26 diciembre 2022

PENALES

I

Belo Horizonte, 19 de junio de 2019. Después de una actuación espantosa en el mundial Rusia 2018 y de que la AFA pagara sumas millonarias para deshacerse del cuerpo (técnico) de Jorge Sampaoli, la selección argentina está en manos de un entrenador sin experiencia. Tras un par de amistosos resueltos de manera decorosa y ante la imposibilidad de concretar la llegada de un seleccionador de renombre, el interinato de Lionel Scaloni se ha extendido para abarcar la participación en la Copa América. El periodismo deportivo lo considera un escándalo, una afrenta a la gloriosa historia albiceleste. 

Transcurre el segundo partido de la fase de grupos y a los 15 minutos del segundo tiempo, Nicolás Otamendi se tira al piso para despejar una pelota que cruza el área argentina, pero en el movimiento se lleva puesto a Derlis González. El encuentro está igualado 1 a 1 y hay penal para Paraguay.

Argentina debutó en este torneo cuatro días atrás con una derrota 0-2 ante Colombia. Otra caída y quedará eliminada en primera ronda de la Copa América por primera vez desde 1983. Si eso sucede, el cuerpo técnico argentino pasará a engrosar el creciente índice de desempleo, que en el segundo trimestre de 2019 se acerca al diez por ciento. Mientras Derlis González acomoda la pelota para hacerse cargo del penal que puede ponerle fin al ciclo Scaloni, el periodismo arriesga nombres para la sucesión: Gallardo, Gareca, Pochettino.

En la valla albiceleste está Franco Armani, dos veces campeón de la Copa Libertadores, una con Atlético Nacional de Medellín y otra con River Plate. Parado en el medio del arco, no amaga, no se mueve, no ofrece ningún gesto. Mira fijo la carrera del pateador, espera hasta último momento y se arroja hacia su izquierda. El delantero paraguayo suelta un tiro rasante, esquinado, pero directo hacia donde vuela Armani que con las dos manos desvía la pelota al córner y le concede otra semana de vida al DT.

El resultado ya no se moverá y ese empate le permitirá a Argentina recuperarse y seguir avanzando en la Copa hasta las semifinales, donde será eliminado por Brasil con abundante polémica arbitral. Esas semanas extra de competencia, ganadas a partir de la atajada de Armani, lograrán consolidar un grupo de jugadores renovado, afianzar al cuerpo técnico y reforzar el liderazgo de un Messi guapo y peleador. Al final de ese proceso habrá nacido la Scaloneta.

El decorado se calla.


II

Doha, 30 de noviembre de 2022. Argentina llegó a la Copa del Mundo de Qatar con un invicto de 36 partidos y lo perdió en la primera oportunidad, contra el rival menos esperado. La derrota ante Arabia Saudita convirtió a todos los encuentros siguientes en instancias de eliminación directa. En la fecha definitoria de la fase de grupos, contra Polonia, la selección necesita ganar para asegurarse la clasificación y el primer puesto.

A los 38 minutos, con el partido trabado en cero a cero, un roce de guante del arquero polaco Wojciech Szczęsny en la cara de Messi es sancionado con penal para Argentina, mediante una intervención del VAR. 

Mientras el árbitro despeja el área para permitir la ejecución, la cámara toma desde atrás al portero polaco que, sin siquiera estirarse del todo, levanta los brazos y sacude el travesaño. Mide 1,96 metros y parece tener una fuerza sobrehumana. Messi patea fuerte, a su derecha, cruzando el tiro a media altura. Szczęsny vuela hacia el mismo lado y manda la pelota lejos del arco. 

Cuatro años y medio antes, cuando Hannes Þór Halldórsson, arquero de Islandia, le atajó un penal en el primer partido de Rusia 2018, Messi se derrumbó y todo el equipo con él. Entró en un pozo anímico del que pareció salir a medias recién dos partidos después, con aquel golazo ante Nigeria. En el medio, había pasado el 0-3 contra Croacia.

La atajada de Szczęsny despierta los mismos temores. Sin embargo, la respuesta anímica es completamente diferente. Apenas reanudado el juego tras el penal, Argentina acorrala a Polonia en su área y ofrece, en el final del primer tiempo, sus mejores minutos de fútbol hasta el momento. Algo ha cambiado. La reacción muestra a un equipo serio, ambicioso y anímicamente fuerte. Ni el capitán se deprime ni el equipo se lo permite, no le da tiempo. Empieza a aparecer una de las mayores virtudes que mostrará Argentina a lo largo este mundial: la rebeldía ante la adversidad. En los partidos que siguen la van a necesitar.

No otra vez.


III

Avellaneda, 10 de diciembre de 2020. En la cancha de Independiente, vacía por la pandemia, River hace de local mientras refacciona el Monumental. Se juega el partido de vuelta de cuartos de final de la Copa Libertadores, el marcador está en cero y hay penal para River aquí en Porto Alegre. Digo, aquí en Avellaneda. El equipo de Gallardo viene de mala racha con los tiros desde los doce pasos, ha fallado siete de los últimos ocho. Incluso ha ido rotando los pateadores, sin éxito. En partidos recientes, fallaron jugadores que figuran entre los mejor cotizados del continente, como Quintero, De la Cruz, Nacho Fernández y Borré, que ahora vuelve al tope de la lista y recibe una nueva oportunidad. Rafael Santos Borré, el máximo goleador del ciclo Gallardo, toma la pelota y patea como contra Boca en la semifinal de la Libertadores 2019: al centro, a media altura, sin mucha potencia. Un tipo de ejecución que descansa en la certeza estadística de que la mayoría de las veces el arquero vuela hacia alguno de los palos, dejando libre la franja central. En este caso, Sebastián Rochet, golero de Nacional de Montevideo, se queda parado en el medio y ataja el tiro con facilidad. 

Unos minutos después, River tiene otro penal a favor. Descartadas todas las figuras del plantel por sus yerros previos, quien agarra la pelota es el pequeño lateral derecho, Gonzalo Montiel. Tiene un solo antecedente conocido: un penal pateado y convertido en la definición contra Cruzeiro por los octavos de la Libertadores, y otro desconocido, mítico: los torneos de penales por plata en el barrio. Toma carrera y le pega con la parte interna del botín, suave, abajo y a la derecha. El arquero va al otro lado. Gol. Desde ese día, en un plantel repleto de figuras, el impensado Montiel será el encargado de los penales y construirá su fama de ejecutor implacable. En los dos años siguientes, en River, en Sevilla y en la selección, pateará diez y los convertirá todos. Incluso uno que le dará a la Argentina su tercera Copa del Mundo.

