a arriesgar, saliendo en toque por el piso, como si hubieran olvidado el final del primer tiempo, casi sin pensar; sabiendo que era el momento de invocar al primer principio del fútbol, ese que claramente reduce las millones de variables futbolísticas a una sola: “los partidos se ganan con goles”.

Zabaleta (saliendo incomodo desde el fondo) tocó para un Biglia apurado que soltó justo para que Messi de primera la suelte a Mascherano, quien rompió la línea de presión y tocó en vertical (también de primera) para Pastore. El "Flaco" trasladó lo necesario para darle tiempo a que Di María le “coma” la espalda al defensor paraguayo, y meter un pase filtrado en modo tres dedos, permitiendo que “Fideo” pudiera aparecer en este “finde largo” que lo tenía como ausente, y meterle el golpe de knock-out al equipo guaraní con una definición, obviamente, de primera.

Dos momentos antagónicos (el del final del primer tiempo y principio del segundo), una misma idea, que me recordaron lo que sinceramente había anticipado Martino en el preludio de esta competencia: “este equipo va a correr riesgos”.

El resto del partido y con el espíritu del gol ya invocado, la albiceleste se llenó de confianza, tres goles más para delinear ese espeluznante 6-1, instalándose definitivamente en la última tarde de la Copa América, para enfrentar a Chile.


En el análisis fino, destaco a Pastore y Messi, que se entrelazaron cual dos purretes, divirtiéndose y disfrutando como si estuvieran en la canchita de la esquina, aprovechando los últimos rayos del sol, sin hacer caso a sus madres que los llaman a los gritos para cenar.

Se viene la final, entre los dos mejores equipos del certamen, que derraman buen fútbol y ambición, y hacen lo que pueden para defender, auguro un final de película.

Si me preguntan, Argentina tiene la carta ganadora, que aún no se manifestó en las redes; ese
que gambetea inconsciente, como si estuviera soñando….soñemos despiertos, nos vemos del otro lado.

02 julio 2015

Jugador al Cuadrado V. Argentina vs Paraguay

Por Lucas Martin

Germán Adrián Ramón Romero: impecable como en toda la Copa. En el gol no tiene nada que hacer, Barros va de frente al arco, saca un balazo que se desvía en Demichelis. Despejó seguro en algunas pelotas comprometidas y cuando pudo salió jugando. 7 puntos.




Javier Adelmar Zabaleta: Con los días los detalles de sus intervenciones se van perdiendo y Zabaleta no es de esos jugadores que dejen jugadas marcadas a fuego, sino más bien paisajes: el suyo está pintado de solvencia, calidad y seriedad. Cada vez más tranquilo en la salida y en la marca, está haciendo, al igual que en Brasil, una Copa de menor a mayor. 8 puntos.

Roberto Fabián Demichelis: Le tocó bailar con la gastroenterocolítica ausencia del central más consolidado del equipo y el mejor pateador de penales del mundo. Hoy por hoy, Mundial mediante, nadie duda que Demichelis es un reemplazo de jerarquía para los centrales argentinos. Cumplió muy bien ese rol en los dos partidos que le tocó jugar. Amigazo de Roque Santa Cruz. 7 puntos.

Pablo Ariel Otamendi: Me quedó la sensación que fue quien más sufrió la ausencia de Garay y no estuvo tan firme como en el partido ante Colombia. En el gol paraguayo no despeja con suficiente entusiasmo. Sin embargo las cualidades técnicas evidentes, la entereza anímica y capacidad de reponerse de situaciones de mierda (un país entero lo señaló como el co-culpable de la derrota ante Alemania en Sudáfrica 2010, además se quedó afuera de Brasil), lo convierten en uno de los futuros abanderados de la defensa argentina. 6,5 puntos.



Nelson David Rojo: El partido había comenzado difícil. La pelota se escurría debajo de las suelas de los talentosos y los no tanto. Paraguay presionaba y mostraba cartas más agresivas que en el primer partido. Como en estos últimos partidos, a Argentina le costaba meter ese primer gol que abriera el arco. La tensión estaba puesta en ese detalle. Un gol. Un puto fucking gol. Entonces, un centro desde la izquierda de MESSI que se adivinó picante no llega a ser cabeceado por el primer defensor paraguayo. Acto seguido, pelota en el área chica capturada por D160S. Gol pedorro vale triple. A buscarla adentro y a empezar el baile. 8 puntos.

Matías Jesús Mascherano: Marcó con la mirada, la postura y el liderazgo. “Vista” dijo cada vez que pasó un paraguayo por el costado, para quedarse luego con la pelota. Segundo partido en la cornisa donde queda bien parado. Quizás el equipo sufrió un poco (particularmente Biglia) por esta situación, pero el resultado posterior facilitó las cosas y Mascherano pudo salir indemne para jugar una nueva final con Argentina. (Bonus: Masche acaba de ser elegido por los hinchas del Barcelona en una encuesta del Sport como el tercer mejor jugador culé de la temporada 2014-2015) 7 puntos.


Leonardo Rubén Biglia: Hay que buscarle la vuelta a su mal partido, probablemente el peor que haya jugado un miembro de este equipo durante la Copa. Irreconocible con la pelota en los pies, prácticamente erró todos los pases, muchos de ellos en situación comprometida. En la marca se vio condicionado por una amarilla tempranera. Lo más probable es que haya tenido que multiplicar esfuerzos en compensar al Mascherano “etéreo”, en cuidar al “Jefe”, como lo había anticipado en la previa, y en ese desgaste se complicó más de la cuenta. En todo caso, allí, en la entrega en pos del equipo, está una de las grandes virtudes que tiene Biglia. Indiscutible. 5 puntos.


