14 junio 2015

Sin educación no hay copa América I

Por Loso

Recuerdo una clase de la universidad en que un eminente profesor lanzó al curso la pregunta: “¿Qué nos apasiona a los chilenos?”. “El fútbol” dijo de inmediato más de algún compañero por ahí. “Mmmm no.. no creo que el fútbol nos apasione tanto…” dijo el profe de vuelta, a lo que un compañero responde: “Si profe, el fútbol, cuando uno sube por Grecia en la micro se ven todos los postes pintados por las barras del Colo y la U, y eso es en muchos lugares. Se construyen muchas identidades en torno al fútbol en Chile”, explicación que nos dejó al resto de los compañeros aceptablemente convencidos. “Puede ser, pero en realidad a los chilenos nos apasiona la política” dijo el profe bien seguro de su tesis. Nos quedamos callados y pensando, el profe explicó un poco su postura pero eso ya no importa, además que ni me acuerdo.
                             

Fútbol y Política, pasión de multitudes. Por supuesto, pienso (y no sólo yo lo pienso, de eso estoy seguro) que esta copa es particular por el contexto político actual en Chile: corrupción, represión policial brutal en las marchas, demandas sociales que llevan años y años, y un gobierno fantoche financiado por las empresas de Pinochet y sus amigos, caído en el más oprobioso descrédito. Sumado a esto, el descontento por el alto precio de las entradas, y qué decir de la hamburguesa del terror: una hamburguesa de calidad abominable con sus respectivas papas u otra cochiná, por siete lucas. Un robo “justificado” por el uso de una aplicación para smartphones, con la cual se pide y luego se va a buscar al mesón. Y por si fuera poco, a los vendedores que trabajan siempre en los estadios no se les permitirá el ingreso durante toda la copa. Pero eso no es todo, pues acá en Chile estas cosas suelen hacerse acompañadas de una burla descarada a la clase trabajadora: la concesionaria encargada (Vive Snack) de vender ese pedazo de masa con materia animal en proceso de descomposición (que no se puede llamar comida), se adjudicó la concesión en una licitación mula de la cual los trabajadores habituales del estadio se enteraron una semana antes. O sea, esta copa es especial, porque se está haciendo en un país con la mierda al cuello, y un pico en cada ojo.

Así, el 11 de junio, a eso de las cuatro de la tarde, me encontré, entre los gases lacrimógenos y la entusiasta algarabía por el inicio de la copa, en Avenida España con la Alameda, un singular rayao: “Sin educación no hay copa América GB HMA”. Rayao hecho en la marcha del día anterior, firmado por un hincha de Colo Colo (GB = Garra Blanca, barra brava de Colo Colo) y sus iniciales HMA, supongo (ver foto). Ese mismo día, 11 de junio, estudiantes lanzaron pelotas de muchos colores a los pacos (Carabineros de Chile, la policía uniformada del país, pacos es el término despectivo para referirse a ellos, pacos culiaos. Para los chilenos que leen, la aclaración es por tratarse de un blog de unos amigos argentinos que gentilmente me han invitado a escribir, y por tratarse de todo nuestro hermoso continente que sigue la copa) que resguardan el ministerio de educación. Fueron muchas pelotas porque ahí hay muchos pacos, porque es un nido de ratas cobardes que necesitan protección, para favorecer a quienes les financian sus campañas. Necesitan muchos pacos, constantemente. Y también ese día, el jueves, los profes le pidieron apoyo a la selección chilena, apoyo que la selección entregó tomándose una foto junto a los profes y un lienzo rojo en rechazo al proyecto de carrera docente. Es un gesto que parece pequeño, pero es inmenso viniendo de un equipo de trabajo y deportivo, la selección chilena de fútbol, que por regla general ha sido muy reservado en materia política (no cuentan las fotos con presidentes, eso lo tienen que hacer igual. quieran o no. El único que ha sido capaz, en un gesto tan sutil y significativo, de saltarse el protocolo y hacer un gesto político y poético, fue Bielsa, cuando no le dio la mano a Piñera).

Y fue así como estudiantes y profesores comenzaron, tal como habían anunciado, a hacer uso de la copa América para hacer oír las demandas que compartimos todos, o casi todos, que no es lo mismo, pero es igual. Una jugada magistral en términos mediáticos. Desde luego, mucha de esta noble gente ve los partidos de la selección y sufre y goza la copa, porque eso, por fortuna, aún no nos lo han robado. O sea, esta copa es especial porque en el país con la mierda al cuello que la organiza, hay gente maravillosa que se encuentra, en la calle protestando, y mirando el fútbol. ¿Qué nos apasiona a los chilenos?

Horas más tarde, comenzó la copa América Chile 2015, con una presidenta en las tribunas del estadio Nacional, una mujer “de cartón” (como se dice acá en chile a quienes dicen una cosa pero hacen otra, a quienes no cumplen compromisos o son desleales, en resumen, a quienes valen verga) que no se atreve a hacer discurso en la inauguración porque sabe que las pifias del público no la dejarán hablar, tal como, en un sentido inverso, a los Beatles no los dejaban tocar en vivo porque los gritos de las fans eran ensordecedores y ocupaban todo el paisaje sonoro, haciendo imposible la la escucha incluso para la banda. O tal vez sí se atrevía, pero sus asesores, en un efímero instante de lucidez, se lo impidieron. Pan y circo, estamos todos de acuerdo en eso, además un pan de mierda caro a siete lucas. La única diferencia es que en Roma el emperador no se escondía cuando estaba en el circo, sino que era vitoreado; la única diferencia, porque el circo igual lo seguimos gozando. Seguramente vamos en la dirección correcta, un poco más y se van todos, infames, ladrones, sinvergüenzas.

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