Montiel en su salsa.


20 diciembre 2022

ARGENTINA CAMPEÓN. Jugador al cuadrado.

Por Lucas "Campeón del Mundo" Martin

Argentina 3 (4) Francia 3 (2). Final del Mundial. Qatar 2022.  

La famosa salida de baño para los campeones

Un partido de todos los tiempos, una fiesta para neutrales, un viaje dantesco de ascenso, descenso y redención para los parciales. El  desarrollo y el resultado final reivindica el fútbol de nuestra tierra y permite el regreso de la Copa del Mundo a Sudamérica después de 20 años, cuna de una forma incomparable de vivir y sentir este juego, tanto adentro como afuera de la cancha.    


Hasta el minuto 78 del segundo tiempo la selección Argentina había jugado uno de sus mejores, sino el mejor, partido de toda su historia. Por la instancia, por el rival, por el resultado parcial. Hasta ese minuto casi no hubo otro equipo en cancha que Argentina. Era una final perfecta. 


Un gol de penal (generado a partir de una decisión táctica, ponerlo a Di María por izquierda, jugando el mano a mano) bien capitalizado y uno de contragolpe magistralmente ejecutado, de los mejores goles colectivos del torneo. Francia prácticamente no había llegado con peligro al arco del Dibu. Era tal el pesto (baile) que los sudamericanos le pegaban a los europeos que a los 40’ salieron Giroud y Dembelé, Griezmann salió poco después, borrado de la cancha por la intensidad argentina. Pero el último partido de este Mundial tenía muchas sorpresas por delante. 


En el segundo tiempo la tendencia se mantuvo, Argentina dominaba, con fútbol y concentración. Se encaminaba a un resultado lujoso. Pero no lo podía liquidar. Francia acechaba. Así llegó el infortunio. Luego de jugar un Mundial para el bronce, una duda de Otamendi y penal para Francia. A los dos minutos MESSI se demora un segundo y Coman se lo come, contragolpe feroz, pared y Mbappé define como el crack endemoniado que es. Como en el 86, una ventaja de dos goles se esfumó en minutos. El golpe fue tal que Argentina fue sobrepasado por primera vez en el juego y el título se puso verdaderamente en riesgo.  


La tónica del tiempo extra tuvo visos del partido con Holanda. Primeros 15 minutos de medirse y recalcular, con una Francia envalentonada y Argentina recuperándose del cimbronazo. En el segundo tiempo la balanza se inclinó para Argentina, que acorraló nuevamente a Francia, tuvo opciones de gol y una concreción, luego de un excelente pivoteo de Lautaro, qué había entrado bien, MESSI toca para Enzo, pared con Lautaro, chutazo brutal que el espectacular Lloris contuvo con lo justo. El rebote le queda a MESSI que con derecha mete el 3 a 2. Suspenso, VAR, confirmación. ¡Se estaba dando el mismo  resultado del 86! Pero esta grandiosa final nos deparaba dos episodios más. 


Mbappé probaba su jugada individual, pelota dominada fuera del área, engancha para adentro y saca un derechazo endiablado, la defensa albiceleste sale disparada a tapar el tiro, lo hizo, pero con mano de Montiel. Penal. Gol. Nuevamente 3 a 3. 


En el último suspiro del partido, a los 13 segundos de finalizados los 3 minutos adicionales del tiempo extra, Argentina nuevamente otorga a su rival una oportunidad de gol mano a mano. A esta altura creo que ese fue el handicap que le dimos a los otros equipos (Australia, Holanda y Francia), sino era un robo. Los franceses entraron a la cancha a festejar el gol y el título, los argentinos y argentinas vivieron el microsegundo más terrorífico de sus vidas futboleras. En el instante en que la pelota se colaba por la ratonera derecha, el arquero sacó un pie con la rapidez de una bala, con la fuerza de la raíz de un árbol milenario, un golpe de RCP que revivió a más de 50 millones de personas. Nos salvamos, pero íbamos a penales.   


Vamos a conocer ahora la calificación jugador por jugador del equipo campeón del mundo. 


DIBU MARTINEZ. Consagrado desde esta final como uno de los deportistas más importantes de nuestra historia. Pasarán 30, 40, 50 años y recordaremos su atajada estratosférica en el último minuto del tiempo suplementario. ¿Cuántas veces la volviste a ver? Es gol el 99% de las veces, como la de Palacio en el 2014 pero al revés. Este tipo vino a suturar heridas, a reconciliarnos con ese pasado. Y también a divertirnos. En los penales, “haz lo tuyo Dibu”. Atajó uno, forzó el error de otro y así sacó a Argentina Campeón del Mundo. 10 PUNTOS.  


Los hijos de tus hijos, o los sobrinos de tus sobrinos, te preguntarán por él


MOLINA. Le tocó bailar con Mbappé y ser engranaje en su marca y control. En la previa se especulaba si era mejor usarlo a Montiel en ese rol, pero Molina se ganó en la copa la oportunidad de ser titular. Cumplió cabalmente su rol hasta que fue reemplazado, en busca de renovar energías. Fue el iniciador de la jugada del segundo gol, luego del pelotazo del francés Molina podía fácilmente reventarla, sacarse el problema de encima, pero jugó de primera para De Paul. El lateral comenzó la Copa de una manera y la terminó transformado en un avión. Con gol histórico en cuartos incluido. 10 PUNTOS. 


ROMERO. Uno de los escenarios posibles en la final era el de raspar y que no se note. Ese fue el Cuti. Una fiera para anticipar y sacar de arriba, asistir a los compañeros y salir jugando cuando se podía. Estuvo al límite, de no mediar un permisivo árbitro (por no decir un amigo) Romero no terminaba en cancha. Buena lectura de esa situación, en esta Copa no se expulsa gente. Y desde cuartos en adelante el VAR dejó de ser protagonista. Romero se movió al filo, pero sin cortarse. Giroud lo tendrá por siempre en sus recuerdos. 10 PUNTOS.  


