Por Javier Asioli
Si puteás a estos jugadores no entendés nada y merecés vivir en este agujero tercermundista y que te gobierne el peronismo.
No es un planteo hipotético, ya escuché puteadas al equipo, con Messi como primer blanco. Pero lo cierto es que gracias a este grupo de futbolistas ayer vi otra final del mundo en la que jugaba mi equipo. La tercera vez para mí. Todas fueron el mismo partido: Argentina-Alemania.
También hay que decir que gracias a este equipo ahora tengo un récord negativo de finales: dos perdidas, una ganada. Hablo de las que vi, no había nacido en el 78.
Brasil 2014 fue un gran mundial y le estamos agradecidos. Brasil es un gran país y, a pesar de que se vistieron con las camisetas de todos nuestros rivales, también les agradecemos. Una Copa del Mundo en su tierra no podía salir mal.
Haber llegado a la final en el mejor mundial de la historia es excelente. El campeonato ya era bueno al margen de la suerte que corriera Argentina, pero ganarlo hubiera sido perfecto, demasiado bueno para ser real.
Brasil 2014 nos entregó la rabona de Rojo, cuatro goles de Messi, el mejor Mascherano que hayamos visto, el 5 a 1 de Holanda a España, el 7 a 1 histórico, Keylor Navas y la fantástica selección de Costa Rica, los goles de Suárez, la mordida de Suárez, los goles de James, tres jugadores de River en Colombia, la columna de Neymar, los laterales de Estados Unidos, Brasil decime qué se siente, la vuelta del afro en detrimento de la cresta con Fellaini como punta de lanza, Medel jugando desgarrado y Pinilla tatuándose el palo que le impidió pasar a cuartos, cierto cariño por la selección inglesa y 171 goles. Y este blog.
Nos, los creadores de Lo Mascherano reunidos en Asamblea General Constituyente habíamos comentado el extraordinario efecto que tenía el Mundial sobre el estado de ánimo del argentino futbolero de bien.
Igual que Sergio Massa, estamos tristes pero muy orgullosos de este equipo que jugó con nobleza, talento y esfuerzo. Por eso queríamos verlos campeones. Porque los conocemos, los venimos siguiendo desde hace años, los vimos debutar en las selecciones juveniles, hacerse figuras en sus clubes, irse a Europa o aparecer allá. Queríamos verlos campeones porque ellos, los jugadores, que son mejores que nosotros, lo merecían.
En estas horas, Lucas está muy deprimido para escribir, pero ya vendrá a hacer su aporte. Por eso, para calmar la ansiedad de los lectores, les dejo mi Jugador al Cuadrado de todo el plantel argentino en Brasil 2014.
1- Sergio Romero: un arquero bueno, sobrio pero antiguo. Ahora se usa salir. Para una próxima etapa hay tiempo de probar a alguno de los buenos pibes que salieron en los últimos años.
2- Ezequiel Garay: alto, morocho, buen cabeceador. Así tiene que ser un central de selección. No perdió casi nunca de arriba ni de abajo, ganó en el área rival aunque siempre terminó en “Uh”. Metió su penal con autoridad en la serie contra Holanda. Quizás podría haber cerrado más rápido en la jugada del gol de Goetze, pero el que lo tenía que marcar era Demichelis. De lo mejor de Argentina en la Copa.
3- Hugo Campagnaro: jugó medio partido, el peor medio partido de la Selección (primer tiempo contra Bosnia) y el cambio de esquema de la segunda parte lo dejó afuera. No es su culpa, pero tampoco lo imagino jugando otro mundial. Igual tengo poca imaginación, así que no sé.
4- Pablo Zabaleta: arrancó flojo y fue ganando seguridad para defender y atrevimiento para atacar, sin llegar a descollar, en especial en el rubro ofensivo. No sé si habrá otro lateral derecho en condiciones de pelearle el puesto. De continuar, será hora de recurrir al rapado completo porque esa pelada no resiste más.
5- Fernando Gago: flojardi. Biglia le comió los talones hasta que le sacó el puesto. No venía bien en Boca aunque durante las eliminatorias en la selección había funcionado. Ya hace un par de años que lo rajaron de Europa, por algo será.
