02 julio 2014

Jugador al cuadrado IV. Argentina vs Suiza

Por Lucas M. 


Romero: excelente primera intervención. Una tapada abajo con los pies después del centro atrás del enano suizo y el tiro de frente del 10, Xhaka. Dudó en salir o no salir en un mano a mano donde contó con la complicidad de un suizo que la quiso picar. Romero tiende a jugar cerca de los palos, se siente más seguro bajo su cobijo. El ejemplo contrario es el alemán Neuer, que jugó ayer, contra Argelia, casi como líbero y cortó cuatro ataques fuera de su área grande. Es una comparación de estilos no más, que Romero juegue donde se sienta cómodo. Hizo muy bien "vista" en la que pegó en el palo. Mantuvo el arco en cero. Un 6. 


Zabaleta: sin maravillar hizo su mejor partido del Mundial. Al comienzo parecía que se venía esa versión de poca y lenta marca, pocas y malas proyecciones, pero con el desarrollo del partido (favorable para Argentina) mejoró mucho y terminó anticipando y cortando con solidez. En ataque es como un niño asustado por un rostro deforme del primo de un vecino al que no dejan ver la luz y lo encierran en la piecita del fondo. Un 5 y 1/2.


Fernández: esta vez le tocó ser el peor del equipo. Federico Fernández es ese jugador que el próximo DT del seleccionado no convocará nunca. Lento, timorato, a destiempo. Muy poco para defender el despliegue por-todos-lados de Bélgica. Un 4.

Garay: una vez más, el mejor de los centrales. Una vez más, cerca de meter un gol de cabeza. Esta vez fueron las manos del arquero Benaglio que saltaron a su altura justa para tapar el remate. Hubo otra donde metió la cabeza pero le erró a la pelota. "Siempre cinco para el peso, Garay", gritó un Javier Asioli desesperado y compasivo. Más allá de estas incursiones ofensivas Garay se va consolidando con buenos cruces, anticipos y, cuando el equipo encontró su mejor versión en el segundo tiempo, empujando la zaga al medio campo para presionar al rival. Un 6. 

Rojo: uno de los puntos más altos de la Argentina. Gran partido de Rojo hoy, prácticamente perfecto en la marca y con buenas proyecciones ofensivas (dos tiros al arco, un par de buenos centros). Pero lo mejor fue en defensa, intenso y rápido para estar siempre encima de los suizos, presionando, anticipando, robando y pasando (cuánto gerundio) a un compañero, cubriendo huecos aún a costa de su propio beneficio. La gran muestra de esto fue la necesaria falta (sobre el costado derecho) para cortar un contragolpe suizo que le valió la segunda amarilla y su exclusión del partido con Bélgica. Quién lo diría Rojo, pero te vamos a extrañar. Punto para Sabella. Un 7 y 1/2.  


Gago: hizo un buen segundo tiempo, que coincidió con el mejor tramo de Argentina, lo que demuestra que, en los papeles, esta selección necesita de un buen Gago para jugar. Pero ese buen Gago no está, o por lo menos no está para 90 minutos (o 120) de intensidad al primer nivel. Ok, algunos otros no están tampoco para esa intensidad, pero Gago queda en evidencia, ya que en su rol de tapón-asistidor/asistidor-tapón las pelotas pasan (o deberían) mucho por sus pies, pero no se ven las asistencias. Y cuando no pasan no se ve el tapón. Si el DT no lo ve en plenitud debería probar en su lugar a Lucas Biglia, lo más cercano a su reemplazante en el plantel. Si promete jugar los 90 minutos como en el segundo tiempo, lo dejamos. Un 5 y 1/2. 


