06 julio 2014

Jugador al Cuadrado V. Argentina vs Bélgica

Por Lucas M. 



Romero: de a poco logrando la invisibilidad. Nos damos cuenta de que está Romero cuando hace un saque de arco o un rechazo ante el pase del compañero. Mérito suyo y de sus compañeros. Hoy tapó un tiro de afuera en el primer tiempo –dio un rebote peligroso- y descolgó un par de centros. La más difícil fue en el segundo tiempo, un buscapié belga es desviado por Garay con destino de autogol, pero “el uno” estaba bien plantado en el primer palo. Segundo partido con el cero en el arco propio. Un 7.


Zabaleta: jugando mejor con cada partido. Ayer se pudo ver la versión de Zabaleta que más se acerca al nivel que muestra habitualmente en el Manchester City. Firme en la marca y en la pierna, rápido para cortar y jugar con el compañero. Tuvo alguna proyección interesante, pero no fue ese su fuerte. Jugó sí con Messi, cuando este se tiraba a la derecha siempre aparecía Zabaleta para llevarse al marcador de punta. Le pedimos un centro-gol, una asistencia. Un 6 y ½.

Demichelis: el comeback de la fecha. Su regreso a la zaga central fue la mejor noticia de la defensa argentina, porque repercutió en todos. Se mostró aplomado, experimentado y tranquilo. Esa serenidad, que también se notó en las entrevistas posteriores, acompañada de la sonrisa –torcida
 de un tipo satisfecho le hizo muy bien a una defensa nerviosa e imprecisa que se contagió de las virtudes del ex jugador de River Plate. A su desempeño le vino bien que Argentina espere atrás los ataques belgas, sin dejarlo expuesto a algún cierre veloz o retroceso apurado. Un 7. 



Garay: cada vez más consolidado. Hizo su mejor partido en el Mundial. Casi sin errores en los cierres y mano a manos, sacó todo de cabeza y –aprovechando la presencia segura de Demichelis salió a cortar y anticipar a mitad de cancha, o a buscarlos a Fellaini u Origi y no falló. Cada vez mejor cuando barre a los contrarios. Le faltó esta vez la incursión ofensiva con algún cabezazo, la altura de los belgas le impidió prevalecer en al área contraria. Por suerte tiene dos partidos más para intentarlo. Un 7.

Basanta: empezamos a quererlo a José. Hizo un gran partido cerrando la banda izquierda sin transmitir duda ni inseguridad…en un partido de Cuartos de Final. Entregó sacrificio y entrega al rol que se le encomendó. Tuvo incluso algunas proyecciones y aunque quedó claro que no son su fuerte, no lo hizo mal. Celebramos su presencia en la lista. Contra Holanda volverá Rojo, pero nadie se olvidará de esto, José. Un 7.  



Biglia: lo pedíamos y no defraudó. Le comió el puesto a Gago haciendo todo lo que este venía haciendo pero mejor. Se movió por toda la cancha como auxilio de sus compañeros en la marca y para tocar y devolver un pase. Trabó, corrió, jugó. Sin miedo nunca. Quizás no tenga la elegancia y el potencial pase en profundidad de un mediocampista más técnico, pero aporta buena distribución y generosa entrega. Un 7.

Mascherano: el jugador que más merecía este pase a semifinales. Su festejo al final lo dice todo: descargó años de frustraciones en la selección en un grito y salto poderoso. Ayer jugó un partido tan bueno como contra Suiza, pero el mejor nivel de todos sus compañeros no lo hizo tan evidente. Excelente noticia. La presencia de Demichelis le evitó tener la responsabilidad de cuidar la espalda de Fernández, la de Biglia la de tener que estar atento a todas las marcas de la mitad de la cancha. Se dedicó entonces a ordenar al equipo, cada vez más DT dentro de la cancha. Un 8. 



Di María: irreemplazable. Comenzó haciendo un partido como contra Suiza: movedizo, picante, con tiros en las piernas de los contrarios. Era fácil presagiar cómo iba a terminar: metiendo un golazo. Pero se lesionó, Argentina y el Mundial se pierden a uno de los mejores jugadores del mundo. Sin Neymar y sin él las Semifinales son un poco menos interesantes. 



Lavezzi: aplauso para al asador. Marcó la izquierda como un experimentado volante, armó un buen tándem con Basanta, dejó un surco subiendo y bajando. Se lo vio mucho mejor que contra Suiza, más convencido del rol y el plan del entrenador. Claro, nos perdemos un Lavezzi que pueda desequilibrar arriba, meter un buen centro o gambetear y patear al arco. A pesar de esto, contra Bélgica Lavezzi dejó la sensación de que es capaz de hacer las dos cosas. Un 7.

Messi: un primer tiempo majestuoso, un segundo tiempo de sacrificio. Tres jugadas clave en los primeros 45: el rodeo para-aquí-para-allá ante Fellaini antes del gol argentino; la fabulosa asistencia a Di María en la jugada de la lesión; el control de pecho y la gambeta en medio metro cuadrado que generó la falta para el tiro libre. Maravilloso Messi. En el segundo tiempo sacrificó las piernas y el aire en presionar al arquero y a los defensores. Tuvo momentos de control de balón y tiempos con autoridad. También se lo vio extenuado, pero uno lo intuía agazapado para un golpe final. Lo tuvo, vaya si lo tuvo, pero no pudo ser. El precio que pagamos por pedirle que corra a todos y todas fue ese disparo que atajó Courtois y que en condiciones normales era gol cantado. Un 8. 



Higuaín: gracias. El gol más importante de la selección en 24 años tiene la firma del 9. Un gol de 9. Rebote, de primera, pum, adentro. “Yo, yo, yo”. Claro que sí Pipa. Todo tuyo. Creció con cada partido y cuando más le pedimos más respondió. Ayer hizo verdaderamente un partidazo. Jugó bien de espaldas, descargó bien con los compañeros y luego del gol ganó confianza para gambetear, aguantar la marca belga, generar faltas, tocar y buscar la descarga. En su momento de jugador alfa salió desde la mitad, metió un caño y encaró a Courtois, era un gol fabuloso pero se le fue apenas por arriba. Otra definición boicoteada por el desgaste de correr a todos. Me atrevo a decir que no vimos aún lo mejor de Higuaín. Un 9. 



Enzo Pérez: entró punzante y terminó consolidando la doble línea de cuatro. La pidió y la pisó, su primera acción en el partido. Nos entusiasmamos todos. Siguió teniendo actitud de pedirla y buscarla, pero controló sus efluvios ofensivos y otorgó menos de lo que puede hacer en ese plano. No se achicó. Un 6.

Palacio: no mostró ninguna virtud. No aguantó las pelotas, no corrió a los espacios, no se asoció con compañeros, no generó ningún peligro para los rivales, no marcó, no presionó con convicción, y se volvió a resbalar.

Gago: no puede jugar sólo 10 minutos. Su estilo de juego, de lenta entrada en ritmo, es inútil para los últimos diez minutos de un partido intenso. Lo demostró errando por lo menos un par de pases cuando la situación pedía seguridad. Tampoco tiene pique, gambeta o tiro al arco. Para 10 minutos me quedo con Maxi. Una muy buena: es quien le da el pase a Messi para la corrida del final. Imagino que Sabella se frota las manos pensando en un triple cinco contra Holanda.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Como se nota lucas q sos muuuy gallina..Jajaja.