6- Lucas Biglia: el Mascherano rubio. Esto significa que corrió mucho, marcó mucho, distribuyó el juego, pero aportó poco en ofensiva. Porque no es una de sus cualidades, esto no es culpa suya tampoco. Jugar un mundial en este nivel debería permitirle seguir vistiendo la camiseta de la selección.
7- Ángel Di María: te amo, no llores, sos un campeón.
8- Enzo Pérez: puesto número dos en la lista de jugadores fetiche de Sabella que nos cerraron el orto. Como nadie mira la liga de Portugal, no estábamos al tanto de su presente. Personalidad y buen juego, que igual parecía prometer más de lo que concretaba. Si tenés la 8 tenés que jugar bien, y cumplió.
9- Gonzalo Higuaín: vos sabés todo, Pipa. Sos uno de los jugadores más sabios de este equipo y hacés un trabajo de esos que el vulgo tribunero no sabe apreciar. Nosotros somos mejores, más cultos y educados, por eso te entendemos. El gol que te perdés en la final solo puede explicarse por nervios, falta de ritmo y de confianza. De alguna manera, es imperdonable. Pero te perdonamos. Seguís siendo nuestro nueve.
10- Lionel Messi: te amo para siempre. No digo más porque todo lo que pienso sobre vos lo dijo Leandro acá.
11- Maxi Rodríguez: no sé si estaba para jugar este mundial. Parece que destacarse en el torneo local cada vez alcanza menos para rendir en un mundial (estoy tratando de decir que el torneo argentino es una mierda, no sé si se entiende). Metió el penal que tenía que meter porque lo pateó como había que patearlo: fuerte.
12- Agustín Orión: le hizo unos gestos a Romero antes de los penales contra Holanda, mediante los cuales le indicaba que debía ser mentalmente fuerte. Líder nato.
13- Augusto Fernández: aparte de los arqueros, el único que no jugó ni un minuto. Sabella ya sabía que esto iba a ser así, por eso le dio la camiseta número 13. Otro aporte de River Plate a la grandeza nacional.
14- JAVIER MASCHERANO: le pusimos tu nombre al blog porque desde que te vimos en un torneo sudamericano sub-20 hace más de diez años sabemos que sos un jugador extraordinario por calidad, entrega, compromiso e inteligencia.
Creo que con este mundial te consagraste como el mejor volante central en la historia de la selección. No creo que en ningún torneo anterior el cinco haya sido tan claramente el mejor jugador del equipo, el líder y la vara ética de una nación.
Tus actuaciones dentro del campo de juego repercuten afuera. Obligan a uno, que es un gusano sin alma, sin carácter, que se doblega con facilidad, que renuncia a sus principios por comodidad y es incapaz de esforzarse por nada digno, a replantearse algunas cosas, a creer que lo imposible se puede lograr.
Hablo de mí, pero también hablo de todos ustedes, burgueses de culo gordo que se sientan en sus casas a quejarse de que estos pibes no jugaron como ustedes nunca podrían.
Es difícil estar tan cerca del objetivo máximo, caerse y tener fuerzas para volver a intentarlo desde cero. Por todo lo que te contaba recién, yo renunciaría a la selección ya mismo, pero por eso nunca jugué ni en el Círculo Italiano de Santa Rosa de Calamuchita. Vos sos un animal de ambición interminable y espíritu indestructible, y sabés que la selección futura te necesita. Ojalá te veamos en muchos partidos más con la celeste y blanca. Te amo para siempre.
15- Martín Demichelis: con el pelo corto da más seguridad. Estuvo muy bien en todos los partidos que jugó, menos en un segundo de la final. No sé cuántos años tiene –hola, periodismo–, pero me imagino que habrá que buscar un reemplazo. Jonathan Maidana, el país te necesita.
16- Marcos Rojo: puesto número uno en la lista de jugadores fetiche de Sabella que nos cerraron el orto. Hizo olvidar el nombre que todo el país pedía para ese puesto: Leonel Vangioni. Seguridad, desparpajo, actitud ofensiva, coraje, personalidad, elegancia, entrega, rabona, D16S. Uno de mis favoritos. ¡Que siga!
