01 julio 2018

La culpa de todo la tiene el periodismo

Con algunas excepciones —que detallo en mi best-seller “Los buenos. Listado exhaustivo de periodistas que cuentan con mi aprobación”, en venta en librerías—, el periodismo deportivo es un pozo infecto de ignorancia, bravuconería, corrupción, hipocresía, ordinariez, mal gusto, machismo, misoginia, xenofobia, cobardía, fascismo, pereza intelectual, deshonestidad, impericia, pie plano y mala leche.

En las turbulentas horas posteriores a la derrota ante Croacia, ese periodismo —en realidad algunos periodistas, pero seamos injustos— dejó correr innumerables versiones sobre la intimidad de la selección, que incluían un motín de los jugadores contra Sampaoli, la dirección técnica en manos de Burruchaga, piñas entre futbolistas, piñas entre el DT y algún jugador, un golpe de estado, la renuncia de Messi, la confirmación de Sampaoli y la muerte de Sampaoli.



El formato preferido para estas operaciones fue el soporte comunicativo más ordinario que nos han entregado las nuevas tecnologías en las últimas décadas: el audio de WhatsApp. El preferido de los desconsiderados, pues permite que el emisor privilegie su propia comodidad por sobre el valioso tiempo del receptor.

Un audio atribuido al Gringo Giusti —el más buenmozo de los campeones del 86— aseguraba que los jugadores habían tomado el poder y se proponían armar el equipo de ahí en adelante. Generosos, le dejaban al técnico la opción de seguir gesticulando desde el banco para mantener las apariencias.

La crisis desatada por el 3 a 0 que dejaba a la selección argentina al borde de la eliminación dio espacio incluso para que el reconocido operador mediático y vividor del Estado, Fernando Niembro, diera lecciones de ética y pidiera la renuncia de Messi. Habiendo tanta gente a quien pedirle renuncias más provechosas para la humanidad.

El minuto de silencio de Diego Díaz y el séquito de rosqueros ignorantes que lo rodea quedará como uno de los momentos más vergonzosos del año, en un rubro que entrega momentos vergonzosos sin cesar.

El infame minuto de silencio.
Hablando de vergüenza, también Caruso Lombardi tuvo su hora. Sin nada que decir en este entuerto porque su trayectoria de cabotaje no le da voz en discusiones de fútbol a nivel de selección, se hizo filmar ventilando supuestas peleas internas entre los jugadores. La historia de que Pavón le había pegado una trompada a Mascherano le concedió algunos minutos de aire en canales de deportes, insumo vital para el técnico desempleado.

Durante esos días de zozobra, se insistió mucho en la necesidad de que los futbolistas se agarraran a tortazos en el vestuario, como requisito para enderezar el rumbo futbolístico del equipo. No sabemos si sucedió, pero en cualquier caso mucho no funcionó.

Otro de los audios que circuló anunciaba la muerte de Diego Maradona.

Era mentira. Pero en el mensaje donde Diego desmiente su propia muerte, cuenta a la pasada que el Cabezón Ruggeri le había presentado a “una gente que está contra Tapia, para ver si yo podía…pero no, no soy comprable”. ¡¿Si vos podías qué, Diego?! ¿Alguien quiere perjudicar al presidente de la Afa?


Paréntesis: Ruggeri y Latorre protagonizaron un duelo de estilos como comentaristas de las transmisiones de ATC, que merece un capítulo aparte. Pero no hay tiempo así que vamos al resultado: gana Ruggeri.

Pocas horas antes del debut de Argentina, también se había “filtrado” —con esa conjugación engañosa que lo hace sonar como un accidente— el famoso video de las "cositas lindas", con participación estelar de Agüero, y con Messi como actor de reparto y/o partícipe necesario. Según determinaron después los peritajes de Gendarmería, el material tenía por lo menos dos años de antigüedad, lo que permite pensar que el momento de su aparición no es casual.

¿Fue esta bomba intrafamiliar la causa del malestar de Messi durante el mundial?

Hasta entonces, la única mancha que había empañado su impecable trayectoria fuera del campo de juego era un pequeño malentendido con el fisco español, que estuvo cerca de llevarlo a la cárcel. Pero hablando se entiende la gente y mediante el pago de 60 millones de euros el tema quedó saldado. La condena social prevista para la evasión fiscal es leve y Messi pudo continuar con su carrera de manera exitosa, aun mientras este diferendo todavía estaba pendiente de solución.

Sin embargo, la publicación del video lo golpeó en el seno de su vida privada. Puso en peligro la integridad del refugio familiar y lo desestabilizó. No corresponde a este espacio juzgar moralmente las posibles incursiones extramaritales de Messi —el lunes Lo Mascherano editará un suplemento exclusivo dedicado a ese tema—, pero sí podemos preguntarnos si la publicación de esa supuesta información fue alevosa, premeditada y malintencionada.

Cositas lindas.
Antes del partido con Nigeria, algunos nombres dignos de la profesión señalaron -sin nombrarlo- a Daniel Angelici como el titiritero que manipulaba los hilos de esta macabra operación desestabilizadora. Es confuso, porque el presidente de la Afa es Chiqui Tapia, considerado un hombre cercano a Angelici —en periodismo deportivo se dice “del riñón de Angelici”—. Por eso en el campeonato local se habla de la Afa bostera y se la señala como responsable de los fallos arbitrales favorables a Boca o contrarios a River, a la justicia y al buen gusto.

Miembros más informados de la prensa hablan de una campaña para desprestigiar la figura tradicional del dirigente de fútbol gordo, sudado y sindicalista, con el objetivo de imponer el modelo de dirigente empresario, con su camisa celeste, sus uñas de salón y su sociedad anónima deportiva.

Fantino cree que el intento de derrocar a Tapia proviene de la productora Torneos, que ve con temor el inminente final de sus derechos de transmisión sobre los partidos de la selección.

Los especialistas afirman que “es todo por guita”.

En ese clima de bombardeos cruzados la selección tuvo que disputar este mundial (y las eliminatorias y las copas América). Entre ejércitos de mercenarios vestidos en Siamo Fuori, que simulan apasionarse en discusiones a los gritos sin levantar nunca los ojos de sus celulares, fuentes de todo su poder y su maldad.

Ah re.

Argentina - Croacia

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