Juan Sebastián Pastore: Protagonista de dos de las mejores jugadas de Argentina en toda la Copa y de la más desafortunada en la Semifinal. El segundo gol del equipo es un joya. Un estiletazo preciso y elegante. Donde a primera vista se intuía una gran habilitación de MESSI reside en realidad el mérito del “Flaco”: la jugada parecía sólo comenzar, como muchas otras en este torneo, el 10 la tira y comienza a correr, espera la devolución y continuar el slalom. Pastore se corrió del plan y con un sútil toque continua para adelante para sacar el remate (en plena corrida apenas acomoda la pelota). El otro momento magistral de Pastore es el pase a Di María para el 3 a 1. Atravesando el medio campo en velocidad mete un sutil pase de cachetada (un recurso que ya habíamos celebrado) que debe ser la mejor asistencia de todo el campeonato (peleando mano a mano con la de Valdivia para Gary Medel para cerrar la goleada chilena ante Bolivia). Su tercera intervención la celebramos un poco menos: lo sorprende un paraguayo por la espalda para ganarle una pelota de aire (flojo despeje de Otamendi) que termina en el gol de Barrios y la zozobra nacional durante los últimos minutos del primer tiempo. Posteriormente compensó la macana con el pase para el tercer gol. 8,5 puntos.


Sergio Ángel Di María: Volvió a la red. Pedimos el festejo corazón y llegó por duplicado. Además metió un buen centro para el gol del Kun. Pastore en ascenso, Di María recuperado de la amnesia goleadora, Agüero que continúa en la senda del gol (3 en 5). Pésimas noticias para Chile. 8 puntos.

Marcelo Daniel MESSI: ¿Habrá pensado Víctor Cáceres “es mía, es mía, llego fácil” cuando fue a buscar esa pelota dividida? La imagen da la sensación que sí. Los televidentes también pensamos que era del paraguayo, a lo sumo el balón se iba a disputar, a trabar, pero nunca, nunca, podés creer que MESSI va a llegar con tanta comodidad a ganar la pelota, como un X-MEN que se teletransporta, y seguir acelerando y guapeando (vean como le va el paraguayo y el tipo aguanta, y se le viene uno de frente con los tapones de punta, y lo esquiva). Recuerda a la jugada del gol de Di María contra Suiza en el Mundial. Otro momento de magia messianica es en el gol de Higuaín. A primera vista parece que el delantero impacta con velocidad y potencia una pelota que le quedó ahí... Eso, al menos, parece suceder, pero en las repeticiones se puede ver a MESSI tirado en el piso tocando el balón con la puntita del botín ¡El tipo no para de jugar! Como ya lo dijo Casciari en su famosa nota, el 10 “solamente desea la pelota dentro del arco contrario”. La diferencia con otros goleadores de estirpe es que ya tiene claro que si la mete un compañero, para el equipo vale lo mismo. En el debe no tiene ni siquiera las tres jugadas donde se empecinó en acorralarse en área argentina para intentar salir gambeteando y que no le salieron bien. Que lo intente mil veces. 8,5 puntos.


Hernán Jorge Agüero: Tuvo un partido difícil, una vez más trabajando para el equipo y cumpliendo el plan del juego. No llega a tener situaciones de gol ni a enfrentar el arco contrario, su labor se luce en las oportunidades que tienen los volantes que llegan. Pero el esfuerzo y constancia tienen premio: un golazo de cabeza. Un go-la-zo. 7,5 puntos.


Suplentes

Claudio Javier Higuaín: Merito del Tata su ingreso. Donde se podía pensar en la opción Tevez, lo mete al “Pipita”, un jugador que -dolorosas finales de Mundial aparte- cuando tiene una la manda a guardar. Lindo gol entre miles de piernas paraguas. Fuera de humorada, nadie entiende a MESSI como él. Incluso más que el amigazo Agüero.

Héctor Mauricio Banega: Brindó su cóctel habitual de despliegue, buenos pases y perfil bajo.

Diego Pablo Gago: Nunca creímos que lo íbamos a ver ingresar y menos por… ¡Mascherano! Pero cinco goles hacen milagros y el 5 de Boca tuvo su correcta ¿despedida? con la selección.




*Adivine el equipo argentino oculto.

01 julio 2015

Un dedo en el culo

Por Javier Asioli

La periodista Ángela Lerena les preguntaba a sus seguidores en Twitter, después del episodio Jara-Cavani, por qué les daba más bronca un dedo en el culo que una patada.

Una teoría posible, si creemos en la nobleza de nuestro pueblo, es que lo que levantaba esas olas de indignación no era el dedo en el culo, sino la trampa vil y malaleche. El ataque artero que mediante una provocación sutil genera una reacción visible y termina en una sanción que recae sobre el verdadero injuriado. El éxito del tramposo.

Gonzalo Jara es un psicópata. Cultor de una forma de agresión sutil y por debajo del radar, pero persistente y acumulativa. El agredido aguanta hasta que no aguanta, y devuelve en un solo movimiento la misma carga de violencia que le fue administrada en pequeñas dosis durante un largo periodo de acoso. A los ojos del observador imparcial, el violento de los dos es el que reacciona último y peor.

Mientras tanto, el psicópata se revuelca en el suelo tomándose la cara, sorprendido, herido en su rostro y en su buena fe.

Los televidentes son testigos de la agresión, la reacción y la torpeza de la Justicia, pero no pueden intervenir. Desesperados, como chicos frente a una obra de títeres, gritándole al idiota del muñeco protagonista que el monstruo está “¡ALLÁ, ALLÁ!”.

“Si se estremecen con indignación ante toda injusticia, entonces son camaradas míos”, dijo el Che Guevara. Ahí están, entonces, los camaradas del Che gritándole a la tele porque acaban de presenciar un nuevo triunfo de la infamia.