17- Federico Fernández: acá nosotros le cerramos el orto a Sabella. No nos gustaba y teníamos razón. Muy lento y perdido en los primeros partidos. Cuando fue reemplazado la defensa ganó en seguridad. De todos modos, Demichelis jugó en un contexto más favorable, dentro de un equipo más ordenado por las entradas de Biglia y de Lavezzi, que cambiaron el dibujo táctico. Así es más fácil jugar de dos.
18- Rodrigo Palacio: nunca más.
19- Ricky Álvarez: nunca lo vi jugar en el Inter, no sé cómo juega, entró un rato por Messi contra Nigeria y el equipo se derrumbó. Más mérito de Messi que defecto del pobre Ricky.
20- Sergio Agüero: otro que llegó en mal estado y no pudo demostrar lo que sabe. No le recuerdo una sola acción destacada en todos los partidos que jugó. Pero no nos quedemos con un momento, es uno de los diez mejores delanteros del mundo, así que tiene que estar. Para revisar en las estadísticas: la caída en desgracia de todos los jugadores que usaron los botines de distinto color.
21- Mariano Andújar: clave en la dinámica del grupo. Balón de Oro para él.
22- Ezequiel Lavezzi: el primer tiempo de la final fue de lo mejor que mostró en el mundial. Durante todo el torneo corrió mucho, su entrada y el respectivo cambio de posiciones formaron el equipo que logró llegar a la final. Aportó marca, despliegue, humor, polémicas y seguidoras para la Selección.
23- José Basanta: bien José, reemplazó a Rojo contra Bélgica y cumplió, aunque sin la gracia de Marquitos.
Alejandro Sabella: agarró a una selección triste y sin alma, que venía de quedar eliminada en la Copa América de local, la convirtió en un equipo y la llevó a la final del mundo. Si quieren objetar que llegamos a la final habiendo jugado con casi nadie, adelante. Yo no lo voy a hacer.
Este equipo se basaba en la potencia de cuatro jugadores que llegaron en mala forma. Agüero e Higuaín recuperados a medias de sus lesiones, Di María con siete mil partidos encima y Messi más descansado que nunca, pero en uno de sus peores años deportivos.
Por eso o porque no es lo mismo tener enfrente a Perú que a Alemania, en el Mundial la Selección cambió su forma de jugar. En especial a partir de cuartos. Es muy poco tiempo para cambiar tanto, y este equipo cambió mucho y lo hizo bien. Mucho mérito de Sabella, que además tuvo otro: respaldó a jugadores cuestionados que, a la hora de los bifes, respondieron con altura.
Tras un comienzo dubitativo, con esa línea de cinco que duró solo un tiempo, tuvo que volver al viejo 4-3-3 de las Eliminatorias. Después, la lesión de Agüero le permitió llevar al equipo hacia una versión más equilibrada, más cercana a su gusto. Para eso, tuvo que recurrir a un engaño: en lugar del Kun incluyó a Lavezzi en la alineación, pero jugando de carrilero. Así, mantenía contento a Messi, que creía jugar con tres delanteros, y el equipo ganaba en seguridad defensiva.
Esa formación es la que consiguió llegar a la final, que se perdió más por errores de los jugadores que del técnico. Quizás los errores del técnico estuvieran en el armado de la lista. Pero qué te puedo decir, volvimos a jugar una final. Gracias, jugadores. Gracias, Sabella.
En cualquier caso, parece que el técnico ya no seguiría. ¿Saben quién está sin laburo?

2 comentarios:
Creo que Sabella llevó muchos jugadores fetiche o ignotos, con muchos de los cuales nos tapó el orto. También creo que, para balancear esto, llevo a Gago. ¿Cómo no vas a llevar un mediocampista experimentado al mundial? para complementar un medio con Mascherano.
Rodrigo Palacio no es jugador de selección (y no lo digo por el sombrerito que se perdió ayer, esa estuvo bien, resolvió como pudo).
Saludos gente, llegué desde IlCorvino pero me encontré con algunos buenos análisis por acá.
José.
Excelente Javi! Me re cagué de la risa, y me llevé muchas cosas de este blog durante este mundial! que no se corteeee jaja
abrazo
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