El 13 de la suerte 

OTAMENDI. El fútbol, qué cosa inexplicable. Por lejos el mejor defensor argentino del torneo, pilar indiscutido del equipo, veterano guía de Romero y Martínez en la zaga. Y en la final, sin jugar mal, todo lo contrario, queda mal parado en la jugada del primer penal. ¿Llegaba a despejar o tocar al arquero? ¿Se confió por demás? Lo cierto es que esa jugada le permite a Francia entrar a un partido que hasta el momento lo veía desde los vestuarios. El escenario pudo ser catastrófico con la pifia que deja en el último segundo a Kolo Muani de cara al gol. Por suerte nada de eso sucedió y lo que quedará en el registro es que Otamendi fue un titán de la defensa, que jugó todos los minutos, que es un campeón del mundo y que sus videos de IG nos permitieron conocer la intimidad del grupo en su camino a la gloria. 10 PUNTOS. 


Teléfono Brito

TAGLIAFICO. Cuando nadie lo tenía en sus anotaciones se metió en el once titular de la final. Su inmediata credencial era el excelente partido que jugó contra Croacia. En la final jugó igual o mejor, con su estilo desordenado pero desbordante de actitud cerró su lateral y redujó a Dembelé a su mínima expresión. Acompañó y empujó a Di María, su presencia le indicó no subir tanto. Uno de los jugadores que tuvo su revancha del 2018. De silenciosa labor, responsabilidad y compromiso a toda prueba (un perfil que comparte con los otros tres laterales). 10 PUNTOS.  


Le faltó el gol nomás 

DE PAUL. A De Paul hay que bancarlo todos los torneos para que llegue en condiciones a jugar sus finales. Mientras tuvo nafta en el tanque De Paul fue total, de ida y vuelta, de vuelta ida y vuelta, rueda de auxilio constante, llegando al arco contrario y defendiendo el propio. Su mejor partido del Mundial fue el más importante. 10 PUNTOS. 


ENZO F. Un partido más de esa metamorfosis de Enzo a uno de los mejores mediocampistas jóvenes del mundo. ¿Era bueno antes? Claro. ¿Estaría a la altura de un desafío como éste? Eso nunca se sabe, pero de lo sí habían datos claros era que Enzo posee una capacidad de adaptación sin igual. Defensa, River, Benfica, Selección, Qatar. Cada escalón al mayo nivel posible. Debutó en la Copa con buenos minutos ante Arabia, la descosió con México y con ese golazo se metió como titular, de 5, desbancando a la bandera futbolística del ciclo. En la final jugó en todos lados, tocó mil balones, perdió algunos, intentó siempre algo más. En la última jugada del partido, el cabezazo desviado de Lautaro, Enzo entraba solo por detrás. ¡En el minuto 124 metió un pique al área como si nada! (me dicen que eso es tener 21 años, ok, bueno). En la premiación nos enteramos que lo habían nombrado mejor jugador jóven del torneo, mismo precio que Mbappé había recibido en 2018. Qué animal. Cuánto futuro para la selección. 10 PUNTOS.


Un crack que no llegó a su techo, presente y futuro del fútbol, lo codician todos, y al lado Mbappé  

MAC ALLISTER. Podría calcar las líneas sobre Enzo y aplicarían lo mismo para el bueno de Alexis. Capacidad de adaptación, sin miedo a los escenarios adversos y nuevos, una vez que entró al equipo no salió más. La pequeña diferencia en este último y consagratorio partido es que Mac Allister fue la figura bajo perfil de la cancha, hizo todo bien, le faltó meter un gol, pero estuvo cerca con un par de chutazos de afuera (gracias por intentarlo). Segundo toque, quinto eslabón y asistidor en el segundo gol argentino. Cuando los franceses y el reloj nos acosaban, escondió la pelota bajo la suela, bancó, aguantó y jugó al fútbol con una suficiencia maravillosa. Presente y futuro. 10 PUNTOS. 


Single malt

DI MARÍA. Después de la película de MESSI, la gran saga de este título es la de Ángel Di María. En un capítulo parecido al de la Copa América del año pasado, sin jugar por momentos, Di María entra en la final para decirle al rival que le vamos a morder la yugular. Di María es el colmillo, derecho a veces, izquierdo esta vez. Cuando vimos que quedaba empatado con el flojito Dembelé sabíamos que ahí estaba el queso. Buscó la jugada con una gambeta y ganó el penal. Minutos después finiquitó el contragolpe para meter uno de los más grandes goles de nuestra historia. Su festejo icónico nos devolvió al Fideo más feliz y emocionado que hayamos visto. En el segundo tiempo bajó un poco y fue reemplazado, quizás antes de tiempo, pero su tarea ya estaba consumada. 10 PUNTOS.


Cuatro finales, cuatro goles decisivos

JULIÁN. En los festejos posteriores un compañero lo jodía “dejá de correr Julián”. En la tele se destacaba lo mismo. Julián los corre a todos, sabe presionar, cuándo y cómo, una habilidad cada vez más apreciada en los delanteros de esta época. Julián además juega muy bien a la pelota. En el primer tiempo, antes del primer gol, Un rebote hace volar una pelota por los aires, sobre el borde la área grande Julián la busca, de primera mete un tacazo para Macallister que saca un lindo chutazo. Un toque, nomás, convirtió con lujo una pelota de aire en una chance de gol. A su vez, presionando en campo propio (con Scaloni pidiendo esa acción) a Upamecano, se genera la salida sucia que aprovecha Molina para iniciar el segundo gol argentino. La misma jugada lo requiere en otro rol, se toma un micro segundo para acomodarse y meter de primera la pelota en profundidad para el pique de Alexis. Otro jugador que se metamorfoseó con el correr de los partidos, de “ojalá sumar minutos” a ser el 9 titular del campeón del mundo. 10 PUNTOS.

