Por Lucas M.
“No me quieran porque gané,
quieranmé para ganar”
(Marcelo Bielsa)
La selección nacional llegó por tercer Mundial consecutivo a Cuartos de Final. Desde 1990 que no se logra cruzar esta meta. Llegar a los siete partidos. Los jugadores hacer rato que saben que este es el objetivo, jugar siete partidos. Los sabían en 2006, en el 2010 y lo requetesaben ahora. La última vez, en el mundial de Italia, no fue sin sufrimiento, empatamos 0 a 0 con un rival menor, Yugoslavia. Tiempo extra y penales. La definición de este partido podría estar tranquilamente en algún diccionario como sinónimo de “in-far-tan-te”. Iguales en el tercer penal, va Maradona. Erra. Patea pésimo. Cuarto penal, va Troglio. Erra. En el horno, pero –Goyco mediante- pasamos. Imaginensé esto mismo hoy. Les recuerdo, 107 es el número del SAME.
Buenas generaciones de jugadores han pasado y el objetivo no se ha cumplido. El trauma pos Maradona perdura. Simeone, Batistuta, Veron, Ortega, Zanetti, Ayala, Sorin, Aymar, Riquelme, Crespo, Saviola, Almeyda, no son nombres cualquiera. Grande jugadores que no lograron meter de nuevo a Argentina entre los cuatro mejores del mundo. ¿Qué tienen los actuales que no tuvieran estos?
Es tan pesada la carga, tan duro el escollo, que si Argentina vence y pasa a las Semifinales todo lo hecho hasta el momento se resignificará automáticamente: las decisiones cuestionadas del DT pasarán a ser “acertadas elecciones de un entrenador experimentado y paciente”, los jugadores que no convencían serán “hombres de rol, función, complemento necesario para un buen equipo”; las estrellas se consagrarán y se harán Cultura más allá de la imposición mediática, las imágenes confluirán en nuestra cabeza como un “Heroes 3”…
Algunas secuencias de este Mundial ya se van integrando con nuestros pensamientos: el festejo catártico de Messi en el segundo ante Bosnia, el cambio de planteo en ese mismo partido y su debate posterior, la rabona de Rojo, el gol con el último aliento ante Irán, las risas de Messi y Enyeama, el “fuck off” de Mascherano, el festejo de Di María. Hay buen material para las generaciones por venir. Y más que nada está la indisimulable sensación de que “esto no es todo señores”.
Algo en el sufrimiento provocado por la endeblez defensiva, los rostros azorados de Zabaleta, Garay y Romero, el emotivo despliegue de Mascherano, las fulgurantes apariciones de Rojo, la cara de perro mojado de Sabella, en el sacrificio de un Higuaín disminuido, nos hablan de esa épica que construyó los grandes éxitos del pasado.
Además hay talento: Di María…”Fideo”, noble como el apodo, flaco esmirriado, jugador de raza antigua, barrial y respetuoso, sencillo y exorbitante. Y Messi, el jugador que todos nosotros nunca pensamos que volveríamos a ver. Nos dijeron que no aparecería nunca más. Lo mejor que habíamos visto había sido un Zidane, Ronaldo, Riquelme, Ronaldinho y apareció este hijo de puta. Recordemos 2002, una gran selección llegaba entusiasmada a Korea-Japón y se quedaba afuera en primera ronda, como España o Italia hoy. En ese momento bielsista, Messi no existía. Ni su recuerdo, ni su posibilidad.
Apareció en un Sudamericano juvenil. Todas, todas, las pelotas que tomaba las orientaba hacia adelante, al arco contrario. Nunca había visto algo igual. Tenía 17, 18 años y en lo único en que pensaba era en atacar. El fútbol forma parte de mi vida desde que tengo memoria, y nunca jamás vi y sentí algo parecido a lo que genera Messi en una cancha. En el Barcelona, en la selección juvenil y la mayor, por televisión o en vivo, el mejor jugador de fútbol que vi, y viví, se llama Lionel Messi.
Entonces llega Bélgica. Donde juegan bien todos. El mediocampo se fusiona con la delantera y no sabemos quién juega de qué, el arquero parece Michel Preud'homme renacido, los delanteros potentes y técnicos tienen sólo 19 años y no se cansan nunca, la defensa probada en escenarios internacionales. Características de gran equipo, de desafío, de partido.
A esta altura de Brasil 2014 ya sabemos que Argentina no jugará lindo ni bonito. Tendrá cuatro o cinco buenas jugadas, tendrá sacrificio, tendrá errores en todas sus líneas, pero si se mantiene armado y en resultado, también tendrá a Messi para hacer alguna cosa que no sabemos qué. ¿O alguien se imaginó el gol ante Suiza?
Imposible.
Dos partidos se jugaron hoy, Alemania ganó con solvencia. La figura del encuentro, el arquero Neuer, tapó cada pelota con un “no pasarán” tatuado en la frente. Brasil jugó sus mejores 45 minutos del Mundial en el primer tiempo ante Colombia y redujo a un buen rival a la categoría de equipo menor. Equipos pesados, mostraron autoridad para llegar al lugar que les corresponde. Argentina contaría también con ese valioso capital.
Con la historia y contra ella, a tirarle la camiseta a Bélgica, a hacer de este Mundial una verdadera delicia sudamericana de principio a fin.
Los jugadores lo merecen, nosotros lo necesitamos.



1 comentario:
PASAMOS GUACHOS. Pensé en ustedes en ese grito de Mascherano al final, Demichelis ahí como pidiéndole que le regale un poco de gloria. Si salimos campeones hay que tramitar un comentario de Javier en el blog para la hinchada
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