De todos modos, es probable que la pregunta de Ángela apuntara al origen machista de la indignación. Para confirmarlo, dos tuits después sospecha que “en el asunto hay algo de homofobia”.

Debe ser así, pero tampoco es momento de minimizar la gravedad de los accesos no autorizados a zonas tan privadas del cuerpo. Ahora que está de moda condenar la violación, y todo eso.

Desde el punto de vista homofóbico que señala la periodista de Fútbol Para Todos, es cierto: el dedo en el culo pretende disminuir la hombría del toqueteado. Supone que eso es un valor y procura agraviarlo.

En ese sentido, la patada es un elogio. Reconoce la viril masculinidad del agredido, porque lo agrede como a un hombre. Es de suponer que Ruggeri nunca le pegaría a su mujer una patada como la que alguna vez intentó pegarle a Chilavert. No solo porque es su mujer, en este ejemplo, sino porque es una mujer.


En un breve recorrido por el saber popular, enseguida se pueden encontrar dos teorías en relación con la violencia hacia las mujeres: 1) a la mujer no se le pega; 2) a la mujer se le pega con la mano abierta. El mundo es tan complejo y fascinante que incluye este tipo de agresión considerada que, al compás del tortazo, señala y contempla la debilidad relativa de la golpeada.

Por eso, si se considera un doble insulto pegarle a un hombre con la mano abierta, imagínese usted meterle un dedo el orto.

Para profundizar en este punto, se recomienda la lectura del relato breve "El día que me metieron el dedo por colectora", publicado por Don Rata en el sitio El Mendolotudo, y que es el primer resultado que ofrece Google para la búsqueda "dedo en el orto".

Dicho esto, ¿sería justo decirle a Gonzalo Jara –suspendido por dos fechas cuando a su selección le quedaban dos partidos por jugar– “te quedaste afuera por puto y cagón”?

Nada que ver, pero es una duda legítima.

Muchas gracias y hasta pronto.

28 junio 2015

Perfume de revancha

Por Tute F. Drina

“Primero hay que saber sufrir”, canta el tango, frase que calza a medida de esta selección argentina.

“Estoy cansado de comer mierda”, frase sin relación con el tango, pero que bien podría ser una línea de cualquier melodía arrabalera, melancólica y furiosa, tan explícita en la sensación que transmite. 

En aquel lejano 2014 Mascherano dio forma con esta frase al estandarte que hoy mantiene erguido el equipo. Sintentizó de esa manera el sentir de una generación de futbolistas vapuleados por los reveces del fútbol, que les han arrebatado toda chance de redención.


Pero el pasado viernes, luego de un partido que increíblemente llego a la definición por penales, el segundo principio del fútbol (en otra ocasión desarrollaremos el primero) nos hizo un hermoso guiño en un momento donde parecía que el sufrimiento nuevamente se transformaba en dolor. Este principio puso a Carlos Tevez frente al esférico, en un nuevo penal crucial con la casaca albiceleste. Memorias, recuerdos, seguramente reproches, pasaron por nuestras mentes, imaginen lo que pasaba por la mente de Carlitos. 

Si me permiten arriesgar, no pasaba NADA por la mente de Carlitos, creo que caminó esos largos metros hasta la bocha como “andando sin pensamientos”, la mente en blanco, solo sabiendo lo que había que hacer.

Y lo hizo, aseguró su penal al medio, como dicta el manual.

Y por fin destrabo la alegría, el pensamiento, el sufrimiento, todo lo vivido por él y su familia. Aunque no lo admita públicamente, encontró su redención, merecida por cierto. 



“El fútbol da revancha”, segundo principio del fútbol, se manifestó en esa fría noche de Viña del Mar, ni Rojo, ni Biglia, ni Martino pudieron evitar que el destino se encuentre cara a cara con Tevez. Qué hermoso que es el fútbol, con esas vueltas de película que hacen emocionar y trascender en el tiempo.

Argentina jugó su mejor partido en el torneo, tuvo presión alta, dinámica en el movimiento de la pelota, amplitud de juego y cambio de ritmo, pero se topó con un inspiradísimo Ospina, que desvió los disparos argentinos como también los de sus propios compañeros colombianos. No permitió que Messi se sacara las ganas que tiene de gritar un gol importante en el trámite de un partido, pero también tuvo la complicidad de los palos para mantener la valla en cero. Igualmente, Messi se bancó todo lo que le tiraron y guapeo el partido completo; ya encontrara su momento, siempre está latente la explosión futbolística desde sus pies, paciencia.

Colombia no es un rival menor, más allá que venía a los tumbos desde el día uno de la Copa, y Argentina lo neutralizó, obligando (¿?) a que Perkerman hiciera un cambio que pareció desesperado y sacrificara un delantero como Teo que, como el resto de los colombianos, no había podido sostener una pelota en 20 minutos. 

Pero aquí hay mérito de esa defensa argentina que es siempre una incógnita, porque ha demostrado tanto solvencia como desequilibrio. Pero, como viene pasando también hace años, en los momentos donde hay que responder, se planta firme en el fuego. Destaco en esta labor a Otamendi, que se fajó con colombiano que se le pusiera cerca, y ganó todas, de arriba de abajo, anticipando. Solo le faltó el gol, que fue a buscar en área contraria con la misma confianza con la que defendió, pero el palo y danza de la pelota por la línea evitaron. 


También Zabaleta fue clave en la defensa, en esa mitad del segundo tiempo donde aparecían los fantasmas, y Colombia se animaba un poco más, evitó cualquier posibilidad de desborde como el más eximio plomero, cruzando y cerrando, ganando los mano a mano, una fiera que sigue manteniendo su nivel pasados los años.

