20 junio 2014

¿Suárez es crack?


Por Leandro Marques

Vivimos en una época exagerada. Adormecidos, hipnotizados por los medios, necesitamos cachetazos de palabras para despertar nuestra atención. Entonces vale todo. Cualquier recurso es válido con el objetivo de generar impacto, de seducir, de atraer, de vender.  En este contexto, las palabras son víctimas del marketing.  Y tan grave como eso es lo que eso produce: un terrible vacío de sentido, una infinita sensación de escepticismo.

Pero vamos a lo nuestro. Suárez metió dos golazos en el triunfo, bastante afortunado (a base de huevos y de meter de goles), de Uruguay a Inglaterra. Fue un 2 a 1 electrizante, emocional. Podría haberse quedado todo en un empate, pero faltando poco, el arquero uruguayo sacó desde su arco un disparo alto, que pasó la mitad de cancha.  Suárez quedó en posición adelantada, pero la pelota pegó en la nuca del pecho frío Gerrard, y fue directo a los pies de su compañero uruguayo en el Liverpool, que prácticamente se quedó mano a mano con el arquero. 

Frenemos ahí un toque. ¿Qué es ser un crack? Debe haber muchas opiniones al respecto, pero pensando y pensando podemos decir que llegué a una aproximación. Ser crack es ser fuera de serie. Es ser un jugador extraordinario, uno de esos que genera puntos de quiebre en la trama de un partido. El crack cambia historias. No sólo eso, inventa relatos impensados ahí donde ya no parecía haber espacio para contar nada más. El crack tiene talento pero no se reduce a eso. La sutileza, o la ductilidad, son algunas de sus herramientas. Maradona tenía el don de la técnica, pero además un físico imponente, imposible de voltear. Pelé también era un atleta con los destellos del virtuosismo. Messi va para adelante, amaga, le pegan, cae, se levanta, sigue amagando. Y además está el carisma: el crack, en general, es alguien que nos cae simpático, que se hace querer. También puede ser lo contrario, un ser odioso, insoportable, capaz de irritarnos y hacernos sentir muchos deseos de que le vaya lo peor posible. El crack no pasa desapercibido nunca. 

Pero sería aburrido agotar la palabra crack en Maradona, Pelé (que debutó con un pibe) o Messi. Hay cracks a menor escala, quizás podamos ponernos de acuerdo en eso.  Uno tiene el deseo de ver y sentir al crack, de ser contemporáneo del crack, de disfrutarlo o sufrirlo. Pero tampoco es cuestión de mentirnos a nosotros mismos. Cracks son pocos, muy pocos. De lo contrario, la misma esencia de la palabra quedaría trunca de sentido. Así que, por favor, cuidemos la palabra, no la usemos de regalo, no exageramos. Por suerte hay muchísimos muy buenos jugadores. Pero respetemos la mística del crack.  Si abundaran no serían cracks.

Entonces volvamos al partido. Quedan 5 minutos. El empate es gran negocio para Inglaterra, que de todos modos va al frente y quiere llevarse los tres puntos. Pese a que no es el resultado que más le conviene, Uruguay no parece tener resto físico para ir por más. Lo más probable es que se quede afuera de la Copa del Mundo. Sin embargo, Suárez recibe esa peinada involuntaria de Gerrard y se queda mano a mano con el arquero. Antes había puesto el uno a cero con un cabezazo inteligente, exquisito, que agarró a contrapierna al arquero británico. Ahora se va mano a mano y tiene la chance de dar vuelta la historia. ¿La tocó suave a un costado? ¿La picó delicadamente? No, de ninguna manera. Cerró los ojos y la clavó bien fuerte en el techo del arco. Me la juego, si se iba Lavezzi tal vez tomaba la misma decisión, fusilar al arquero, y estoy seguro de que lo erraba. Pero el que quedó mano a mano era Suárez: esa pelota, a cinco minutos del final, contra Inglaterra, en un mundial, tenía que entrar. Y así ganó Uruguay. 

Suárez es crack. No digo que es el único, hay otros también. Pero Suárez es crack, a pesar de que prescinde de la belleza en su estilo. Tiene huevos, físico, y talento. Hace bocha de goles. Muchos se los inventa de la nada. Se enoja si pierde. Lo aman sus compañeros. Es líder. Hace mejor a un equipo normal. Suárez contagia. Es carisma. Es actitud. Me molestaría y preocuparía saber que juega, si jugara contra mi equipo. Es un tipo que no se rinde. Un hincha pelotas. Y es buenísimo encima. Ya es difícil hacer muchos goles. Ya es difícil ser líder. Ya es difícil no entregarse nunca. Ya es difícil ser amado por alguien. O ser odiado por alguien. La mayoría del resto de las personas nos conformaríamos con tener al menos una de esas cualidades. Un crack es distinto al resto de las personas: las tiene todas juntas.  


6 comentarios:

Martin dijo...

La atajada contra Ghana y dos goles a Inglaterra.

Carisma,simpatía,emoción.

No hay dudas. La pregunta del título es solo para escribir una nota que amplíe la respuesta: Si.

Lucas Martin dijo...

Celebro al crack uruguayo y la elección de este video para ejemplificarlo.

Bob dijo...

Mi pregunta para el autor ¿hay otro crack en la selección argentina además de Messi? Buen artículo.

Felix Krull dijo...

Buena pregunta Bob! A pesar de tener tantos fenómenos, la respuesta es que Argentina no tiene otro crack además de Messi.
Mis argumentos: un crack es crack más allá de donde juegue. Messi representa para argentina lo mismo que para Barcelona. Aguero es muy bueno, Higuaín es excelente. pero no les alcanza para ser crack. Para mí, futbolísticamente, Di maría es el que más cerca estaría de ser crack: porque tiene potrero, tiene desequilibrio y chispa, y no tiene cerebro (la falta del mismo, a la vez, atenta contra su capacidad de ser crack). Di María representa más o menos para Argentina que para el Real Madrid. Podria ser crack, pero a la vez, no logra en nuestro seleccionado jugar dos partidos seguidos a la altura de lo que se espera de él.
Que no haya otro crack en Argentina es, de alguna forma (más allá de los técnicos y los sistemas de juego), también responsabilidad de Messi. Es lo único que le achaco como jugador: no hace mejores a sus compañeros. No los lleva a su mejor versión. Hasta parece casi intimidarlos.

Leandro Marques dijo...

Aclaración: Felix Krull es Leandro Marques, autor de la nota.

Bob dijo...

Gracias por la respuesta, muy completa. Creo que estoy de acuerdo, no hay más cracks pero sí grandes jugadores. El último crack que se me ocurre antes que Messi es JR Riquelme. Saludos.