Mascherano: la figura de la cancha. Sin él perdíamos, estoy seguro. Al finalizar la ronda de grupos la FIFA difundió unas estadísticas que lo ubicaban a Javier Alejandro como el jugador con más pases dados (311) y con mayor precisión (89%). Una virtud, la de jugar al pie del compañero con seguridad, que quienes ven en él a sólo un raspador, seguro menospreciarán. Ah, pero si el de la estadística es Xavi, loas a Xavi. Mascherano aprendió mucho en el Barcelona y en los años de fútbol profesional que lleva en el lomo y creo que hoy fue el partido donde toda esa sapiencia acumulada se manifestó en su total magnitud. Durante los 90 primeros minutos, especialmente los primeros 45, Argentina intentó construir ataques con un poco de paciencia, otro poco de nerviosismo y cierta impericia, provocada también por la férrea y ordenada marca suiza, ese trabajo estuvo sostenido por el del "5" que juega con la 14. En el suplementario, cuando tampoco salía la jugada de Messi o Di María, también sostuvo. "Sí, sí, tomensé su tiempo hijos de puta...", mascullaría por dentro. Ordenó, gritó, cortó (casi todas las que pasaron al lado), tocó (notable fue un pase suyo a Messi en el primer tiempo, de primera y muy violento, para asegurar la llegada) y acudió al llamado de auxilio de prácticamente todos sus compañeros. Shaqiri agrandado, firuletea por la izquierda, Garay lo deja, no lo encima, lo deja lucirse. A la segunda donde Shaqiri intentó hacer lo mismo se lo vio a Mascherano llegar a secundar y acabar con la joda. Acciones como esta se repitieron durante los 120 minutos. Hoy es difícil encontrarle un error, por minúsculo que sea. Las imágenes de un extenso partido nos devolvieron al tipo que está al mando: hablando con Sabella, con el árbitro y rivales (el "fuck off!" que pasará a la historia), con Messi, haciendo la arenga final antes de entrar a jugar el suplementario. Y, cómo si fuera poco, la jugada del gol comienza con un cabezazo suyo. Un 9.


Di María: de menos a más en la Copa y en el partido mismo, hoy comimos fideo levemente pasado de cocción. Fueron 30 minutos extras de ebullición constante lo que necesitó esta pasta de grano duro para cocinarse, pero nunca es más rica la comida que cuando uno tiene hambre. Las estadísticas están hablando de doce tiros al arco de Di María ante Suiza. Los podríamos dividir en tres categorías: "flojitos", "soberbios" y "excelsos". Diez se encuadran dentro de la primera, uno en la segunda y uno en la tercera. Diez fueron los tiros que rebotaron en piernas suizas, o chocaron con un pasto y se desviaron o ni siquiera levantaron altura, fuerza o velocidad. Uno es el que clava al ángulo con mucha potencia, casi sin tomar carrera, y que en un Mundial donde los arqueros no fueran figura casi siempre, era el gol de Maxi contra los mexicanos. El último, brillante, inteligente, sutil, con clase, disparo al arco, fue el del gol. Ballet colectivo: el pase de Messi, el freno de Higuaín, los de rojo volviendo desesperados, el arquero a contrapierna, el chanfle mordiendo el pasto, la zurda (la mejor pierna para jugar a este deporte y no lo discute nadie) de Angel Di María para el triunfo argentino y, casi más importante, anotar el más lindo gol de la selección en la Copa. Hay dos tipos insustituibles en el equipo, dos jugadores que tienen que jugar siempre aunque estén haciendo el peor encuentro de sus vidas, Messi y Di María. Un 8. 