Sigo esperando una dosis de calma en el cuerpo técnico, que evidentemente aún no sabe sufrir, pero más que nada porque no sabe convivir con situaciones de desventaja deportiva si se quiere, que son tan válidas en el sufrimiento como no poder meter las situaciones que generás en el arco contrario.

Este partido nos debe enseñar que lo que viene será mucho más difícil en términos de equidad y lucha, y que tenemos que estar preparados para arbitrajes permisivos, que son las espinas que atraviesan este el camino hasta la victoria. Hay que bancársela, la Copa para ganar de puntitas de pie fue en nuestra casa hace cuatro años y no lo hicimos, si queremos ganarla en tierras extranjeras, y con el anfitrión como gran candidato, deberemos aprender y aceptar jugar como si tuviéramos uno menos todos los partidos que quedan. Bancar las patadas, los embates, las provocaciones, y ganarlos sin pensar en todo eso. 


Como Carlitos, que tarareó ”primero hay que saber sufrir, después amar, después partir, y al fin andar sin pensamiento”, en esa larga caminata al punto penal, huelo más cerca ese perfume de naranjo en flor, y confío que mi viejo amigo el fútbol me guiara hacia él.

27 junio 2015

Jugador al cuadrado IV. Argentina vs Colombia

Por Lucas Martin

Formación titular de Argentina ante Colombia por los Cuartos de Final 

Nery Alberto Romero: La superioridad abrumadora de Argentina sobre Colombia durante casi la totalidad del partido propicio que Romero fuera un espectador de lujo del lujo de los compañeros. Una sola pelota le llegó al área, sobre la mitad del segundo tiempo, y la embolsó con total tranquilidad. En la tanda de penales agrandó su leyenda atajando uno de ellos y asustando lo suficiente a los cafeteros para que marren feo dos más. 8 puntos. 

José Luis Zabaleta: Jugó un partido casi perfecto desde lo defensivo. No fue superado nunca, ganó todos los mano a mano con claridad y suficiencia y no cometió ninguna falta de riesgo para el equipo. Faltó algo de profundidad en las llegadas. 8 puntos. 

Romero es el arquero con más presencias en la historia de la selección argentina

Oscar Alfredo Garay: Muy firme arriba en el área propia pero todavía no gana en la contraria. De los cuatro en defensa quizás haya sido el menos parejo en algunos pasajes. Se ofrece siempre para la salida al pie, pero es habitual que, en el toma y dame de la última línea, el quede con la misión de arrojar el balón por los aires. Estas acciones ensucian su desempeño. En la definición por penales metió un golazo al ángulo. 8 puntos.

Nestor Rolando Otamendi: Por el momento un acierto del DT es la inclusión de Otamendi en el equipo. En el partido de ayer, además de afianzar las virtudes que mostró en los primeros dos partidos de la Copa, velocidad, serenidad, buen mano a mano, barba, estuvo muy cerca del gol. En la Semi del martes, una nueva prueba de fuego para Nestor Rolando. 8 puntos.

Presencia agresiva de Otamendi en el área contraria

Daniel Alberto Rojo: Muy regular en su juego durante todos los partidos de la Copa. Siempre una opción de descarga para el que llega por izquierda y una garantía en la defensa de la banda izquierda. Con la confianza que está adquiriendo, con la prepotencia física que lo acompaña, debería realizar incursiones ofensivas más punzantes y patear al arco. Por momento Di María parece atorarlo. Hay que hablar muchachos. Metió un balazo en el travesaño... pero era en un penal. 7 puntos. 

Julio Jorge Mascherano: Jugó un partidazo. Ordenó, marcó, robó, distribuyó, metió pelotazos con intención, un manual del juego en el mediocentro. Quizás, como destacó Javier Asioli en el Washington Post, se deja llevar por la exacerbación -mediática y popular- de su perfil más combativo. Es que también es muy bueno para eso. En la próxima definición por penales debería estar en la lista de los cinco primeros. 8,5 puntos.

Mascherano es una garantía, inmobiliaria, hipotecaria, y futbolística

Claudio Daniel Biglia: Como ya se ha dicho en este mass media, Biglia se sirve de la magna presencia de Mascherano para recorrer toda la cancha auxiliando compañeros en problemas. Empuja el auto cuando no arranca, cambia cubiertas, revisa el aceite y el agua, te repasa el parabrisas y la luneta, siempre tiene cambio y una tacita de azúcar. Quizás ayer no tuvo su partido más lucido cuando tuvo que meter y devolver una pelota en instancias ofensivas, tampoco cuando tuvo la oportunidad de patear al arco con sorpresiva libertad luego de un pivoteo de Agüero. Menos en la definición por penales, pero su presencia es indiscutida. 6,5 puntos.  

Carlos Daniel Pastore: Su partido más irregular de la Copa. Quizás sintió el rigor de un partido jugado desde lo físico y sin espacios. Sin embargo, ver la pelota dominada a sus pies es una delicia, la rodea con el empeine, la lleva, la trae la comparte. Lleva el gen de los Riquelme, los Aimar y Lucho González. Tiene que patear más al arco. 7 puntos.

Pastore es un jugador elegante que le hace bien al fútbol

Jorge Luis Di María: Empecinado con hacer la jugada personal no logró desequilibrar en la mayoría de los embates que dirigió. Pareció siempre demorarse un poco más con la pelota, así, nunca encontró cuando disparar al arco ni ver a un compañero en mejor situación. Con la pelota parada resultados dispares, alternó buenos corners con otros sin gas. Ayer fue puro pómulo ¿lo están alimentando bien? ¿Comerá mucho picante chileno que lo lleva a "irse por el vater"? Necesita un shock, un abrazo, volver a Central, necesita un golazo. Queremos ver su festejo con forma de corazón. 6 puntos.