MESSI. Líder y goleador. Los reveses parciales dejaron de pesarle. Levantar la voz dejó de pesarle. Los penales dejaron de pesarle. Tengo la impresión que luego de errar el penal con Polonia (el único de todos los que cobraron que no fue) modificó su técnica y comenzó a tomarse un microsegundo más, casi amagar, mirar al arquero, descifrar su movimiento y hacer el gol. Ok, a los 35, en plena Copa aprendió algo nuevo y ahora también lo hace mejor que todos los demás. Como en todo el torneo por los pies de MESSI pasaron los mejores momentos de Argentina, a veces en guapeada solitaria, como en el tercer gol contra Croacia, otras como parte de algo más grande: en el segundo gol MESSI se toma dos toques, con el primero junta marcas, con el segundo mete una cachetada con efecto para beneficiar la recepción de Julián. Los malditos querubines del balompié nos privaron que el tercer gol argentino, un gol “de mierda”, sea el del campeonato. Pero nos dieron la posibilidad de ver un nuevo penal de exhibición. Todo esto que pasó fue gracias a MESSI, que nos llevó a dos finales mundiales y a un título que se nos negaba por 36 años. MESSI fue el mejor de la Copa por escándalo porque su fútbol total influencia cada instancia del juego, lo entiende y lo juega como nadie. 10 PUNTOS. 


Mejor hombre vivo, hoy por hoy

ACUÑA. Entró por Di María para cerrar el costado izquierdo del mediocampo y asegurar el 2 a 0. Pero el partido se complicó y Acuña no pudo compensar el desequilibrio que perdimos sin Fideo. Con el resto físico que le quedaba jugó cada pelota. Acuña y su estilo austero convirtieron esta copa en sinónimo del “huevo huevo huevo” de antaño.  


MONTIEL. Lo mal que entró es de no creer. No le salió una bien (quizás el centro a Lautaro). Luego de la mano que provocó el penal para Francia, la historia parecía reservarle un lugar en el patíbulo, pero no, jaja, qué hijo de puta es el fútbol. Montiel tuvo en sus pies el penal para salir campeones. Dónde muchos gigantes fallaron, Montiel triunfó.  


Montiel metió todos los penales que pateó, 9 de 9

LAUTARO. En las entrevistas posteriores analizaba su mundial y sin casete comentaba que no estaba conforme, que no tuvo la copa que imaginaba. El 9 se fue sin meter un gol. Esa deuda le debe carcomer la cabeza. Pero sin gol igual fue protagonista de dos momentos claves del título: el gran penal para clasificar frente a Holanda, y la jugada del tercer gol argentino, puro mérito en bajarla de primera para MESSI, buscar la pared de Enzo y fusilar a Lloris. Qué lastima ese último cabezazo a cualquier lado. 


PEZELLA. Entró por la altura, no tuvo un mundial muy destacable, pero es un gran jugador. Una imagen en las redes lo mostraba jovencísimo junto a Tagliafico como sparring en el Mundial de 2010. Esa continuidad con la celeste y blanca, sentir que es un jugador de la casa es un valor fundamental y reconforta. 


DYBALA. Cuando ingresó y el relator o comentarista dijo que entraba a patear un penal creo que nos corrió un escalofrío por la espalda. Es el tipo de movimiento engreído que el fútbol gusta de castigar. Pero ahí estaba Paulo, frente a la responsabilidad de hacer valer la atajada del Dibu, pateó como el ojete, pero fue gol. ¡Vamos Dybala la concha de tu madre! 


SCALONI. Lo putié bastante al comienzo, en la Copa América de 2019 y quizás en algún partido de la de 2021. Nunca me importó si tenía o no experiencia o recorrido, pero me molestaba televisivamente ciertas decisiones erráticas en los cambios y jugadores que bancaba y no rendían. No entiendo por qué no grita los goles. Un puñito, algo. ¿Pero qué carajo importa? El tipo demostró ser un capo, conocedor del buen fútbol y audaz en los momentos clave, buen amigo de sus amigos y compañeros de cuerpo técnico, tranquilo pero picante declarador. Emotivo y comprometido con la causa de volver a entronar al fútbol de nuestras pampas (y estepas, valles, mesetas, montañas, llanuras y ciudades) en un lugar de privilegio mundial que se nos hacía esquivo. Scaloni supo cómo acompañar a MESSI, ayudarlo a encontrar su mejor versión. Leyó a la perfección los momentos de cada uno de sus jugadores y los aprovechó al máximo. Hizo que ver a la selección argentina fuera una cita obligada y deseada para muchos que ya no estaban en ese barco, nos devolvió la grandeza continental y nos dejó con ganas de más. 10 PUNTOS.


Bue, pará un poco 



18 diciembre 2022

CÓMO VER UNA FINAL DEL MUNDO

Por Lucas Martin 

Es sabido: la FIFA agrupa a más países que la ONU. La organización alrededor del balompié reúne 211 países; la organización alrededor de la paz y la seguridad de las naciones, 193. 

Kempes y Argentina Campeón

De los 211 países de la FIFA, 130 nunca participaron de un Mundial. El más cercano nuestro, Venezuela (Ecuador recién clasificó a uno en 2002). De la CONCACAF (Centro y Norte América), 23 nunca clasificaron, 41 de África, 22 de la UEFA, 33 de Asia y 10 de Oceanía. Sobre estas selecciones que nunca llegaron se editó un libro que indaga en esas historias.  


El punto es que desde 1930 son menos los equipos que jugaron que los que no. Si hablamos de los que pasaron de ronda alguna vez la lista se reduce aún más. Los que pasaron octavos o llegaron a cuartos fueron muy pocos. Los que cruzaron el Rubicón y alcanzaron las semis son poquísimos (recién en 2022 Marruecos pudo representar a África en esa instancia). Los que jugaron una final son unos pocos privilegiados, una docena para ser exactos. 


Hay casos curiosos en semis, equipos que con el devenir histórico o simplemente futbolero vieron muy lejana la posibilidad de llegar nuevamente. EEUU jugó la semis de Uruguay 1930, fue goleado por Argentina 6 a 1. Mismo score sufrió Yugoslavia en la otra semis, a manos de Uruguay. Yugoslavia no existe más. Tampoco Checoslovaquia, que alcanzó la final en 1934 y 1962. En ese Mundial, Chile aprovechó bien la localía y llegó al tercer puesto. Inglaterra también le sacó el jugo a su localía en 1966. Después de esa final ganada nunca más jugó una, sus mejores posiciones fueron cuartos puestos en 1990 y 2018. Suecia, organizó en 1958 y llegó a la final, donde se topó con el Brasil del joven Edson Arantes. 


