Por Lucas M.
BRASIL 3 - CROACIA 1
“Desde que soy entrenador intento que los árbitros no existan. No veo ni una sola ventaja en el hecho de quejarnos”. Josep Guardiola
"Se habla de los árbitros porque los periodistas preguntan. Ustedes van a buscar esa respuesta porque es lo que vende, analizar el fútbol vende poco y nada. Y el negocio está montado de esta manera". Javier Mascherano
Uno se resiste, y quisiera poder hacerlo hasta el final. Incorporar estos testimonios de grandes referentes y enfocar las palabras en el juego y no en los fallos de un referee. Pero la tentación es muy grande. Además, no hay que engañarse, historicamente el desarrollo de los mundiales pasó por el determinante elemento arbitral. Ahí están los ejemplos cercanos y dolientes: Codesal en la final de 1990, centro del principal encono argentino; Lucien Bouchardeau, el de Niger que estafó a Chile contra Italia en 1998; Gamal Al-Ghandour árbitro egipcio que robó a España en los cuartos de final de 2002 ante Korea, uno de los organizadores. También están los casos contrarios, y Argentina los conoce muy bien: por ejemplo, una grosera mano no cobrada de Diego Maradona en Italia 90 prácticamente significó la posibilidad de pasar a segunda ronda. Los árbitros se equivocan para los dos lados, nos decimos y nos quedamos tranquilos. La situación se hace menos dolorosa si se pertenece a los países potencia, aunque estos también son perjudicados: Inglaterra con Alemania en 2010, y viceversa en la final de 1966.
Uno se resiste, y quisiera poder hacerlo hasta el final. Incorporar estos testimonios de grandes referentes y enfocar las palabras en el juego y no en los fallos de un referee. Pero la tentación es muy grande. Además, no hay que engañarse, historicamente el desarrollo de los mundiales pasó por el determinante elemento arbitral. Ahí están los ejemplos cercanos y dolientes: Codesal en la final de 1990, centro del principal encono argentino; Lucien Bouchardeau, el de Niger que estafó a Chile contra Italia en 1998; Gamal Al-Ghandour árbitro egipcio que robó a España en los cuartos de final de 2002 ante Korea, uno de los organizadores. También están los casos contrarios, y Argentina los conoce muy bien: por ejemplo, una grosera mano no cobrada de Diego Maradona en Italia 90 prácticamente significó la posibilidad de pasar a segunda ronda. Los árbitros se equivocan para los dos lados, nos decimos y nos quedamos tranquilos. La situación se hace menos dolorosa si se pertenece a los países potencia, aunque estos también son perjudicados: Inglaterra con Alemania en 2010, y viceversa en la final de 1966.
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| Fred Flinstone |
Pero algo en este penal regalado a Brasil molesta por de más. Primero, Brasil no lo necesita. ¡Es el Pentacampeón! ¿Qué le quedaría al resto? Segundo, no es la primera vez que sucede, el recuerdo del partido inaugural del Mundial 2002 estaba en al aire. En esa oportunidad Turquía, al igual que Croacia, le presentaba dura batalla a la verdeamarelha, cuando Rivaldo montó una de las actuaciones más patéticas que se recuerde provocando la expulsión de un jugador turco. Brasil ganó y comenzó su camino al título. En tercer lugar, ante la situación conflictiva que se vive en el país, con rechazos públicos a la Copa y los gastos generados, la militarización de la seguridad, una caída tempranera de la selección podría provocar un descontento mayor. Así, el susceptible árbitro japonés parece colocado adrede. Alimento de lo conspirativo y del desaliento de las otras selecciones. El primer partido ya está manchado de suspicacia.
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| Neymar y Rakitic, futuros compañeros en el Barcelona |
En el segundo tiempo las ganas de jugar parecieron disminuir. Croacia soñaba con el negocio del empate e intentaba tocar la pelota, consumir tiempo, jugar con los nervios del local. Tampoco tenía mucho empuje para buscar otro gol. Adelante extrañó a su delantero estrella Mandzukic y dependió de las corridas del doble de Daniel Craig, el veterano Olic. Junto con algunas cosas de Neymar fue lo más divertido de ver en el partido, incluso a costa de hacer pasar un par de sustos a su propia defensa. En el momento en que Brasil se hundía en el sopor de la no creación vino el penal. Con el envión anímico la cuenta pudo aumentar rápidamente para Brasil. Pasó ese momento y Croacia se acercó al empate, pero respondió bien Julio César. El portero del Toronto FC de la Major League Soccer habrá tranquilizado a más de uno que dudaba de su actual estado. Quizás fue ese respaldo de su última línea lo que logró que Brasil se suelte y liquidase el partido con un contragolpe de Oscar, luego de una pérdida del tiernito Rakitic. Un lindo gol que recuerda de lo que es capaz Brasil, y, más importante aún, otorga legitimidad a una victoria que hasta ese momento se encauzaba sólo gracias a un notorio error arbitral.
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| Olic vs Thiago Silva |



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