10 julio 2014

Jugador al Cuadrado VI. Argentina vs Holanda

Por Lucas M.


Romero: tanta confianza depositada dio sus frutos. Sin errores durante un partido (in)tenso como pocos que se recuerden: despejó fuerte con los puños, reventó las que había que sacar -pelotas aún más complicadas con la lluvia-, controló sin dar rebote la única que patearon. Por tercer partido seguido mantuvo el arco en cero. En lo penales se vistió de crack -ya estaba, con su buzo amarillo y violeta, ganando la batalla al “yetismo”- y atajó el más importante y desmoralizador de todos, el primero. El penal parado a Sneijder fue otra joya. "De un Sergio a otro Sergio" dijo un periodista. Tras 24 años, Goycochea puede dejar descansar sus guantes. Un 10. 


Zabaleta: el Mascherano bis. Durante varios partidos la confusión fue habitual. Ver a un pelado cortando y metiendo, pensar que podía ser el del City y resultaba el del Barcelona. Hoy ya no hubo confusión, quien pasaba por el costado derecho se encontraba una muralla. Las imágenes finales, cayendo desplomado, los minutos de atención, la servilleta en la boca decoran una actuación corajuda y necesaria. Cuando llegue y ataque con profundidad es porque volvimos a ver un partido de la Premier. Un 8.

Demichelis: el jugador zen. El más veterano del once titular dio cátedra de concentración, presencia y timing. De la lentitud exasperante del Sudáfrica 2010 pasó a ser un dandy de la posición, en el lugar indicado en el momento indicado. Sólo perdió en una donde Robben logró controlar una pelota y el debió cortar con falta. Bien en las entregas al compañero. Perfecta mancomunión con Garay. Un 8.



Garay: el mejor partido de un central argentino del que tenga memoria. Al nivel de un Ayala contra Alemania en el 2006 (”tuyo, tuyo”). No se equivocó prácticamente en ningún corte o anticipo, no cedió faltas y sacó absolutamente todo de cabeza. Despejó una pelota con un botín en la mano. Una vez más no estuvo afortunado en el arco contrario, esta vez tuvo una especie de palomita que cabeceó con la tapa de los sesos. Pero le queda un partido más. Eso sí, nos regaló un penal a-lo-Batistuta que lo terminó de colocar entre los mejores centrales del Mundial. Un 9.


Rojo: ¿realmente Sabella sabía que Rojo podía rendir así? Prestancia, autoridad y destellos de clase y calidad para jugar. Muy sólido y concentrado en la marca, ahora que sabemos que le podemos exigir un poco más se le puede criticar haber apurado situaciones ofensivas potencialmente peligrosas, como el centro pasado a Higuaín sobre el final del primer tiempo. Al borde del calambre fue y trabó todas las pelotas que le pasaron cerca. Un 8. 

Biglia: apareció donde no podía estar Mascherano, que aún no desarrolló la facultad de la teletransportación. Jugó de “cinco”, marcando, presionando y pasando la pelota al compañero. Si quedaba una dividida, una segunda pelota, Biglia estaba para capturarla. Siempre atento a esos rebotes, a ayudar al compañero en desventaja. Y puso la pierna incluso jugándose el físico. Sin Gago en cancha se perdió esa posibilidad de un pase ofensivo que lo encuentre a Messi en posición favorable, pero se ganó en orden defensivo y concentración durante 120 minutos. Que bueno sería tener las dos cosas. Un 8. 