Ricardo Enrique MESSI: Cuando la principal falta de un equipo donde juega MESSI es el gol, obliga a afinar el ojo para encontrar posibles respuestas o caminos a explorar. El 10 argentino es el mayor goleador de nuestra época (el mejor en los últimos 25 años según estadísticas recientes, con un promedio de 0,77 por partido) y sin embargo, como él mismo declaró, le cuesta horrores hacer goles en la selección. La diferencia con, por ejemplo, el Mundial de Brasil, es que este equipo genera muchas más situaciones, pero los goles no llegan. Luego del partido con Colombia, el periodista de TyC Martín Souto decía que era muy díficil criticar la poca eficacia del equipo cuando es MESSI quien se pierde los goles, y algo de razón tiene. Cosa e' mandinga, el gol que se pierde cabeceando solo con un arquero caído. Reacción maravillosa de Ospina aparte, ERA GOL siempre. Aunque tampoco hay que faltar a la verdá: MESSI metió un gol (o casi ¿cuál es la naturaleza del gol en definiciones por la pena máxima?), el primer y pesado penal, al igual que contra Holanda, con una tranquilidad pasmosa que, es de suponer, contagia al resto de los compañeros. El 10 jugó un partido formidable. Recibió de espaldas casi siempre y con la misma frecuencia se las arregló para ponerse de frente al arco y comandar los ataques. Para aquí, para allá, correte Beethoven, corransé todos. la primera línea defensiva de Colombia, esa doble marca habitual que le hacen, es un escollo sorteable, pero al entrar al área MESSI necesita de un acompañamiento muy fino que sus compañeros no le pudieron dar. Lo mejor fue que no se cansó de buscar la pelota, la gambeta y el gol. Verlo intentarlo una y otra vez es lo que mejor que tiene el fútbol. 8,5 puntos.       

MESSI pasó entre dos e inició una de las mejores jugadas de Argentina en el partido 

Sergio Omar Agüero: Cuando las lineas del rival se retrasan el Kun queda como encapsulado entre los defensores y le cuesta encontrar espacios para dar con el arco de frente. Argentina lo acorraló tanto a Colombia que conspiró contra su explosividad. A pesar de esto, su movilidad incesante lo convierte en una amenaza constante, mas no sonante. Comenzó la Copa gritando gol, augurando una catarata goleadora que nunca llegó, ni de él ni del equipo. El gran déficit que se puede marcar en estos cuatro partidos. Falló un poco en colaborar para que MESSI encuentre el espacio. Sigue siendo el 9 titular. 6,5 puntos.

Suplentes

Pedro Pablo Tevez: Hasta el penal final su presencia en el partido era una incógnita: ¿A qué juega? Quien sabe si al sacarse el lastre de la Copa América 2011 volveremos a ver un Tevez que aporte algo más que enjundia, carisma y coraje, que no es poco.  

Bienvenido Carlitos

Marcelo Antonio Banega: En esta Copa se está consolidando como decimosegundo hombre. Puede jugar por Pastore y también por Biglia. Ayer entró muy bien, pidiendo el balón y yendo para adelante. Metió un zapatazo al ángulo que casi entra y luego convirtió su penal. Valioso aporte para los partidos que se vienen.

Jorge Alberto Francisco Lavezzi: Sincero simpático: "estaba todo cagado", dijo sobre el momento de patear el penal. Tendría que haber entrado 15 minutos antes.

DT

Carlos Salvador Martino: Aunque se demoró en sacarlo a Di María, es difícil hacerlo, hizo bien los cambios, y los tres que entraron metieron su penal. En Banega confirmó cuál es su rueda de auxilio para el medio campo. Excelentes declaraciones posteriores, preocupado por el desarrollo del juego, y consciente de las fallas y las virtudes.

Tiki-Tata


21 junio 2015

Jugador al Cuadrado III. Argentina vs Jamaica


Por Lucas Martin

Carlos Fernando Navarro Romero: No cometió errores aunque tampoco fue exigido. Estuvo rápido de manos para descolgar un par de bochazos y encontrar a un compañero para la salida rápida. A partir de una de esas jugadas Di María construyó un mano a mano que por poco no fue gol. Cerró una muy buena primera ronda, parejo y consolidado. 7 puntos.

Bravo "Chiquito"
Sergio Fabián Zabaleta: Hizo un excelente primer tiempo donde demostró toda su calidad y jerarquía para solucionar cada situación que se le presentó. En el segundo tiempo cayó su intensidad y concentración y llegó cometer una infantil infracción en el minuto 92 permitiéndole a Jamaica meter una pelota más en el área argentina. 5,5 puntos.

Roberto Néstor Garay: Firme, sobrio, no tuvo mucho trabajo durante casi 75 minutos. Empiezo a sospechar que el gol de cabeza no va a venir nunca. 6 puntos.

Oscar Alfredo Demichelis: Firme, sobrio, no tuvo mucho trabajo durante casi 75 minutos. Empiezo a sospechar que el gol de cabeza no va a venir nunca. 6 puntos.

D16S

José Antonio Rojo: Autoconsciente. La tribuna, la prensa, los portales de noticias, los que hacen memes, los que hacen gifs, las rochas, las chetas, Andrés Demichelis, todos esperaban su rabona. La hizo, fue lujo y recurso. Resultó en un buen centro para Zabaleta que intentó un gol imposible. De lateral a lateral, un movimiento que hace mucho no se veía en Argentina. Da la sensación de ser uno de los jugadores con mejor preparación física, por potencia para aguantar la pelota y resistencia para mantenerse con dinámica durante 90 minutos. Tengo la sensación que se guarda alguna sorpresa en la galera. 6,5 puntos.