España jugó una sola final y la ganó en 2010. Nunca más alcanzó una semis. Uruguay jugó dos finales, ganó las dos.Holanda jugó tres, no ganó ninguna. Brasil, Alemania e Italia jugaron muchas finales, ganaron mucho y también perdieron. Brasil nunca pudo campeonar de local, pero fue el último en lograr el bicampeonato. 


Burru y Argentina Campeón

Los dos finalistas de este domingo también tienen su rico recorrido. Francia jugó muchos mundiales y en los 80, gracias a una gran generación encabezada por Platini, alcanzó dos terceros lugares. Organizó dos, en 1938 y 1998. En uno sólo cuartos de final, en el segundo campeón. Su segunda final la perdió con Italia en 2006, su tercera en Rusia, la cuarta es mañana. 


Argentina jugó ya cinco finales, la primera en 1930. La segunda 48 años después, con triunfo como local. Repitió en 1986 y en 1990. En los cuatro mundiales que se jugaron entre 1978 y 1990 Argentina llegó a tres finales. La quinta fue en 2014, la sexta será mañana. 


¿Cómo se ve una final? Con la certeza de estar viviendo un momento único, que muy pocas generaciones pueden atestiguar de haber vivido. Grabate cada momento. 


¿Cómo se ve una final? Esperando ese gol soñado que ayude a desanudar eso indescriptible que sentimos en las tripas hace cinco días. 


¿Cómo se ve una final? Con la ilusión de ganarla y de ser el Campeón del Mundo.

15 diciembre 2022

Jugador al cuadrado. Argentina 3 Croacia 0

Por Lucas Martin

Argentina es finalista de Qatar 2022 y se enfrentará a Francia por la ansiada Copa. El que gane alcanzará tres títulos mundiales y superará al otro. Hermoso

Encuentre la sonrisa 

Para llegar a esa instancia el seleccionado venció de forma categórica por 3 a 0 a Croacia. El desarrollo del partido quizás fue un poco más parejo y la diferencia parece abultada. A su vez, con el resultado consumado Argentina pudo ampliar la diferencia. Por el contrario, Croacia no estuvo nunca muy cerca de descontar. Uno de los destacados del partido fue el desempeño de la defensa argentina. Cuando el dominio del partido era croata la zaga central, los laterales y el arquero despejaron cualquier asomo de peligro. Una de las características fuertes del equipo volvió a manifestarse. Por supuesto que hubo colaboraciones colectivas a esa sólida defensa, en el sacrificio del mediocampo y los delanteros.

El perfil ofensivo del equipo estuvo afiladísimo, comandado por un MESSI soberbio y un Julián en estado de gracia. Cada pelota tocada por el 10 era un diamante. Con dos golpes rápidos en el primer tiempo el partido parecía liquidado porque a Croacia le costaba llegar y se fue desgastando. En el segundo tiempo MESSI inventó una jugada de otro planeta y Julián liquidó el encuentro. Lo holgado del resultado permitió el ingreso de tres jugadores de campo que no habían visto minutos en el Mundial. De no creer, gozando llegamos a la final. 


Vayamos a la consideración jugador por jugador.


DIBU MARTÍNEZ. Manos de acero para no soltar ninguna pelota por arriba ni por abajo. Muy atento a jugar con los pies, reventarla cuando era necesario o jugar con el compañero. Dudó en una sola, un centro venenoso al área chica, despejó tímido, con manos abiertas, incómodo por la invasión de jugadores en su terreno. El resto, impecable. 7 puntos. 


Se lo comió con papas al 9
MOLINA. Consolidado en el lateral derecho, ganando firmeza en la marca y confiado para salir disparado en ataque cuando lo amerita. Así se lo vió, como un avión, siguiendo y pasando a Julián en la jugada del segundo gol, mostrándose como receptor y distrayendo a la defensa. Si el profesor Scaloni lo decide así, el domingo tendrá la cita de su vida, cara a cara con Mbappé. 7 puntos. 


ROMERO. Asperísimo defensor con una calidad y tranquilidad envidiable. Reúne todos los condimentos de un central clásico (pinta de que no le importa asesinar o ser asesinado) aggiornado a los nuevos tiempos (sin regalarse y de buen pie). 7 puntos.   


Tiene 34 pirulos Ota eh
OTAMENDI. A falta de un partido para que termine el Mundial Otamendi volvió a demostrar que es uno de los mejores, sino el mejor, central del torneo. Una bestia en el mano a mano y los cortes, de arriba impasable. Líder de los compañeros y motor anímico de la zaga. 8 puntos.  


TAGLIAFICO. Le tocaba reemplazar a un jugador que se había consolidado como titular. Pero Tagliafico, como un scout, siempre está listo, impecable con su casaca dentro del pantalón, heredando un estilo sarmientista que Zanetti llevaba como ninguno. Pero lo que tiene de pulcro lo de tiene de perro de presa. Tagliafico estuvo rápido en anticipos y cortes, atento y enfocado en su misión de no dejar pasar a nadie y aparecer por sorpresa en ataque (aunque aún no sea confiable en la resolución, el lateral que pasa rápido siempre le sirve al compañero). 8 puntos. 


Un número de casaca bien puesto
DE PAUL. En las estadísticas que proporciona la FIFA figura como el jugador argentino que más pases da, qué más kilómetros corre (61 hasta el momento), el de mayor cantidad de piques o sprints (330), de mayor cantidad de intentos de romper líneas (148), mayor cantidad de intentos exitosos de romper líneas (100), el de mayor ofrecimiento para recibir pases (más de 500) y mayor cantidad de presiones al contrario aplicadas (180). Sólo la estadística nos permite dimensionar la incidencia de De Paul en el equipo. Verlo jugar hace el resto, mientras tenga energía no va a dejar de brindarse al conjunto. 7 puntos.  


ENZO FERNÁNDEZ. Primero como interno, luego como 5 posicional. En su primer rol metió un bochazo que no vio nadie para habilitar a Julián e intentó un tiro desde afuera del área para romper la timidez inicial. En rol de 5 otro movió la pelota para ir conquistando los espacios del mediocampo y ejerció presión y marca correctamente. Se muestra con muy buen socio de MESSI. Mi sensación es que junto con el resto de sus compañeros mediocampistas erró y estuvo impreciso en bastantes más pases que los que nos podemos permitir en la final. Sigue siendo maravilloso ver cómo se ganó la titularidad con confianza y buen juego. 7 puntos.  