Mascherano: Man of the Century. Qué fácil sería para quienes hacemos el blog vanagloriarnos de la temprana idolatría futbolística que sentimos por este jugador. Admiración que se fue consolidando a partir de la manifestación de cualidades que consideramos fundamentales para la hombría de bien y de las cuales carecemos: nobleza, talento, bonhomía, liderazgo positivo, humildad, trabajo, compañerismo, pundonor, recuperación a las adversidades, don de mando, voz de mando, sacrificio en pos del bien común, super inteligencia, buena dicción, velocidad, intensidad en la marca, superación constante, inmunización al dolor físico, rayos X, resistencia a la fuerza de gravedad, esqueleto de adamantio, entre otras. Sabemos que en este momento gran parte de país está descubriendo estas virtudes y entronando un nuevo Héroe. Sin embargo, como Nación tenemos la costumbre de destruir los monumentos levantados, ya vendrá entonces el revisionismo que discutirá el liderazgo de Javier Alejandro o los pelotudos que sostendrán que es muy bajito para jugar de central. Cuando ese momento llegue, acá estaremos, sus mazorqueros, sus muchachos para la Liberación, su Liga de la Justicia, sus amigos, sus compañeros, para lo que guste mandar. 

Estoy viendo la repetición. Minuto 31, Mascherano intenta salir con un pase cruzado a media altura que es interceptado por Van Persie. El delantero holandés comanda el ataque, Mascherano lo corre, le gana la posición, le cruza la pierna, le roba la pelota, gira, se reincorpora, levanta la cabeza, encuentra a un compañero y asegura el pase. Todo lo bueno potenciado, todo lo malo corregido. Mascherano metió el único gol del partido al robarle el gol a Robben en el último minuto de los 90 reglamentarios. Lo corrió, se anticipó a la jugada, al error de sus compañeros y lo tapó justo. Ayer jugó entre los dos centrales, iniciando las jugadas, pidiendo todas las pelotas, ordenando cada una de las acciones del equipo, arengando a sus compañeros, explicándole al árbitro dos o tres cositas. Mascherano le mostró a todos porqué es el mejor mediocampista defensivo del Mundo y el hombre más emocionante de este deporte. Un 10. 



Lavezzi: cada vez más Ezequiel Lavezzi y menos “Pocho”. Convertido en volante mixto, este jugador demuestra la enjundia de un Tevez y el coraje de un Simeone para marcar y morder, pero las incursiones ofensivas de un Gustavo Oberman. Ordenado y obediente en tareas defensivas, sin pólvora para atacar y hacer daño a las defensas contrarias. El dilema de este equipo concentrado en un jugador. Tiene el potencial para hacer las dos cosas, por el momento hace una. Vamos que falta un partido. Un 7. 

Enzo Pérez: fue el jugador más picante del equipo. Tuvo unos primeros 20/30 minutos que invitaron a pensar que nos comíamos crudos a los holandeses a puro fútbol. Luego el trámite del partido pausó las cosas y nos llevó al duelo de ajedrez. En ese tablero, Enzo Pérez (imposible decirle solo “Pérez”) fue el único alfil que desprendió Argentina para cruzar las líneas rivales. No fueron muchas incursiones, tampoco terminaron en ocasiones muy claras de gol (una sí: el centro a Higuaín que la toca a la red y unos cuantos millones gritaron gol mientras el resto los miraban incrédulos) pero se notaba que su presencia podía inquietar, podía sumarle caudal a un árido Messi y juntos crear algún ataque incisivo. Cada partido jugó un poco mejor, ahora viene Alemania. Un 8. 



Messi: probablemente su peor partido en el Mundial. En un evidente estado físico de agotamiento, no tuvo explosión para salir de la marca asfixiante que le propuso Holanda. En el duelo personal con De Jong a veces salió airoso, con el central perdió casi siempre, en la mejor de todas, en el minuto 116, lo sacó a pasear y metió un centro perfecto para Maxi. Tuvo un buen primer tiempo con mucha movilidad, ejecutó un tiro libre potente a las manos del arquero, en el segundo tuvo un par de malos centros con pelota parada. Con el ingreso de los dos delanteros frescos se replegó a la mitad de la cancha para hacerles espacio e intentar armar una contra. A pesar de todo su sola presencia justifica ver un partido de fútbol con interés a la espera que algo mágico suceda, a veces es un pase, un desmarque, una gambeta, una corrida, un tiro libre, un gol, un pase gol, dos goles, dos pases gol, un grito, una sonrisa, un 10 en la camiseta. Es el único jugador de arriba que jugó todos los minutos de la etapa definitoria, 330 minutos. El resto terminó sin piernas. Imaginen como estará él. Ya van tres partidos sin meter un gol, no creo que tenga ganas de seguir la sequía por un cuarto. 

