No es necesario querer al técnico de la Selección: a Bilardo no lo quería nadie hasta que ganó el Mundial. Después tampoco. Se hizo querible cuando se convirtió en personaje de televisión.
Sabella no tiene carisma ni ganó mundiales como jugador. Quizás le tengan cariño los hinchas de Estudiantes, pero tampoco tanto, porque esa Copa Libertadores de 2009, si bien se ganó bajo su conducción, está más asociada a la figura de Juan Sebastián Verón.
Desde que Sabella es el director técnico de la Selección Nacional, el equipo empezó a ganar y a hacer feliz a Messi, que es una condición necesaria para seguir ganando. Clasificó primero cómodo en las Eliminatorias y llega al Mundial como candidato –al menos para la prensa europea, que decide quién es candidato y quién no.
Aun así, el DT no termina de ganarse la simpatía de las masas futboleras. Hay algo que no ayuda: parece tener una atracción por lo horrible.
Sus jugadores de confianza suelen ser tipos como el Chapu Braña, para no nombrar a nadie del actual plantel al que apoyamos incondicionalmente. Debe ser un reflejo de su carácter austero. Sabella desprecia el derroche de lujo y prefiere lo feo utilitario.
Por eso, siempre está presente la sospecha de que el juego ofensivo y arriesgado que ofreció la Selección durante las Eliminatorias no es lo que su técnico prefiere. Que juega así obligado por los jugadores y por la infeliz circunstancia de tener a tres de los diez mejores delanteros del mundo (cuatro si contamos a Tévez, pero eso sería de mala leche).
Sabella fue ayudante de Passarella durante Francia 98, pero es su primera vez como cabeza del cuerpo técnico. No es raro que antes el debut pase por nervios y dudas. El 5-3-2 contra Bosnia no habría sucedido si Argentina hubiera inaugurado el Mundial, jugando el 12 de junio. Es decir, si hubiera debutado sin haber visto Brasil-Croacia, Holanda- España, Uruguay-Costa Rica y varios más donde los favoritos cayeron o al menos sufrieron ante equipos que se suponían menores.
¿Se puede culpar a Sabella por haber dudado en esos primeros cuatro días de caos futbolístico? Sí, claro, para eso está. Pero también se lo puede comprender.
Tuvo miedo, ¿no puede tener miedo? Pero tuvo el coraje que también hace falta para tomar una decisión profundamente impopular. ¿Qué hizo? ¿Bajó el mínimo imponible de Ganancias? No, no tanto, y tampoco está entre sus atribuciones –hay que leer un poquito la Constitución. Pero desarmó el tridente ofensivo que era orgullo nacional y salió a jugarle a Bosnia con cinco defensores, como si enfrente estuviera Brasil.
El resultado fue un equipo horrible, aburrido e inofensivo que amenazó con devolvernos a los años oscuros del Messi triste que chocaba contra siete defensores rivales alrededor del círculo central.
Lo bueno, como se dijo mil veces en todos los medios y repitió el mismo Sabella, es que admitió rápido el error y cambió a tiempo. Ese tipo nervioso y sufriente que se vio durante todo el partido entró al vestuario, habló con los jugadores y les dio la razón.
Los pibes lo quieren, le dijeron “todo bien, igual vamos ganando, pero estamos jugando mal”. Con los cambios mejoraron bastante, a pesar de que si fueran partidos separados, el primer tiempo lo ganaron y el segundo lo empataron. Pero no son partidos separados.
Para lo que viene, como están las cosas, la única posibilidad que tiene este equipo es apostar a su poder ofensivo, incluso si es contra Alemania, Brasil o los Superamigos. Con la infame línea de cinco es mucho más lo que se pierde adelante que lo que se gana atrás.
Nadie lo verá de esta manera, pero si tuvieran corazón, se conmoverían con la nobleza y humanidad del tipo que dudó, temió y se refugió en lo conocido, lo que le daba seguridad, pero se sobrepuso, se dio cuenta de su error, lo reconoció y lo corrigió para alegría de todos.
Quieran a Sabella, un hombre común en circunstancias extraordinarias. Uno que se equivocó y pagó, pero la pelota no se mancha.
8 comentarios:
me encanta la épica de eventos sin importancia. dale messsiiiii
Alguna vez dijo Marcelo Bielsa: "no me quieran porque gané, quereme para ganar".
no entendí la referencia a un jugadorazo (al menos para el medio local) como lo es el chapu braña.
dámelo siempre al chapu.
Lo másmejor del Mundial es este blog, ya no tengo dudas... Pero...
¡Javier! Me hiciste fumar un tema de #SandraCelesteSinCeleste... ¿Qué quiere decir esto? ¿Hay que querer a Sabella aunque patee para el mismo lado como Sandra?
Anónimo (I), gracias, de eso se trata este blog.
Lucas, atinadísimo tu aporte.
Anónimo (II), creo que la aclaración "(al menos para el medio local)" contesta tu pregunta.
Leticia, no hacía falta escuchar el tema y Sandra patea para el OTRO lado. Sabella fue futbolista, no hay futbolistas homosexuales.
A todos, gracias por venir, vuelvan pronto.
essssscelente javi!
bueno, "al menos para el medio local".
y gago dónde juega?
y banega dónde juega?
y biglia dónde juega? :p
entre el gago pajero de hoy y el chapu, damelo al chapu, que se quedaba con los tobillos de un par de iraníes, y recuperaba ocho bolas más por tiempo que el muerto de gago.
¡El que de verdad hizo méritos para ocupar el lugar de Gago fue el Lobo Ledesma, loco! Qué país injusto.
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