Sexo Fernández
PAREDES. Quizás el más flojo del mediocampo, demostrando el buen ojo del DT en sentarlo en el banco. No pudo sobresalir con el pelotazo bien dirigido (incluso se lo vio descalibrado en un par de intentos) y le costó, como al equipo, dominar el mediocampo en los primeros 30 minutos. Aún así mostró enjundia y aplomo. 6 puntos. (me gusta la palabra enjundia). 


MAC ALLISTER. Tuvo mucho trabajo en la marca y la presión al contrario. Le tocó lidiar en gran parte con Modric, con el desgaste que eso debe implicar. Atento a ese rol no sorprendió tanto en ofensiva y perdió pelotas que en partidos anteriores eran seguras. Al igual que sus compañeros de rol, sintió el poco descanso desde los cuartos de final. Otro prodigio, de entrar “por la ventana” a titular indiscutido y jugar una final de Mundial. En estos días el diario inglés The Guardian publicó un muy buen perfil de la familia Mac Allister y lo patológicamente fanáticos del fútbol que son. Los jugadores así son invaluables. 7 puntos. 


JULIÁN. Por repetitivo no deja de ser cierto. Julián está tocado por la varita. Un pelotazo de Enzo lo ubica cara a cara al arquero, una mala definición que termina en penal. Una corrida de costa a costa, presión al rival, rebote, la toca MESSI, se la lleva el 9, la pelota a los tumbos rebota en un rival, rebota en Julián, rebota en un rival, rebota en Julián, le queda servida y gol. Por momentos fue delantero, wing y lateral. Incansable. Cuando el reemplazo se veía venir, el olfato goleador lo llevó a seguir a MESSI, el 10 le sirvió un gol histórico y Julián selló el pase a la final. 9 puntos. 

Llora Grealish

MESSI. Si no fue el mejor partido de su carrera, fue el segundo o el tercero. No baja del podio. Una vez más, ante el primer toque de balón, notamos que estaba encendido. Pero lo primero que se prendió fueron las alarmas, cuando se tocaba con insistencia la zona del isquiotibial. Parecía que le picaba nomás, porque de lesión no hubo rastro. 


¡Penal! Lo que pesa en estas instancias. Enfrente estaba uno de los mejores arqueros del Mundial, héroe en dos tandas consecutivas de penales. El 10 directamente lo fusiló, cruzado y arriba, arriesgadísimo, inatajable. El mejor penal de su carrera. Acto seguido, con la punta del botín desvió una pelota para que cayera en los pies de Julián. Con la ventaja MESSI osciló entre cuidar la pelota, intentar corridas y gambetas, recuperar el aire. Cuando las jugadas vienen enmarañadas, un pelotazo, un toque de primera, un amague para que la jugada vuelva a sonreír. 


¿Tené miedo enmascarado?
Verlo fue una fiesta. Y faltaba el postre. Minuto 70, en un nuevo duelo con el grandote Gvardiol, MESSI cual David, acorralado por la línea, encara, frena, encara. El brazo izquierdo como escudo. Para aquí, para acá, se mete en el área, encara, le gana, llega al fondo y de la nada encuentra a Julián con un pase atrás. Luego de semejante proeza (la mayor gesta individual de la Copa, su mejor asistencia luego de haber hecho en el partido anterior su mejor asistencia) MESSI se permitió un inusual gesto de vanidad. No salió a buscar al goleador, sino que enfrentó él solo a la tribuna, abriendo los brazos, recibiendo ese amor incondicional. Orgulloso de su más reciente obra. Nunca estuvimos más ansiosos de saber qué va a hacer después. Se viene el partido más importante de su historia como futbolista. Ahí estaremos. 10 puntos. 


LISANDRO MARTÍNEZ. Ingresó para armar la línea de tres centrales y cumplió con el cometido: cerrar el arco. Estamos todos/as sorprendidos de lo bueno que es. 


PALACIOS. Refrescó el mediocampo con actitud, intenciones y pierna fuerte. Algo pasado de revoluciones, conspiró por apurado y frustró potenciales buenos ataques. 


DYBALA. Sus primeros minutos. Algo tímido cuando podría haber intentado la personal o el tiro al arco. 


ÁNGEL CORREA. Intrascendente.  

La shoggineta de la suerte
FOYTH. Lo mismo que el anterior. Demostró cabalmente que no está para jugar ni 5 minutos en un ataque por su lateral en el que llegó al fondo y no supo qué hacer, perdió la pelota y creo que ni volvió a recuperar. 


SCALONI. Aunque el equipo perdió el control del juego durante buena parte del primer tiempo se dijo que era una eventualidad planeada. Ceder la pelota y esperar para atacar. Veremos cuál es la estrategia ante Francia, un equipo que juega justamente a eso. Hizo los cambios con sensibilidad futbolera, para darles minutos a los que no habían entrado aún. ¡Hacer eso en una semifinal mundialista! Menudo descaro. Así viene el DT y su equipo, todo lo que hacen sale bien. Un partido más, un partido más. 8 puntos.  


11 diciembre 2022

ARTE POPULAR

Cuatro mil ochocientos caracteres sobre cosas que otros ya han dicho mejor.

Argentina eliminó por penales a Holanda* en los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA Qatar 2022. Fue un partido tenso, cargado desde la previa, picado en su desarrollo. Cuando terminó, los jugadores argentinos celebraron el triunfo con gestos de burla hacia los holandeses. Gestos bastante inocentes, casi infantiles, por otra parte.

Esta forma de celebración dio lugar a las críticas que ya todos sabemos, donde se acusa a la selección argentina de falta de deportividad e incluso de “vulgaridad”. Las primeras objeciones surgieron en los diarios deportivos españoles, otras salieron de medios argentinos. Todo, por supuesto, tuvo su correspondiente rebote y ampliación al infinito en redes sociales.

También hubo una encendida defensa del seleccionado nacional. Por ejemplo el periodista deportivo Hernán Castillo escribió en Twitter:

“Hola. Este equipo ganando o perdiendo nos representa. Nosotros somos así. Pendencieros. Locos. Ciclotímicos. Capos. Inocentes. Genuinos. Los mejores y los peores. El país es así. Este equipo es nuestro puro reflejo. Nos representa tal cual somos y el q no se da cuenta es un boludo”.

