No rindió. Jugó poco. Le faltó protagonismo. No tuvo liderazgo. No estuvo a la altura de lo que se esperaba de él. No tuvo su partido. No tuvo su Mundial. No apareció cuando se lo necesitaba. No obtuvo la gloria.
En el marco del facilismo habitual que suelen experimentar muchos hinchas y periodistas argentinos, la derrota en la final es una excelente excusa para, a través de la crítica al indiscutible mejor jugador del mundo en la actualidad, hablar de las propias miserias, tristezas, frustraciones.
No rindió
Son varias las argumentaciones que se intentan esbozar para justificar la idea de que Messi no rindió en Brasil 2014. La primera tiene que ver con su descripción de jugador lagunero, o jugador de ráfagas, que aparece cuantitativamente en pocas ocasionales durante el transcurso de los noventa minutos. La segunda se vincula con la imperiosa necesidad, tal vez producto del propio terror que atraviesa a sus críticos, de pedir/exigir a Messi un rol que no formó parte de sus atributos ni siquiera en sus mejores momentos.
Ambas posturas, creo yo, van mucho más a la mano de la inestable psicología y condición anímica de los evaluadores (hinchas, periodistas), que de una realidad concreta que describa el accionar del jugador en un campo de fútbol. No hay dudas de que si Messi tuviera más tiempo la pelota uno se sentiría más seguro, o al menos más ilusionado. Cuando la tiene Messi florece una percepción única: aunque sea en mitad de cancha, es peligro de gol. Pero aceptémoslo de una vez por todas: por el desgaste físico que le demanda cada jugada (dentro de un esquema táctico como el que planteó esta selección, y que no nos proponemos discutir en estas líneas) , no podría ni aunque se lo propusiera ser el protagonista y conductor de cada uno de los avances de su equipo.
Messi necesita irse para volver. Necesita de la distracción para aparecer y lastimar. Para desequilibrar necesita de la sorpresa. Y necesita espacio. Y necesita que la sistemática marca escalonada de hasta cuatro defensores que suelen proponerle los rivales baje la guardia. Y necesita compañía, tener interlocutores cerca, aunque más no sea para usarlos de falsa pared que le permita dibujar recorridos inimaginables con la pelota en sus pies.
Cada actuación de Messi es salvajemente evaluada y comparada con dos competidores complejos, con los que es casi imposible no encontrarse en desventaja: uno es él mismo, el propio Messi en su mejor momento (el de un hat trick por partido). Y el otro, por supuesto, es Diego Maradona, pero, coincido con algo que escuché por ahí, no con el Diego promedio a lo largo de su carrera sino con el Diego único e irrepetible hasta para sí mismo del Mundial 86.
Algo así como lo que nos pasa en general a los argentinos con Argentina, eso de creernos mejores de lo que en verdad somos, nos sucede con Messi. La diferencia es que, si bien estoy seguro de que Messi es tan bueno como pensamos, Messi no es todo lo que quisiéramos que sea. Porque justamos lo que quisiéramos es que Messi lo fuera TODO. ¿Eso es problema de Messi? Messi no es, ni puede ser, el responsable de cumplir nuestros sueños, de salvarnos siempre las papas, de hacer nuestra vida mejor, de concretar lo que nuestros guiones mentales hollywoodenses planearon. Messi usa uniforme, pero no es un superhéroe. Pusimos a Messi, por nuestras propias angustias, por nuestros propios anhelos, por nuestros propios deseos, en un lugar inverosímil, irreal. Un lugar que no existe, y en el que él nunca estuvo, por cierto.
Este mismo redactor escribió hace unos días que Argentina podía ganar la copa si aparecía el “efecto milagro”, directamente relacionado con una actuación descollante de Messi. Esta lección que nos dio Alemania con su juego en equipo, pero que también nos regaló Argentina, casi inesperadamente, con Sabella, Mascherano y el propio Messi, espero que nos sirva para aprender. No esperemos más milagros ni sucesos mágicos extraordinarios. La magia nunca aparece cuando estamos tan pendientes, mirando y esperando con total atención, la magia llega justo en el momento en que no la esperamos. Esperemos respuestas colectivas, esperemos funcionamiento, esperemos paredes, esperemos mejor fútbol. Construyamos el mejor marco para que las increíbles destrezas de los mejores jugadores pueda ser liberada. Sería mucho más honesto y realista apostar por eso que dejar todo librado al liviano y cómodo territorio del cómo nos gustaría que fueran las cosas. Qué fácil la nuestra, ¿no?: que un tipo no humano se disfrace de jugador de fútbol, amague a todos los rivales y nos haga ganar los campeonatos del mundo.
La gloria
Lo peor y lo mejor que nos pasó a los argentinos futboleros fue Maradona. Él representa la encarnación del milagro. Él nos hizo creer que los milagros nos parecieran, con el estadio Azteca como escenario, sucesos normales y ordinarios. Y sin meterme en el terreno de las odiosas comparaciones, ese Maradona, ese equipo campeón del mundo, logró que más de la mitad de sus jugadores jugaran a la altura de su potencial, o mejor todavía, tuvieran desempeños superiores al que tuvieron al resto de sus carreras deportivas. Además del propio Diego, Brown nunca en su vida jugó lo que en México, tampoco el Negro Enrique, Olarticoechea, Valdano, Giusti o Cucciuffo.