Messi: está cumpliendo cabalmente lo que se espera de él. Los primeros tres partidos los ganó con sus goles. Hoy hizo la gran jugada para el gol de Di María. "Gran" digo y me quedo corto. Minuto 118, controló para adelante, aceleró, saltó para esquivar una linda patada, siguió con la pelota al pie, cuando parecía que la jugada la definía el, la toca justo para el compañero. La imagen que dejó Messi en el partido con Nigeria presagiaba que lo mejor estaba por venir, quizás se podría decir que con Suiza no fue el caso. Esta situación se repitió para otras figuras y goleadores de la ronda de Grupos y que "descansaron" en Octavos: Robben, Müeller, Benzema, Neymar. La excepción sería James. Aún sin ser todo lo determinante que puede ser (y digo esto y pienso en la jugada del gol y que debería borrar lo anterior), Messi ocasionó las jugadas más importantes de Argentina: la abre para Rojo para su disparo, saca un chumbazo que se va por poco por arriba, engancha para la zurda y saca un chutazo fuerte y abajo que tapa milagrosamente Benaglio, finalmente, hace una jugada maradoniana y se la deja a Di María para el gol. Entre todas estas jugadas hubo buenos pases a compañeros no tan buenos. Espero que alguien recuerde esa jugada imposible donde sale con gambeta entre tres, de izquierda hacia el centro, y que luego se desperdició en los pies de Palacio. Los suizos lo marcaron bien, con doble y hasta triple marca cuando lo lograban encajonar. Tan así que es difícil encontrar una imagen donde no esté rodeado de camisetas rojas. Tan, pero tan así que ni siquiera cometieron una falta cercana al área para que Messi pudiera ejecutar un tiro libre directo al arco. Así de bien jugó Suiza en defensa. Mientras Argentina se mantenga en partido, Messi siempre tiene otra carta bajo la manga. Un 7 y 1/2. 


Lavezzi: el barullo emocional de la selección. A riesgo de decir barbaridades me quedaré con la impresión de que Lavezzi sirve para jugar 20, 30 minutos, el famoso "revulsivo" de segundo tiempo. Y tiene que tener una (una sola, una y media) función muy concreta: "desbordá", "meté un gol", "hacé un chiste", "vendé desodorantes o algo". Cuando lo sacaban comentaban los relatores: "está fundido". Hijo de puta. 50 minutos el otro día, 74 minutos hoy... y ya está fundido ¿Qué corno está haciendo el PF del equipo? Más allá de esto, tuvo un par de gambetas, peleó, buscó faltas (lo digo como elogio y como insulto) y aportó una cuota de nervio y sacrificio que al equipo le viene bien. Un 6. 


Higuaín: probablemente hoy fue el elegido para putear. Un 9, sin gol, con -aparente- poca movilidad y despliegue. Habrían razones para el insulto. Pero seguramente (hagan la prueba en casa), la gran mayoría de quienes lo putean hoy son hinchas de Boca sin sensibilidad para las sutilezas de este juego. O de esos que a esta altura todavía se acuerdan de Tevez. No jodamos. El Pipa Higuaín llegó en evidente mal estado físico al Mundial. (¿Error de Sabella no traer a otro delantero central? ¿Hay otro en el cual confiar? Respondan. No vale Tevez). No jugó el primer partido como titular, entró en el segundo tiempo y asistió a Messi. Con Irán fue absorbido por el bloque religioso y con Nigeria fue la referencia y mostró mejorías con la pelota. Hoy jugó los 120 minutos, por momentos corrió más, por momentos menos, pero siempre con intención: al tirar diagonales, apurar al arquero, para mostrarse a los laterales, al hacer ese trabajo invisible (hasta que de ese movimiento nace un gol) de arrastrar marcas. Buscó siempre de cabeza, algunas encontró y pudo inquietar, pero no mucho. Estuvo bien en dejar esa última bola al 7 argentino, por frenarse y no tropezarse. No meterse en el medio de los que más saben es también un mérito. Le pedimos más porque puede dar más. Por lo pronto un gol Pipa. Meté un gol. Te queremos. Un 6. 


Palacio: ¿O era Palacios? Sabella le dijo "Palacios" en la conferencia de prensa. ¿Habrá querido llevar a otro? Intervenciones inútiles hasta su robo y asistencia a Messi en el gol. Justificó su viaje. 

Biglia: decimosegundo hombre. 

Basanta: hay que aprender a quererlo. 

1 comentario:

Ivan dijo...

Impecable como siempre…

Creo que Biglia le dio un poco de frescura al segundo tiempo del alargue con pases abriendo la cancha y algunos entre lineas.
Palacio por el poco tiempo que estuvo metió dos cabeazos tibios pero con riesgo al fin, y en otras quedó mucho mejor parado que Higuain en el area, a mi me gusta, está bien ubicado siempre…y el robo en el gol le da un crédito.