En primer lugar, hola. Bien por saludar, educado, parece querer compensar el carácter pendenciero que defenderá después.

Luego, la defensa se basa en un “nosotros somos así” que es muy difícil de sostener. ¿Quiénes son así? Vos y tu vieja. Yo no soy así. Mi vieja puede ser. Pero el ataque viene en esos mismos términos, es vago y generalizante, por eso para repelerlo traza un perfil del argentino medio —o ni siquiera: del argentino a secas— y en tuits posteriores sostendrá la idea de que esos rasgos nacionales impiden que nuestros futbolistas ofrezcan un comportamiento “British” (sic).

Por supuesto que tanto los modales “British” como la falta generalizada de modales del sudamericano son ficciones que inventaron los europeos para elevarse a sí mismos como modelos de ser y que levantan algunos lacayos locales para convencernos de que somos una escoria que solo merece un salario mínimo sin resto ni para prender la estufa. La oración que acaba de terminar tiene cincuenta y seis palabras y ni una coma.

Los holandeses no son británicos, pero son europeos y reciben el certificado de caballeros por extensión, por transitividad o por pereza intelectual. Son blancos, blanquísimos, rosados, casi tan feos como los ingleses blancos (lejos, los hombres más feos de la copa) y es fácil asimilar a unos con otros.

Ni hace falta meterse con la conducta asesina de los países europeos a lo largo de los siglos. Europa, el continente que popularizó el racismo para darle el éxito del que esa ideología goza hoy en todo el planeta, descubrió hace un tiempo que necesitaba un escalón más para elevarse sobre el resto del mundo, y ahora nos da lecciones de respeto a la diversidad y sanciona a Cavani por decile “negrito” a un amigo. Es una extensión de la misma superioridad moral que les permitió esclavizar a dos continentes. 

Quedémonos con lo deportivo. La primera mentira es esa: que los europeos tengan una conducta deportiva caballeresca. Como explicó nuestro capitán sobre los holandeses: antes del partido boquearon, durante el partido patotearon y después del partido lloraron.

“Lloraron” en el sentido futbolero del término. No significa que vertieron lágrimas por la derrota, como Cristiano Ronaldo al despedirse de su último mundial, sino que se quejaron de forma lastimera y no se bancaron las respuestas a sus propias provocaciones. Un ejemplo a continuación.

Wout Weghorst, autor de los dos goles neerlandeses: “Messi me dijo palabras irrespetuosas y eso me decepciona”. 





Los europeos, allá ellos. Que sean felices con su ficción. El verdadero problema son los lacayos locales. Integrantes del mismo colectivo denigrado, que denostan a sus compatriotas porque no hacen un esfuerzo suficiente por parecerse al relato que los europeos cuentan de sí mismos y diferenciarse del que cuentan sobre nosotros, los bárbaros que no nos adaptamos a los cánones de la civilización.

“Messi no pudo contener al hombre vulgar”, dice un artículo de La Nación. No dice “violento”, no dice “irrespetuoso”, no dice “antideportivo”; dice “vulgar”. La elección del término lo delata. Vulgar significa impropio de personas cultas o educadas, es de mal gusto. Lo que hay detrás de esa objeción no es más que rechazo a lo popular. 

El fútbol es popular, 80% sinónimo de vulgar. El artículo es un episodio más de la guerra que La Nación y el sector al que representa vienen desatando hace 152 años en nombre de la civilización y contra la barbarie popular sudamericana.

Hoy domingo 11 de diciembre de 2022 se cumplen 132 años del nacimiento de Charles Romuald Gardés en Toulouse, Francia. Carlos Gardel era un artista popular. Aunque en un momento se haya hecho pasar por uruguayo, eligió ser argentino. Como Messi.

Messi es un artista popular.


 

*Vamos a decir “Holanda” porque durante el mundial la hinchada naranja cantaba “Holland, Holland”, así que dejaremos de lado el nombre Países Bajos, gracias igual por la sugerencia. Además de que un país no puede llamarse “Países”. ¿Cuántos países sos?

LOS CUATRO MEJORES: PESE A QUIEN LE PESE

Por Lucas Martin

El día o la noche te encuentra distraído/a, a punto de dormirte, en el segundo inmediato a abrir los ojos luego del descanso, escuchando música, conversando con alguien, y de repente un pensamiento invade tu cabeza: Argentina está en la semifinal del Mundial. 

Es increíble, no porque no hubieran posibilidades, sino porque es increíble. Como quien dice. Lo soñamos en la previa, lo deseamos en las velitas de cumpleaños, lo imaginamos con amigos y amigas. Lo proyectó MESSI y su equipo. Y acá estamos. A dos partidos de conquistar la gloria máxima. 

Pero no estamos solos en ese sueño, tres selecciones nos acompañan. Una conformación de semis extraña, algo bizarra, con componentes épicos e históricos. 

MARTES A LAS 16 | ARGENTINA VS CROCIA

Con la pelota en la cabeza

El equipo de Modric ganó un solo partido en la Copa, con Canada, empató los cuatro restantes. Le metieron tres goles y sobrevivió a dos instancias consecutivas de definición por penales. Formó parte del Grupo F junto con Marruecos. En ese partido empataron cero a cero. No parece ser el recorrido de un semifinalista potente, a menos que pongamos un nombre propio: Brasil. 

Llegó como punto al cruce de cuartos con la verdeamarelha, uno de los grandes candidatos. Jugó a estirar el partido, mantener el arco en cero y aprovechar las pocas oportunidades que surgieran. El arquero en modo figura suprema, la áspera defensa también. Un ojete a prueba de todo, además. Así llegó el tiempo extra. En el minuto 105, Neymar, al límite de sus fuerzas, arma una jugada de fábula, doble pared, mano a mano y golazo. Uno de esos tantos consagratorios. Emocionante desde todas las aristas. Brasil se encaminaba a su destino. Pero los croatas no saben rendirse. Contra todo pronóstico un contragolpe, un rebote en Marquinhos y Croacia llegaba a los penales. 