Es verdad que este equipo de Sabella logró que varios superaran lo que se esperaba de ellos, desde Garay, Rojo, Biglia o Romero, hasta el mismo Mascherano. Los defensores se ocuparon y muy bien de corregir todos los defectos que le asignábamos al equipo antes de que empezara el certamen. Pero los que ganan los partidos son los delanteros, y ya vimos lo que pasó con las figuras de arriba. Agüero fue lamentable, seguramente con la excusa de sus lesiones. Higuaín tiene pasta, pero es el nueve y metió un gol en seis partidos y medio: y mejor no hablemos del gol que se perdió en la final. Palacio, desde mi punto de vista personal, sí rindió como esperaba, porque la verdad es que no aguardaba casi nada de un jugador que llegó en su carrera mucho más lejos de lo que podía imaginarse a partir de sus atributos técnicos y sobre todo, su timorata personalidad. Lavezzi, convertido en volante, corrió mucho y nunca terminó bien nada de lo que empezó, no convirtió, y en el partido que vivió con más confianza, salió reemplazado al terminar el primer tiempo.
¿Y Messi? Para terminar la comparación quiero decir que, como saldo, Maradona del 86 encontró en sus compañeros aliados mucho más productivos y valiosos que los que tuvo nuestro diez actual en este campeonato. Analizando en detalle, fue concretamente determinante, por sus acciones, en los cuatro primeros partidos. Con Bélgica jugó un buen encuentro y participó de la jugada del único gol. Con Holanda estuvo muy bien marcado, pero no jugó mal y se plantó con los huevos + talento de capitán futbolístico de este equipo para meter con tremenda calidad el primer disparo de la definición. En el partido contra Alemania tuvo participaciones decisivas que no terminaron de la manera anhelada: un par de desbordes sobre la derecha, un pase hermoso a Lavezzi que culminó con un gol anulado, un mano a mano que rozó el palo. ¿Fue su mejor partido? No. ¿Fue un mal partido? No, tampoco. Pero es Messi, y todos esperábamos más de él, porque queríamos salvarnos nosotros, porque creíamos que él podía hacerlo.
No nos confundamos, en un mundial no participan solo los jugadores. Cada uno del resto de las personas juega su partido desde el lugar que le toque ocupar. Salir campeón es la propia gloria, el propio orgullo, la propia alegría. Uno se apropia de forma egoísta de una consagración de este tipo: la vuelve suya. Esos hinchas, esos periodistas, lo que sienten, casi como niños encaprichados, es que Messi no fue capaz de conseguir para ellos (no les importa que tampoco lo haya conseguido para él mismo) ese pedacito de gloria que les hubiera correspondido de haber salido Argentina campeón. Yo los entiendo. También me siento mortalmente triste. Duele como la mierda esta derrota. No haber dado la vuelta en Brasil. Yo también tenía en mi estúpido guión con final feliz la imagen de Messi haciendo dos goles y levantando la copa. Es nuestro mejor jugador, el mejor del mundo, cómo no íbamos a tener esa ilusión. Pero no nos confundamos. Era mi sueño, mi historia, lo que yo quería que sucediera (y en ese yo se engloba la aspiración que tenía todo un país). Para Messi, que sin dudas también sueña, pero sobre todo juega, la cosa es mucho más simple, él va, se tira un vómito en pleno partido, juega como los dioses, hace los goles. Después nosotros armamos el personaje, lo completamos como nos gustaría, y usamos el tiempo para inventarle adjetivos, buscarle records para romper, compararlo con los mejores de la historia. Le pedimos que lo haga todo por nosotros. Todo. Él solito. Esperemos que a partir de esta derrota haya cambiado algo en Argentina. Por lo menos los guionistas.
5 comentarios:
Muy bueno che. Y si duele como la mierda, duele porque la suerte fue esquiva en tantas jugadas. Duele ver que nos roban como a un equipo chico, y todavia nos burlan dandole un premio consuelo a messi. Que si fuera por el se lo regalaria al primer b.. que pase. Duele porque dejaron todo, y los alemanes apenas fueron efectivos, no mejores. Son superiores en concepto, un tecnico que laburo 8 años a su seleccion y juega su segundo o tercer? Mundial era. Aca lo unico que no cambia es il capo grondona. Ahora a deprimirnos con el torneo de transicion y el engendro de 30 equipos..
muy bueno!!
Pesimo!
Messi no juega nunca bien en la selección. 3 Mundiales 6 goles. La misma cantidad que James Rodriguez en solo uno.
Dejen el fanatismo para otro momento.
Estimado Anónimo que opinás que el desempeño de Messi no fue bueno en su paso por la Selección en este recientemente terminado Mundial, te invito a ver este compilado de su desempeño en la Final de Brasil 2014. Tal vez cambie tu perspectiva, tal vez no, de todas maneras (y no siendo yo fanática ni de él ni del fútbol en gral.) creo que verás una bonita demostración de destreza, inteligencia y astucia reunidas en el Capitán de nuestra Selección, saluditos! http://vimeo.com/100802306
Te parece poco 6 goles? Cuantos hizo diego en los 3 mundiales que jugo? En el 82 estaban los mejores del 78 y los juveniles del 79 y no funciono. En el 86 gano la copa marcando 4 golazos y en el 90 arruinado fisicamente solo dio asistencias. Obvio que la frustracion es grande, pero los mundiales son dificiles y dependen de rachas, momentos y tambien de estrategias. Yo estoy conforme con el equipo y con messi, estoy feliz? No, queria la copa en argentina. Pero no puedo reprocharles nada, y aprendi a disfrutar a messi sin exigirle nada
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