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| Crack |
Romero: las primeras dos
titubeantes intervenciones preanunciaban lo peor, sin embargo tapó una de
crack, abajo, luego de un cabezazo. Pareció en el segundo tiempo consolidado al
atrapar con firmeza un par de shots desde afuera, pero el gol lo dejó un poco
en evidencia. Un 6.
Zabaleta: se sumó poco al
ataque, incluso cuando la línea de 5 le permitía, en teoría, cumplir esa
función. Tuvo autoridad en unos cuantos cruces y también algunas pérdidas de
balón. Siempre pone entrega. Un 6.
Campagnaro: arriesgo a
decir que fue un jugador intrascendente, no recuerdo ninguna jugada que
protagonice, ni siquiera que secunde. Cuando Mascherano declaró: “en el primer
tiempo nos sobraba un central”, era él.
Fernández: habitualmente
mejor rankeado que su compañero de zaga. Hoy jugó peor. Hay que revisar la
jugada del gol Bosnio, parece que le ganan la espalda con suma facilidad. Un 4.
Garay: el mejor de los
centrales. Despejó varias de cabeza y la “2” le quedó bien, está muy bien ver un
defensor apegado a los tradicionales números de las casacas. Un 6.
Rojo: apareció
en el partido con la leve peinada que logra el gol en contra. Tuvo enjundia al
defender, tanta que cometió dos, quizás más, quizás menos, faltas imperdonables cerca del área
argentina (tuvo varias de esas la defensa argentina, al menos dos en los
primeros 23 minutos, de manual). Atacar es mala palabra para el. El papá le
pegaba en la mesa si la nombraba. Despejó
muy bien una pelota con una rabona. ¡Una rabona para sacarla! Un 7, podría ser
un 5, pero la rabona…
Maxi: caso notable. A
casi nadie le parecía mala su inclusión en el once titular y al momento de
comenzar el partido nos dimos cuenta de lo errados que estábamos. Maxi no tiene
el nivel para un partido internacional de 90 minutos. Fue casi un calco de su
última participación en Sudáfrica 2010. Desbordado y sin capacidad de
desbordar. Lo queremos hasta el cielo, pero está para jugar 20 minutos en el
segundo tiempo y redondear un resultado con un gol de su sello. Un 4, casi 3.
Mascherano: santo patrono
de este blog. El jugador más importante de Argentina, cargó con la
responsabilidad de tapar a los medios bosnios, ordenar la defensa, putear a los
delanteros, putear al banco, fajarse con los contrarios, subirle el espíritu a Messi, presentarse como opción de pase constante y,
durante lapsos del primer tiempo, comandar los ataques, hasta intentar pases
filtrados. Era “cinco” y Guardiola lo hizo jugar de “dos”. Hoy Sabella lo hizo
jugar de Di Stéfano. Dale cinco partidos más… Un 7.
Di María: debe haber
escuchado tanto, pero tanto, repetir que “es el que mejor llega” que dijo: “a
la mierda, ahora van a ver, no saben un carajo”, y jugó para el culo. Todos los
contragolpes mal, los pases mal, los tiros al arco mal… Ah cierto, no tuvo.
Cansado y débil. Pero hizo dos rabonas, una que era una potencial gran jugada
de ataque pero la recibió Rojo. También le salió una linda gambeta “pie a
pie” característica y lo bajaron con falta, también una especie de bicicleta
con “boba”, muy lindas ambas. Con Irán la rompe. Un 5.
Agüero: hubo una jugada
que lo define en toda su maravillosa magnitud. Balón al área bosnia, Agüero
corre junto al defensor pero se desentiende de la pelota que todavía vuela alto,
se dedica a sacarlo de lugar al bosnio, de correrlo con el cuerpo y los brazos,
la pelota sigue volando, Agüero no la ve, lo saca al defensor, sabe que tiene
tiempo, la pelota cae y Agüero es dueño de la posición. Después no pasó casi
nada más, ¡pero qué crack! por Dios. Un 6.
Messi: se notó que tuvo
muchos partidos Messi. Su partido con el Maracaná, tan leyenda tan lleno de argentinos, su partido con
las responsabilidades de la capitanía (¿Ganó el sorteo?), su partido con
Sabella (le puso el equipo que el no quiere, lo obliga a enfrentarlo en los vestuarios), su partido con la presión de
estar 8 años sin meter un gol en un Mundial, su partido con Sudáfrica (que le
debe regresar en sueños y pesadillas), donde no metió ningún gol (y Palermo sí)
y fue la figura siempre, su partido con las otras estrellas (casi todos figuras
en sus partidos), su partido con los compañeros (es el líder, todos lo dicen,
pero hay que salir a la cancha y demostrarlo, afirmarlo cada vez), su partido
con el juego. Salió airoso de algunos de estos partidos y de otros no tanto.
Erró pases como nunca. En el primer tiempo generó al menos tres contragolpes de
Bosnia. Gambeteó de más (es raro que le pase) en jugadas que pedían otra
resolución y cuando el equipo no daba para más dejó de jugar. El segundo tiempo fue
otra cosa, se juntó más con Gago que se la dio redonda y, junto a Higuaín (su
mejor socio), armó un golazo de colección. Aún mejor fue su festejo, con ganas,
bronca, alivio. Su deuda fue no poder capitalizar ni hacer capitalizar por sus
compañeros el buen momento inmediato. eso le otorgó vida a Bosnia. Matar o morir. Terminó algo desteñido y cansado al igual
que el resto de sus compañeros de ataque. Va a ser uno de los goleadores del Mundial. Un
7.
Higuaín: titular ante
Irán. Vean y vean el toque para el gol de Messi.
Gago: titular ante Irán.
Tiró un taco delicioso en posiciones defensivas. Lo vamos a putear.
Biglia: decimosegundo
hombre.

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