Diego Pablo Biglia: Fue el mejor jugador argentino en la faceta defensiva y cundo tuvo la oportunidad rompió lineas y se mandó al área jamaiquina pero nunca encontró el pase de un compañero. Es un vaso comunicante entre todas las lineas, mientras Mascherano ordena, se mete entre los centrales o queda de líbero, él queda libre, yendo de un lado a otro para servir de pase y dar aire a un compañero. Fue el único que pateó un corner con intención. En la semana de los rumores de futuro merengue, Biglia es cada vez más importante para el equipo. 7 puntos. 


Hugo Leonardo Mascherano: Un cátedra de como marcar sin cometer falta para no ser amonestado. Pura posición y anticipo. Claro, esto fue posible porque Jamaica no apuró su zona ni lo obligó a esas zancadillas clásicas para cortar avances enemigos. Los compañeros también estuvieron atentos a esta situación y colaboraron cortando con falta (Pastore fue uno de ellos). Después, el repertorio de siempre: liderazgo, pelota al pie y cambios de frente quirúrgicamente precisos. 6,5 puntos.

Jorge Horacio Pastore: Jugó el primer tiempo de la misma manera que los anteriores, con dinámica elegancia, pases punzantes en situación de gol, tocando con todos y armando fulbo. Se fue desinflando con el correr de los minutos y las situaciones desperdiciadas. El primer acierto serio de Martino en su gestión es darle la oportunidad a Pastore de demostrar que puede ser valioso. 6,5 puntos.

El segundo crack
Abel Di María: De a poco se lo ve recobrando la memoria, la velocidad, el ritmo y la agresividad para buscar el arco contrario. En ese estado se vuelve insoportable para cualquier equipo que lo enfrente. Con Jamaica jugó por izquierda, por derecha, por adentro, por afuera, recuperó balones y disparó al arco en numerosas oportunidades. Tuvo mala suerte y también la mira un poco descalibrada. El único jugador argentino que patea de afuera. 7 puntos.

Ramón Ismael Medina MESSI: Reguló. Se sabe que MESSI no soporta ver los partidos de afuera, tampoco soporta que lo saquen y que, junto a Dani Alves y Gonzalo Higuaín, debe ser el jugador de la Copa América que más minutos jugó en la temporada. El cansancio lo está alcanzando pesado. Por eso reguló. En cualquier otra situación, si MESSI no fuera quien es, Martino lo hubiese sacado faltando 15/20 minutos. Pero quedó en cancha, sin arriesgar. Si tenía una chance la aprovecharía, pero sin forzar el físico. Para mi está bien, lo quiero ver siempre en el campo de juego, que se duerma una, dos, mil siestas. Contra Colombia lo vamos a necesitar fresquito. Más allá de esta situación, mostró su habitual abanico de extraordinarios recursos (en una oportunidad MESSI, jugando de 9, retrocede velozmente y se lleva dos marcas, a contramano surge Di María, que entra al área para recibir un preciso pelotazo de Mascherano) y estuvo muy cerca del gol en dos o tres oportunidades. 6 puntos.

MESSI por 100 en la selección
Gabriel Omar Higuaín: Es el nueve que mejor juega con esta camada de jugadores, y que mejor asiste a MESSI, y lo demostró, sin estar en plenitud física, en 35/40 muy buenos minutos en el primer tiempo. En el gol mostró su sapiencia goleadora al aguantar y encontrar el disparo entre varias piernas. Lentamente le está dejando la posta a Agüero. Disfrutemos sus últimos movimientos y goles en cancha. 7 puntos.

Sabe todo
Suplentes

Leonardo Adrían Pereyra: Tuvo suficientes minutos como para demostrar sus cualidades, pero lo único que aportó fue desgano (MP dixit). En ofensiva intrascendente, en defensa quizás tuvo un par de robos, adjudicables a estar recién ingresado, pero nada que, por el momento, justifique su presencia en el equipo

Claudio Paul Tevez: Amigo de Tití.

Alejandro Víctor Lamela: Rico pibe. 

19 junio 2015

Buscando al futbolista perfecto

La Copa América no ha sido, hasta ahora, el vertiginoso carrusel de emociones que prometía.

Esto se debe a las evidentes falencias de los jugadores que están disputando este torneo. Carentes de talento y de referentes, se cansan de chocar entre sí en los alrededores del círculo central y balbucear frases hechas en las conferencias de prensa, babeando sobre sus camisetas confeccionadas en talleres clandestinos y auspiciadas por marcas de segunda línea. El resultado es un espectáculo pobre y carente de emociones, digno de un continente subdesarrollado y en vías de autoaniquilación.

Por eso, para que sirva como espejo, horizonte y objetivo de las actuales y futuras generaciones de futbolistas, Lo Mascherano elaboró un listado exhaustivo de rasgos y características que debe ofrecer el jugador ideal. Aquel capaz de conducir a un equipo a la victoria sin descuidar la sensibilidad, el entretenimiento, la justicia social y la defensa de la soberanía.