Y Brasil conspiró contra su sexta estrella. Mandó a patear el primer penal, el más pesado, al joven Rodrygo. El enorme Livakovic hizo lo suyo. Marquinhos, muy a su pesar, completó la faena. Ney, que se había reservado el instagramero quinto penal, ni llegó a patear. 

Los croatas están nuevamente entre los cuatro mejores, desde 1998, su primer Mundial, ya metieron tres semifinales. Más que España, Portugal, Inglaterra e Italia en ese mismo periodo, por nombrar a cuatro denominadas potencias. 

Nos caen bien
En frente estará Argentina, que quizás se preparaba para una potencial semis con su clásico rival sudamericano. Un choque de titanes como ningún otro en la historia del fútbol. Con esa perspectiva de máxima intensidad el cruce con los europeos puede verse como más "accesible". Si lo encaramos así estamos en el horno con papas. Croacia va a ser durísimo. No obstante, su forma de plantarse en los partidos a priori puede favorecer el juego de la albiceleste. 

El antecedente inmediato entre los dos equipos está muy fresco. En 2018 Argentina se comió un tres a cero y baile. Un partido desestabilizador, un mazazo. Esa Croacia volaba y los nuestros apenas estaban en cancha. La situación hoy está más pareja, Croacia renovó parte del plantel (el arquero y central como puntos salientes), pero su eje sigue siendo el genial Luka Modric, hoy de 37, y ofensivamente la lanza la lleva Perisic un trotamundo que no pasa su mejor momento pero con la de a cuadritos es un gigante;  Kovacic, del Chelsea, Brozovic del Inter, algunos de los sólidos lugartenientes del mediocampo. 

Argentina también llega envalentonada luego de pasar la dura prueba de los penales. Con el agregado de haberse recuperado de un empate agónico, de ver esfumada una ventaja de dos goles. Pros y contras. El desánimo no fue tal y Argentina fue a buscar el partido en el tiempo extra jugando buen fútbol. Lo alarmante es que en los dos partidos definitorios el equipo le dio al contrario una oportunidad en el último segundo. Literal. Con Australia nos salvó el Dibu. Con Países Bajos fue gol. 
 
En la previa se está especulando con el probable equipo que pondrá Scaloni. Se piensa que Croacia no atacará frontalmente y llevará el partido a zonas de desgaste. Eso habilitaría a romper la línea de tres centrales y volver a los cuatro en el fondo. En la zaga perdemos a un soldado como Acuña, pero Molina, Romero y Otamendi están firmes. Un opción interesante es sumar un cinco como Paredes, de buen ingreso ante PB, y que Enzo pueda jugar más libre y adelantado. Con De Paul cuidando energías. Una duda es sumar otro mediocampista (Palacio) o propiciar el regreso de Di María para acompañar a MESSI y ¿Julián? 

El deseo afiebrado imagina a una Argentina haciendo su mejor partido, fue de menos a más en todo el recorrido, triunfando con autoridad, buen fútbol y goles. Sentarse el miércoles con un balde de pochoclos para ver la otra semis. Qué lindo sería.

MIÉRCOLES A LAS 16 | MARRUECOS VS FRANCIA 

El mejor equipo africano de la historia

¿Alguién pensó que Portugal le ganaba fácil a Marruecos? Estaba en pedo o no vio un sólo partido de la selección africana en Qatar. Quizás solo se dejó llevar por los seis gritos de gol lusos ante Suiza. Parece que Santos, el DT, un poco se confió. Sentó nuevamente a CR7 en el banco y lo fue a buscar con el joven Ramos, el livianito Joao Felix y el llorón Bruno Fernández. Craso error. Marruecos está en la Copa para hacer historia grande y ni Bélgica, España o Portugal (enclaves coloniales) lo vieron venir.   

En esta nota de Roberto Parrottino en Tiempo Argentino me enteré que Just Fontaine, el mayor goleador de una Copa, 13 goles en 1958, es francés nacido en Marrakech, antigua capital de Marruecos. ¿Por qué francés? Porque en 1933, año de su nacimiento, Marruecos era un Protectorado francés (que a su vez sub alquilaba la margen norte al Protectorado español). Un dato que da cuenta de la profunda interrelación entre las dos naciones y el fútbol como puente. 

Pero un puente puede incendiarse, hundirse y caer. Habría que consultarles a los hinchas marroquíes que fueron reprimidos por la policía francesa mientras festejaban por las calles de Paris. Ya había sucedido en las calles de Bruselas luego de la victoria marroquí por sobre Bélgica. 

Es inevitable ver el futuro cruce con Francia desde esta óptica geopolítica. Desde el menosprecio y violencia institucional europea hacía los pueblos migrantes, la herencia africana y árabe; desde las tensiones y dificultades que implican la Europa intercultural; y también desde la riqueza generada. Porque bastante se aprovechó Francia de sus conquistas, fruto de ellas son también sus selecciones pobladas de cracks nacidos en otras tierras (el caso Fontaine, un Zidane de origen argelino y largos etc.). 

Ojo con el instagram
Marruecos juega y jugará con este contexto muy presente. Cada partido es una oportunidad de devolver afrentas y proporcionar una alegría a quienes menos oportunidades tienen. No será fácil para les blues vencer esa determinación. Porque además Marrhuevos tiene unos jugadorazos: el arquero Bono, otro de los porteros figuras de la Copa; el gran Hakimi, el pelado Amrabat (¡tiene sólo 26!) y el delantero En-Nesyri, del Sevilla, el héroe que saltó más alto que nadie para vencer al arquero Diogo Costa. 

Francia pasó el duro escollo inglés con relativo sufrimiento y sin necesidad de activar su arma mortal. En su reemplazo tuvieron a Griezmann manejando hilos y tiempos; a Tchouaméni (22 años, del Real Mandril) clavando un gol soberbio; a Giroud que es imbancable en el área; a Lloris que no soltó ninguna; a Kane que sufrió la presión de un penal decisivo. El partido pedía tiempo extra, porque Inglaterra y su ritmo colectivo logró controlar al rival y generarle situaciones de gol. Francia no necesita dominar en pases, posesión o llegadas, es un equipo que dispara ataques con precisión y velocidad cuando los necesita. 

Ahí van entonces los blue meanies, candidatos en busca de un bicampeonato que no se consigue desde que Brasil lo hiciera en 1958 y 1962. Tres equipos más intentarán contar una historia diferente.