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| El uruguayo y el mate, compañeros de niñez |
Desde Lo Mascherano nos vamos a subir al tren de la alegría charrúa para recordar un sábado 26 de junio de 2010, casi cuatro años atrás.
En tierras lejanas e inhóspitas transcurría el Mundial de la pelota, Uruguay llegaba a Octavos de Final y se enfrentaba a la poderosa Corea del Sur de Lee Chung Yong y Park Ji Sun. Ese día, cuarenta años después de su último pase a Cuartos de Final, la maldición se rompería por obra y gracia de este joven que hoy nos ocupa: Luis Suárez.
El potente delantero del Ajax holandés anotaría dos goles y, bajo la lluvia de Porth Elizabeth, clasificaría a Uruguay a la próxima instancia. El documento que presentamos retrata a este querible personaje como un resiliente, un triunfador a pesar de los escollos que la vida le puso a cada paso, y cito: "aguijoneado por una niñez de soledad y precariedad, fruto del abandono". No conozco ese árbol, "abandono", será común en tierras orientales, pero pucha que su producto es amargo.
Sin más, aquí están los goles de esa gloriosa jornada.

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