Adelante entonces con el inventario:
  • Recuperación y llegada al área
  • Lujo y elegancia
  • Juego de espaldas al arco rival y giro en velocidad
  • Mucho ida y vuelta        
  • Recorrido transversal y gol        
  • Ofrecerse como salida 
  • Desbordar         
  • Hacer relevos   
  • Con lujo              
  • Todo de taco    
  • Arrastrar marca               
  • Marcar
  • Filtrar el pase entre líneas
  • Salir jugando, pasársela al 8 y esperar el centro en el área de espalda al arco para regalarle una chilena a la tribuna guaranga y angurrienta de lujos burdos
  • Recuperación, trabajo, despliegue, generosidad y gol 
  • Mucha facha    
  • Joda, casino, noche, falopa, travestis   
  • Tatuaje, botinera, escándalo, pases millonarios a equipos turcos
  • Una transferencia cada seis meses        
  • Evasión de impuestos y autos caros e inmanejables     
  • Deuda de alimentos para hijos no reconocidos en Italia y Portugal
  • Una espantosa e incipiente carrera de cantante con un disco inescuchable
  • Dos condenas por malversación de fondos públicos y falsedad ideológica, tras un paso por la Secretaría de Deportes de la provincia de Buenos Aires
  • Un cargo de embajador de Unicef y un proceso judicial por abuso de menores
  • Sospecha de corrupción y un pase inexplicable al fútbol catarí
  • Triangulaciones               
  • Violencia de género      
  • Y cualquier género de violencia               
  • Palco vitalicio en Esperanto       
  • Amistades inconfesables           
  • Un entorno cuestionable           
  • Participaciones sorpresa en programas de TV nocturnos            
  • Fotos con dictadores latinoamericanos y árabes             
  • Esponsoreo de marcas muy lejanas a prácticas deportivas
  • Frecuentación de fiestas organizadas por capos del narcotráfico
  • Sucesivas visitas a China
  • Compañía permanente de algún abogado de fama rancia          
  • Opiniones políticas tajantes y autocontradictorias
  • Lesiones de aductor sin pisar una cancha en meses      
  • Visión periférica
  • Amigo de cualquier político siempre y cuando sea presidente
  • El mapa de la cancha en la cabeza
  • Escapadas de la concentración y mucha playstation      
  • Dos o tres empellones con los árbitros por partido        
  • Matrimonio con la novia de la infancia 
  • Polémicas interminables sobre una posición adelantada clarísima
  • Vedetero y pesetero   
  • Incapacidad de aceptar la justicia de un fallo en contra
  • Ventajero, soberbio, desleal    
  • Riojano o santafesino  
  • De apellido italiano        
  • Sobrador y agresivo      
  • La pisa y la muestra cuando va ganando              
  • Mujeriego y pollerudo 
  • Tiene seis hermanas mujeres  
  • Lleno de anécdotas destinadas a cualquier programa ordinario conducido por Fantino o similar
  • Un complejo de Edipo irrecuperable
  • Sensiblero y sin memoria
  • La cara de la madre tatuada en el pecho             
  • Peronista de los 90
  • Incapaz de sostener una enemistad por más de 3 meses           
  • Una condena por arreglar partidos durante su paso por Italia
  • Partidos a beneficio y beneficios de esos mismo partidos
  • Suspendido por la Fifa
  • Récord de condenas por doping positivo en cada una de las ligas donde jugó
  • Pasaporte comunitario obtenido mediante la falsificación de la partida de nacimiento de su abuelo
  • Representado por Gustavo Mascardi o Settimio Aloisio              
  • Amigo de Pelé, Platini, Beckenbauer, a los que denuesta en privado y con Fantino
  • Por lo menos tres personas que se atribuyen el hecho de haberlo descubierto y 20 años después del debut siguen contando la misma anécdota que lo comprueba
  • Un mito/leyenda que lo ubica en el sanatorio de la trinidad con una botella en el recto y el sanatorio cerrado para él. Lo atendió el doctor Cae.
  • Un entorno enriquecido y empobrecido... varias veces
  • Opinión sobre todo y ni un libro leído   
  • Su trato con el periodismo no estuvo exento de polémica, una vez los lanzó a un campo de concentración nazi
  • Amigo de los barras, a los que dice no conocer
  • Un zoológico en la casa con tres jirafas que se hizo traer agachadas en un avión de una aerolínea africana hipercorrupta
  • Cadenita de oro
  • Un rosario que le regaló la madre          
  • Figura del sub 20 a los 25 años  
  • Recibido de médico a los 23      
  • Dos títulos honoris causa de sendas universidades americanas

18 junio 2015

Claudio Pizarro, bendecido por Lo Mascherano

Lo Mascherano saluda, felicita y bendice al delantero y capitán peruano Claudio Miguel Pizarro Bosio. En su honor uno de sus miembros viste su característica casaca número 14, símbolo de todo lo que es bueno y noble en este mundo.


Claudio Pizarro, beligerante goleador peruano, también llamado "El Bombardero de los Andes" o "El Conquistador", acaba de anotar el gol del triunfo de su selección ante el combinado de la República Bolivariana de Venezuela. De esta manera, el equipo dirigido por el argentino Ricardo "El Tigre" Gareca mantiene viva su chance de pasar de ronda y espera por la entonada Colombia de Teófilo Gutiérrez.

Pizarro es un clase mundial. Tiene el record de la mayor cantidad de goles de un extranjero en la
Bundesliga alemana (176 goles), jugó en el Werder Bremen y en el Bayern Munich, su actual equipo. Además es el mayor goleador peruano en Europa con 253 goles oficiales (jugó también en el Chelsea). Con el Bayern salió campeón de las cuatro competiciones donde participa el club, en algunas varias veces. Con sus goles se convirtió en el 9° goleador histórico de la liga profesional alemana (el único no alemán del top 10).

En el fútbol peruano debutó en el Deportivo Pesquero de la ciudad de Chimbote en 1996. Dos años después pasó a Alianza Lima. Con ninguno salió campeón, pero con el equipo de la capital metió una generala en un mismo partido. 

El 14 que utiliza es el número del histórico jugador del Bayern, y la selección teutona, Karl "Mostaza" Heinz Rummenigge (que tiene menos goles que Pizarro, tanto en Alemania como en Europa) y que también acompaña a Javier Alejandro Mascherano en la selección y el Barcelona.

Oe! vamo a saludar a la gente po culiao

Por Loso

Cuando, al final de un partido, un jugador le dice a los demás “Oe! vamo a saludar a la gente po culiao!!”, es porque ese hombre sabe que esa gente comparte algo más que el estadio como territorio en un momento determinado. O tal vez no lo “sabe” sino que simplemente lo vive (eso de ir “sabiendo” todo por la vida no siempre es lo más eficaz… el intelecto tiene debilidades que hoy por hoy comienzan a echarlo por tierra). Es un lindo gesto por parte del protagonista del espectáculo, un gesto de reconocimiento a un otro con el cual sencillamente el espectáculo no existe.

