Por Lucas M.
Es muy difícil hablar de este partido sin caer en alguna postura injusta. En la previa la idea de los cinco defensores despertaba el grito iracundo: “cagón”. No había otra. Las buenas señales de Argentina en estos últimos dos años no vinieron de la mano de la fórmula ultra defensiva sino de los tres de punta. Pero luego, en una mirada humana de la cuestión, realista, al ver que uno está sentado cómodamente en su sillón dice: “ojo, hay que darle la derecha al DT, él es el que sabe”. No es necesario plantar el mejor equipo de entrada, Higuaín no jugó los amistosos previos, hay que ver con qué sale Bosnia, etc. El intento de autoconvencerse. El Mundial está áspero. Todos juegan. Sabella puede tener razón. Así quizás lo entendieron también los jugadores que tienen voz y voto. Y le dieron crédito al entrenador. Un tiempo. Un primer tiempo que le dio parcialmente la razón al DT. Gol en contra de entrada (la peina Rojo, sino no entra). Atajada notable de Romero ante un cabezazo, luego de un par de salidas algo endebles. El primer tirito al arco fue a los 30 minutos. Uno a cero arriba jugando el peor fútbol desde la derrota con Venezuela por las Eliminatorias. Bilardo firma igual. Pero en los últimos quince Messi no tocó la pelota. Casi que no quiso ir a buscarla. Pareció un mensaje a Sabella.
Es muy difícil hablar de este partido sin caer en alguna postura injusta. En la previa la idea de los cinco defensores despertaba el grito iracundo: “cagón”. No había otra. Las buenas señales de Argentina en estos últimos dos años no vinieron de la mano de la fórmula ultra defensiva sino de los tres de punta. Pero luego, en una mirada humana de la cuestión, realista, al ver que uno está sentado cómodamente en su sillón dice: “ojo, hay que darle la derecha al DT, él es el que sabe”. No es necesario plantar el mejor equipo de entrada, Higuaín no jugó los amistosos previos, hay que ver con qué sale Bosnia, etc. El intento de autoconvencerse. El Mundial está áspero. Todos juegan. Sabella puede tener razón. Así quizás lo entendieron también los jugadores que tienen voz y voto. Y le dieron crédito al entrenador. Un tiempo. Un primer tiempo que le dio parcialmente la razón al DT. Gol en contra de entrada (la peina Rojo, sino no entra). Atajada notable de Romero ante un cabezazo, luego de un par de salidas algo endebles. El primer tirito al arco fue a los 30 minutos. Uno a cero arriba jugando el peor fútbol desde la derrota con Venezuela por las Eliminatorias. Bilardo firma igual. Pero en los últimos quince Messi no tocó la pelota. Casi que no quiso ir a buscarla. Pareció un mensaje a Sabella.
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| Gritalo |
Pagaríamos fortuna por
saber qué se dijo, cómo y quién, en ese vestuario del entretiempo. Quizás algo
como: “Bueno, Alejandro, ya probamos su método un tiempo y la verdad…una
cagada, qué quiere que le digamos. Mejor volvemos a como nos gusta a nosotros y
después, contra Alemania por ejemplo, vamos viendo”. Los jugadores expresaron después del
partido (y Messi lo ha dicho en otras oportunidades) que ésta es la manera que
prefieren para jugar. Sabella aceptó que se equivocó o que era necesario un
cambio, una buena señal de que el tipo sabe escuchar. De esta manera se produjo
algo muy difícil de ver en el fútbol moderno: dos cambios de entrada, sacar un
defensor, meter un delantero… ¡ganando! ¿Toda esta situación habrá sido tan
evidente para el espectador neutral?
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| ¡Mamita! |


4 comentarios:
Me vine de ilCorvino, muy bueno el blog gente
Muy amable. Vuelva pronto.
YA VOLVI NO SUBIERON NADA NUEVO
¡Volvé da volver!
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