Por Loso
Hoy en Chile estamos dejando de soñar con ser campeones, porque comenzamos, hace un tiempo, a vivir la posibilidad, a verla como cierta, posible. En esta copa América, experimentamos en carne propia las condiciones de posibilidad de un campeonato inédito en nuestro fútbol nacional.
En Brasil 2014, quedamos picaos, con la bala pasá, tras ese partido por octavos con Brasil. Un partido por octavos de final, recién primera mitad del mundial, más encima lo perdimos. Pero sabemos que es posible, que esta copa es nuestra. Tarea difícil, pues en este mismo blog, un poco más abajo, pueden leer a nuestros queridos amigos argentinos, que tienen una tradición futbolera de rancio abolengo, afirmando que la copa América es como “una escapada de finde largo comparada con unos buenos veinte días” en comparación con los mundiales; así y todo, vienen tanto o más picaos de Brasil 2014 que nosotros a por la copa. Es otra forma de vivir el fútbol. Un abrazo a ellos, lo van a necesitar cuando vuelvan sin la copa. Y seguro que Brasil espera encontrarse con Chile y ponernos en nuestro lugar (¿o es muy paranoico lo que estoy diciendo?), así que la tarea no es menor.
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| a pelotazos |
Para nosotros, esta posibilidad es nueva, esta experiencia es nueva. Lo más cerca que hemos estado de eso es el mundial de Chile ‘62, donde Chile fue tercero. ¿qué memoria puede haber de eso en nuestras generaciones? Ninguna, ni siquiera es un relato épico. La persona más joven que podría recordar algo, sería alguien que para el 62 haya tenido unos cinco años, edad de la cual uno se puede acordar con relativa claridad. Mi vieja dice que se acuerda de cuando tenía dos años porque se acuerda del terremoto del ‘60, pero no se acuerda del mundial del ‘62: “lo único que me acuerdo es una música rock ‘n roll de fondo”. O sea, alguien con 5 años en esa época con mucha suerte se acuerda. Mi viejo si se acuerda. Poco, pero se acuerda “ahh sí fuimos con Roberto y Nibaldo (sus hermanos mayores) a ver el partido de Chile con Brasil, el que Chile perdió (ese viejo adagio… ese mantra de nuestras pasiones futboleras… el partido que Chile perdió con Brasil, nada más clásico). En el mercado de San Gregorio pusieron una tele de como catorce pulgadas en blanco y negro, colgá en el último rincón arriba. Estaba lleno! atiborrao de gente. Yo, que era chico, tenía seis años y medio, apenas veía. Además, súmale que era la primera vez que veía tele, más encima un partido de fútbol, de Chile, y por el mundial!! Se veía como las weas, pero era la media experiencia”. Pero del tercer lugar, de alguna celebración por ello, no. De eso se acuerda que había alguna gente contenta, nada más. O sea, sólo las generaciones de sesenta años en adelante podrían tener alguna memoria de ese sentimiento, de la vivencia en el cuerpo mismo, de la sensación y las ansias por ser campeones, que hoy, a un año del mundial de Brasil, los chilenos experimentamos en carne propia, por vez primera.
Pero del ‘73 sí se acuerdan. Tener cinco años el ‘62 equivale a tener dieciséis años el ‘73. Que juventud de mierda que les tocó a nuestros viejos. Y nosotros no habíamos nacido, pero el ‘73 nos tiene en este país con la mierda al cuello y un pico en cada ojo.
Y como dijo el profe de la primera parte de este post, “A los chilenos nos apasiona la política”. Por eso es que a quienes no les gusta o no les interesa el tema del ‘73 y el modelo que se instaló con la dictadura, igual se apasionan defendiendo su postura. Quienes no gustan de las marchas defienden a brazo partido su postura, dándole la razón al profesor: efectivamente nos apasiona la política. Pero nuestra copa América le da la razón al compañero que vivía por Grecia pa arriba. Sí, es una escapada de finde largo para argentinos, brasileños, uruguayos, pueblos que han hecho mucho por el fútbol sudamericano. Una fiesta que damos en casa, con invitados de lujo, por supuesto, pero no se apresuren, es nuestra fiesta, lo regalos son para nosotros, que ya estamos hartos de que nos roben, así que ni se les ocurra, los que gozamos de fama de lanzas (según he oído por ahí) somos nosotros, no crean que pueden venir de afuera a agilarse con la copa, aonde la vieron.
Y como dijo el profe de la primera parte de este post, “A los chilenos nos apasiona la política”. Por eso es que a quienes no les gusta o no les interesa el tema del ‘73 y el modelo que se instaló con la dictadura, igual se apasionan defendiendo su postura. Quienes no gustan de las marchas defienden a brazo partido su postura, dándole la razón al profesor: efectivamente nos apasiona la política. Pero nuestra copa América le da la razón al compañero que vivía por Grecia pa arriba. Sí, es una escapada de finde largo para argentinos, brasileños, uruguayos, pueblos que han hecho mucho por el fútbol sudamericano. Una fiesta que damos en casa, con invitados de lujo, por supuesto, pero no se apresuren, es nuestra fiesta, lo regalos son para nosotros, que ya estamos hartos de que nos roben, así que ni se les ocurra, los que gozamos de fama de lanzas (según he oído por ahí) somos nosotros, no crean que pueden venir de afuera a agilarse con la copa, aonde la vieron.
El rapero efecto en la micro camino al estadio
Porque ahora estamos en plena experiencia de sentirnos capaces de ser campeones, pero eso no es gratuito, ni es sólo gracias al fútbol. Es parte de un proceso, desde mi perspectiva, de creación de un relato identitario nacional, relato que parte desde el lugar común donde más de algún chileno ha afirmado “los chilenos no tenemos identidad!”. Nada más lejos de la realidad, pues esa afirmación ya pone en el tapete la inquietud por nuestra identidad, y de ahí en adelante se reafirma a cada instante en la incansable intención de defender a toda costa un punto de vista, individual y/o colectivo, porque lo queramos o no, nos apasiona la política, la que hacemos los sujetos, más que la que sale en la tele (que también nos apasiona y nos hace hervir las vísceras de rabia). Además, tenemos la alteridad que nos muestra otras facetas de nosotros mismos: en esta copa América hemos visto más de algún post con “diccionarios” para entender a los chilenos, y hace algunos años que hemos visto más de algún artículo acerca de cómo nos ven los extranjeros a los chilenos. Otro factor muy importante en esto, es la llegada y asentamiento de muchos extranjeros a Chile: el compartir la cotidianeidad con ellos en nuestras ciudades nos invita y ayuda a vernos y escucharnos desde la mirada de un otro. Y el encuentro con esas culturas, tan cercanas a nosotros, cercanas en el territorio latinoamericano, y cercanas en el cargar por siglos con la injusticia que durante esta copa América se combate a pelotazos en la calle, nos da la dimensión de quienes somos nosotros, los chilenos que hoy queremos ganar la copa porque sabemos que es posible, los chilenos que queremos, de una vez por todas, acabar con el saqueo de los poderes económicos que nos chupan la sangre y nos parten las vértebras.
Y bueno, bienvenidos a la escapada de finde largo, esperamos que la disfruten, pero recuerden: “La copa es nuestra, y la hacen los pueblos”.

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