Aer cómo anda de frenos esta weá 
                         
Y ese “otro” sin el cual el espectáculo no existe, desde luego merece mención: el público era cuico, los jugadores eran flaites. Afuera del estadio habían cuatro grupos claramente diferenciables: 1) Los hinchas, cuicos todos, sin excepción, chilenos que no conocen el centro y mexicanos tal como se ven en sus telenovelas. A lo más algunos profesionales jóvenes que aún sin tener hijos pueden permitirse gastar un porcentaje importante de su remuneración en una entrada. 2) Algunos profes y estudiantes que apostados en el bandejón central de Av. Grecia gritaban a voz en cuello, con lienzos y pancartas, contra las políticas educativas del Gobierno. 3) La gente que andaba trabajando, vendiendo gorros, bufandas, pinta caras y cuanto merchandising se puede encontrar afuera de un estadio, los puestos de sánguche de potito, los “traficantes” de cerveza, etc. 4) Los pacos, de todo tipo de pacos: Motos, FFEE, a caballo, a pie, pacas con cara de polola enojá, guanaco, zorrillo, etc.

Entonces, lo que sucede al final del partido es que la selección se iba sin decir ni pío a un público que apenas gritaba. Por fortuna alguien dijo “Oe! vamo a saludar a la gente po culiao!!”. Y por mayor fortuna aún, se escuchó clarísimo en todo el mundo. ¿Qué pasó? ¿Por qué sólo un jugador atinó a saludar al público? ¿Qué está pasando, por qué aquella fiesta que mueve “pasiones” casi se transforma en un trámite donde los asistentes se van sin despedirse? Pienso que ahí el problema -y que es un botón de muestra de algo que está ocurriendo en Chile- a los que estaban dentro del estadio los une un nivel de ingreso obscenamente superior al de los que estaban afuera, independiente de si eran cuicos o flaites (público o jugadores), y justamente ahí está la cuña, la piedra de tope, el escollo material e ideológico que impide consolidarse al proyecto colectivo. El relato identitario chileno, un relato que es constante construcción, a veces penetra el fútbol, a veces no. Otras veces destaca en medio de la vacuidad de este discurso futbolero mercantilizado y farandulizado, coercionado a más no poder (por estadio seguro) en un noble “Oe! vamo a saludar a la gente po culiao!!”. 


¿Y qué pasó poco después? El goleador nacional, la estrella de nuestra copa América, bajo influencia del alcohol, protagoniza un accidente de tránsito a bordo de su Ferrari, mientras volvía del casino Monticello (y el wn juega en la Juve… chesumare.. con esos nombres cualquiera diría que esta weá pasó en Mónaco y que Vidal efectivamente es el Rey. Que ridículo, dejémonos de weás y vamo a saludar a la gente po culiao!!). ¿Por qué pasó eso? ¿No debería estar concentrado? Sí, Sampaoli les dio la tarde libre, pero la copa no ha terminado!! Ni su carrera menos!! Qué cresta le pasa a este cabro?!?! ¿Acaso no se percata de que está en una competencia internacional importante? ¿Acaso no sabe hacer su pega? ¿No se da cuenta que su pega es 24/7? La tarde libre es para distraerse, ventearse un poco, salir con su pareja, culiar, hacer cosas saludables, ir a La Legua a saludar a sus vecinos, no pa ir a wear al casino a figurar y tomarse unos copetes.

Y bueno, trato de responder tales preguntas y pienso que, en realidad no sabe hacer su pega, no sabe que es 24/7, porque la FIFA y todo su aparato ideológico le enseñó otra cosa, o sencillamente no le enseñó nada y el hombre aprendió lo que le agarró al vuelo. Puesto que los jugadores, que son personas, han pasado por un proceso -desde que ingresaron a las inferiores de algún club acá en Chile, hasta ahora que juegan en Europa y en la selección- en el que han sido reducidos a mercancía, a bisutería FIFA, al punto en que literalmente se compran y venden. Eso ha sido posible gracias a la carencia de un relato identitario individual y colectivo que se vislumbre como un posible proyecto deportivo, de país y como proyecto individual en pos de la participación en una comunidad (por eso es que se iban sin saludar al público).

Plop!
                       
Sucede que, así las cosas, un jugador ha sido educado más en la satisfacción de sus necesidades de éxito (entendido éste como una cuestión de imagen), que en sus necesidades humanas de satisfacción con sus acciones y su proyecto. Por otro lado la vertiginosa velocidad con que se suceden los acontecimientos no permiten un éxito (una imagen triunfal) duradero y extendido en el tiempo, sino efímero y mediatizado, ni siquiera una imagen autoconstruida, sino entregada por la mass media. Sucede entonces que este cabro, con dos goles en la copa, con la prensa ensalzándolo como salvador y las redes sociales desbordando fervor por su figura, claro que le dan ganas de bacilar y salir a vivir su cuarto de hora de Rey del Reino de Chile!! El tema es que no fue capaz de poner el proyecto común por sobre su histérica necesidad de figurar, y eso es responsabilidad suya y de todos los que hacen y hacemos del fútbol un mercado de emociones "de repuesto chino" (o sea no originales, baratas y rascas).

No nos olvidemos de saludar a la gente po culiao, es importante. Tiene que ver con el sentido de todo esto, que no es ganar la copa, sino el para qué ganarla: para construir parte de una historia, de un país, y para construirla saludándonos y mirándonos a la cara, no haciendo un trámite y un negocio para ganar mucho dinero.