La tanda de penales se juega de a dos. Arquero y pateador del mismo equipo forman un tándem. Si el jugador erra el suyo el arquero tiene que defender el arco. Si el arquero ataja, el jugador tiene que convertir para asegurar la ventaja. Romero ayer atajó el penal más importante, el primero, y allí fue Messi a darnos la ventaja. Lo pateó con tanta tranquilidad que en ese momento uno sabía que la serie estaba ganada. Un 7. 



Higuaín: aguantando casi solo el ataque argentino. Comandó además la primera presión del equipo, lo fue a buscar al arquero y a los centrales varias veces, pero como el equipo no presionaba sino en mitad de cancha estas acciones parecian la quijotada de un loco. Algo para corregir, no se lo puede hacer correr al pedo. Mejor que espere junto a Messi en el círculo central, del lado contrario y ahí morder junto a los volantes laterales. A pesar de este desgaste se las arregló para generar peligro y jugar al fútbol con sus habituales destellos de calidad. Con Alemania tiene que volver a conectar con Messi, salir y entrar al área, eso que hace muy bien, no meterse entre los centrales, y embocar la oportunidad que tenga. Claro, lo digo así y parece fácil. Pues no lo es. Pero el Pipa es grande. Un 7. 


Agüero: le costó mucho hacer pie en el partido. Después declaró que en las primeras pelotas iba con algo de cagazo por la lesión. Todos los que hemos jugado a este nivel sabemos que eso es cierto. Sabemos –le pasó también al Pipa- que necesita fútbol y confianza para hacer lo que mejor sabe. Ayer jugó 40 minutos. No fueron buenos 40 minutos, pero seguro que le servirán para llegar mejor al domingo donde tendrá otra oportunidad de meter un gol histórico. Bien por el penal.

Palacio: el peor jugador que tiene este plantel. Ninguna virtud en cancha. Su ingreso le bajó la jerarquía al equipo. Atolondrado en la mejor posibilidad de gol del partido, livianito en cada pelota que disputó, cero control, cero pausa, cero asociación. Calculamos que el cuerpo técnico tomó nota, después de dos partidos pésimos, que no está en condiciones de jugar a este nivel. Mejor probar con Ricky Álvarez, Augusto o incluso Andujar u Orion. Por lo menos no se resbaló, y eso que estaba lloviendo. 



Maxi Rodríguez: lo queremos y respetamos, pero no debería jugar más de cinco minutos ante Alemania. Sin la velocidad ni el despliegue ni la potencia que podía tener en el 2006 (en el 2010 ya era este jugador disminuido) su ingreso se justificó sólo porque Lavezzi estaba fundido y había que tapar el hueco. Tuvo una para hacer eso-que-sabe, después de la mejor jugada de Messi del partido, y le pegó sin confianza con el suplemento Campo de La Nación. Metió el último penal y eso tiene mucho mérito.


4 comentarios:

Ivan dijo...

Una vez mas, impecable.

A Rojo le agregaría el caño que le metió a Robben. Por favor agreguenlo!!!

Ivan dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown dijo...

Todo lo que sé de fútbol lo aprendí en Lo Mascherano.

Fernando dijo...

Totalmente de acuerdo en el análisis. Lo de Palacio, como ya lo habíamos comentado antes, es una tozudez del entrenador. Hay en el banco jugadores de suficiente experiencia en ligas duras como refresco en caso de que haya que morder, jugar, crear, y hasta hacer un gol. El equipo no se merece, después del tremendo despliegue físico y técnico que realiza durante 110 minutos que entre un jugador tibio como la mamadera de mi nieta.
¡¡LO MASCHERANO desde la primera hora firme junto al crack!!
Felicitaciones y eso demuestra que este es un blog futbolero hecho por gente que sabe y ama este deporte.